| El Quetzal - Documento 2
El último día del milenio | |
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Originalmente, esto formaba parte del artículo 1, pero con el fin de disminuir el tiempo de transferencia y hacer la información más manejable, decidí hacer de esto algo aparte. Si visitaron la página en junio (que lo dudo mucho), se darán cuenta de que esto no es sino los apartados 2, 3 y 4 del artículo original. No se le ha cambiado nada, más que añadir conclusiones. Para los que no, este documento trata sobre los fenómenos religiosos y proféticos que giran en torno al año 2000. Primero, se presentan antecedentes sobre los distintos movimientos milenaristas y mesiánicos que se dieron en la Edad Media en Europa, sin olvidar lo que pasó en el año 1000. Después se presentan unos pocos cultos modernos que giran en torno al inminente regreso de Jesucristo. En el tercer apartado se habla de las profecías referentes al año 2000. Como esto no es sino una extensión del documento original, no será oficialmente terminado hasta la Nochevieja del 2001. Mientras tanto, seguiré investigando y ampliando la página.
Los Milenios de la cristiandad
Cuando decimos "Milenio" en el título de esta sección y en el de la que sigue, lo usamos en el sentido que le dan algunos cristianos, es decir, el periodo de mil años de felicidad en el mundo del reino mesiánico surgido con la llegada de Jesucristo. Esto nos lleva al milenarismo, que es la creencia en el Milenio y la doctrina formada en torno a esta creencia. Dentro de los milenaristas, existen los premilenaristas, que dicen que el Milenio sigue a la Parusía, y los posmilenaristas, que afirman lo contrario. Aunque la Iglesia Católica dice, basándose en San Agustín, que el Milenio se realizó plenamente en la Iglesia, a lo largo de la historia cristiana ha habido individuos que han tomado al Milenio en su sentido literal.Una interpretación del Milenio absolutamente literal se dio desde los mismos inicios del cristianismo. Los cristianos del siglo I tenían plena confianza en que la Parusía era inminente. Esto se debía a la malinterpretación de un periodo de mil años mencionado en el Apocalipsis y a una serie de acontecimientos ocurridos a lo largo del siglo X. A continuación un breve panorama histórico del siglo X en Europa. El reino ruso de Kiev, influenciado por Bizancio, alcanzaba un gran poder comercial. Los vikingos iniciaron viajes a las islas Feroe, a Groenlandia y crean una república en Islandia. La reforma cluniacense del 911 había convertido a los monasterios en los centros culturales y económicos de la época. A finales de siglo, Otón III se convierte en gobernante del Sacro Imperio Romano Germánico e impone como papa a Silvestre II. Pero lo importante para nuestros fines apenas viene. Hacia la década de 990, apareció una epidemia de "mal de los ardientes", posiblemente peste; se presentaron hambrunas devastadoras; señales en el cielo (aparentemente eclipses lunares); algunos aseguraban haber visto al demonio (lo identificaban como un enano jorobado, delgado, de cabeza puntiaguda, frente rugosa, y con barba de chivo); se llegó al grado de crear la unción de los enfermos y el día de los Fieles Difuntos. Puede imaginarse el impacto de estas cosas en una grey que era crédula, fanática, ignorante y cuya fe consistía únicamente en liturgias, ceremonias, sacramentos, preceptos y conceptos abstractos nunca bien comprendidos. La histeria colectiva hizo que el número de santos se multiplicara como paramecios y su culto rayara la idolatría, entre otras extravagancias. Los pecados fueron "reconocidos" como la causa de las desgracias de la humanidad, y que sólo el arrepentimiento, la penitencia y la súplica podían salvarla. Ya que pasó el año 1000, todo se hubiera calmado... excepto porque algún individuo interpretó que los mil años debían de contarse desde la pasión de Cristo (supuestamente en el 33 d. C.), y la histeria continuó hasta el 1033. Después de esto, todo volvió a la normalidad. La población se multiplicó y hubo una explosión artística. Los mesianismos milenaristas volvieron a aparecer en el siglo XII. En esta época iniciaba la Baja Edad Media. El proletariado urbano estaba en crecimiento, sobre todo en el centro oeste de Europa. La natalidad era alta. Existía una enorme brecha entre los ricos y los pobres además de las constantes medievales de pestes y hambrunas. Las circunstancias eran un caldo de cultivo propicio para los movimientos de Tanquelmo y Eudes de la Estrella. Tanquelmo, originario de Flandes (hoy Bélgica), a principios del siglo empezó a atacar las costumbres licenciosas del clero y posteriormente rechazó a los sacramentos y a la Iglesia. Su doctrina tuvo éxito especialmente en Amberes, donde el pueblo le daba los diezmos a Tanquelmo. Se presentó como portador del Espíritu Santo y como el rey secular de los últimos días que traerán la compensación del pobre. En 1112 fue apresado, pero logró escapar y mantener una guerrilla tres años antes de ser emboscado y muerto en 1115. Tanquelmo había controlado a Amberes de tal forma, que el clero tuvo muchas dificultades para ganarse a la gente. Eudes, por su parte, tuvo éxito en las áreas rurales de Bretaña y Gascuña. Como la Iglesia era muy rica, rechazó el poder y la institución de la misma. Sus fanáticos saquearon y destruyeron todo lo del clero y de paso, arrasaron con cualquier cosa que se les atravesara. En 1148, declaró ante Eugenio III y se autoproclamó Mesías. Murió en la cárcel y sus fieles fueron quemados en la hoguera.
Uno de las más importantes doctrinas milenaristas fue la de Joaquín de Fiore, hacia 1190. Su doctrina, dada a conocer en el libro El Evangelio Eterno escrito por un monje en el 1254, consistía en una exégesis de la Biblia según la cual existen tres eras en la historia humana, regida cada una por una persona distinta de la Trinidad. La última, el Milenio o Edad del Espíritu Santo, sería una era de paz, alegría, amor y libertad, donde todos adorarían a Dios. Hacia el siglo XIII, más concretamente en el año 1260, donde culminaría la historia de la humanidad, una serie de monjes mendicantes se encargaría de predicar el Evangelio por el mundo (los franciscanos se identificaron con estos monjes), y un gran maestro llevaría a la humanidad a reconciliarse con las cosas de Dios, alejándola del materialismo. De este modo, la Iglesia no es más que una gran burocracia inútil y prescindible. Pero tres años y medio antes de esta era, llegaría el Anticristo, rey que destruiría a la Iglesia mundana para luego ser derrotado. Cuando la fatídica fecha llegó, no pasó absolutamente nada de lo que los joaquinistas esperaban. El joaquinismo, además de los franciscanos, tuvo influencias sobre los flagelantes, los guillermitas y el movimiento de Garardo Segarelli.En este punto, surge una interrogante. ¿Por qué la Iglesia iba a ser destruida? Bueno, desde el siglo X, la Iglesia y todas sus instituciones estaban más mundanizadas de lo adecuado. Se daba una gran intervención de los laicos en todos los asuntos eclesiásticos, incluyendo la designación de cargos monásticos; desde Otón I, los emperadores alemanes designaban a los papas según su conveniencia. Así, al igual que los nobles que los quitaban y ponían según les venía en gana, el clero se convirtió en una manada de brutos e ignorantes. Contra esta excesiva intervención laica, se llevó a cabo la reforma cluniacense, que hizo que el abad en los monasterios designara a su sucesor, eliminando a los laicos. Con todo, el Sacro Imperio Romano Germánico seguía controlando a los papas hasta la reforma de Hildebrando (1059), que hacía que los cardenales eligieran al papa y dejando al emperador el visto bueno. Sin embargo, el emperador Enrique IV se opuso a esta limitación de su poder, iniciando la querella de las investiduras, que terminaría Enrique V en el 1122 renunciando al derecho de la investidura. A este le siguieron otros conflictos imperio-papado. Así pues, era natural que el pueblo y ciertos frailes radicales vieran en la Iglesia, y sobre todo al alto clero, al enemigo a vencer, exacerbados por su condición miserable. Con la breve exposición anterior vemos que el asunto de los movimientos religiosos del fin del mundo, que en las proximidades del 2000 parecen surgir como hongos después de la lluvia, no es nuevo. Si al leer esto experimentó cierto sentimiento de déjà vu, tuve éxito.
Los Milenios del mundo moderno
El primer antecedente directo del milenarismo del 2000 parece estar en la doctrina de un campesino estadounidense llamado William Miller. Este hombre, en sus ratos de ocio, se dedicaba a "estudiar" las Escrituras y "encontró" en el libro de Daniel claves para saber cuándo ocurriría la llegada de Jesucristo y el fin del mundo. Cotejando fechas, encontró que el fin del mundo llegaría en la primavera de 1844. Se dedicó a predicar estas "grandes" revelaciones y reunió un gran número de seguidores, que cuando llegó el momento dado y no pasó nada, lejos de desilusionarse, "rectificaron" los cálculos de su maestro (que por cierto, reconoció públicamente que se equivocó) y fijaron la tan esperada fecha 6 meses después. En ese momento, tampoco pasó nada. De la doctrina de Miller surgieron varias sectas protestantes, como los Adventistas del Séptimo Día y los Testigos de Jehová.Como su nombre lo indica, los Adventistas del Séptimo Día esperan la llegada de Jesucristo y consideran el sábado como día del reposo. De este modo, su literalismo salta a la vista desde el nombre: no aceptan nada que, según ellos, no esté en la Biblia. Se dedican al estudio de las Escrituras en sus partes proféticas muy concienzudamente. La secta en sí fue fundada por Ellen G. H. White, quien dijo estar inspirada por el Espíritu Santo. Escribió un libro (por cierto, bastante anticatólico y a ratos hasta anticientífico) donde expone detalladamente su doctrina, acompañada de un compendio muy aceptable de historia del protestantismo que peca de parcialidad y docenas de citas bíblicas. En fin, los Adventistas creen que el regreso de Cristo despertará a los "muertos" (los Adventistas no creen en la muerte, sino en un estado de pérdida de la conciencia) para reinar con ellos durante mil años. Los impíos resucitarán también para ser destruidos junto con Satanás. Aunque no aventuran fechas directamente, dicen que los tiempos actuales indican la inminencia de la Parusía. Los Testigos de Jehová son bastante interesantes desde el punto de vista del milenarismo. Charles Taze Russell, inspirado por la doctrina de Miller, fundó en 1874 su propia secta, asegurando que ese año Jesucristo llegó en forma espiritual, y que se manifestaría físicamente en 1914, con lo que daría inicio el Milenio de dicha y en el que los paganos y sus instituciones serían destruidos; al final del mismo, llegaría la prueba final. En ese año, no pasó nada (otra vez) y rectificó diciendo que llegó a un lugar espiritual y que desterró a Satanás. Después de la muerte de Russell, J. F. Rutherford dijo que Cristo llegaría en 1918. Cuando 1918 llegó, no pasó nada (de nuevo), y Rutherford se apresuró a decir que llegó a un templo espiritual formado de los 144,000 que se salvarían para purificarlo. Luego dijo que en 1925 resucitarían los Patriarcas y los Profetas del Antiguo Testamento. Llegó 1925 y trate de adivinar qué pasó... ¡exacto! Nada. De acuerdo con la doctrina de los Testigos de Jehová, ellos son profetas que preparan al mundo para la llegada de Cristo. Se dedican a predicar el Reino durante el Milenio, con lo que ganan el paraíso. Al final del Milenio, Satán sería desatado y los que lo siguieran serían destruidos con él. Por último, el Paraíso se restauraría. Los principales argumentos de los Testigos para sostener la llegada de Cristo, al menos de lo que se puede deducir de la propaganda (debido al hábito protestante de usar indiscriminadamente citas bíblicas fuera de contexto), están extraidos de pasajes que se repiten en los Evangelios sinópticos: Mateo 24.4-28, Marcos 13.5-25 y dos en el evangelio de Lucas (17.22 y 21.8-25). Estos pasajes hablan particularmente de las señales que manifestarían la segunda venida, siempre desde 1914, a saber:
Un caso relativamente reciente se dio en 1997. En una mansión de California, 39 miembros de la secta Heaven's Gate (La Puerta del Cielo), se encontraron muertos. Se habían suicidado, según ellos, para abordar la nave espacial que acompañaba al cometa Hale-Bopp y los llevaría al Reino de los Cielos. De acuerdo con su doctrina, hace 2000 años uno de los miembros del Nivel Evolucionario Sobre Humano encarnó en un "vehículo" terrestre llamado Jesús, durante su bautismo, con la misión de predicar cómo se podía llegar al Reino de los Cielos. Su líder, Marshall Applewhite (que fundó el culto en 1975), tenía la convicción de tener esa misma misión. Continúa diciendo que el mundo está controlado por extraterrestres malignos (los "Luciferianos") que desvían a la gente de la verdad sobre el Reino con religiones falsas que son desviaciones de la doctrina original del enviado del Reino e introduciendo conceptos morales contrarios al Reino. Todos los miembros tenían la convicción de ser enviados del Reino, que llegaron entre 1940 y 1990 en "naves espaciales". Además, creían que todos los acontecimientos actuales eran consecuencia del cierre del ciclo de 2000 años al final del cual el mundo sería "reciclado". Con la llegada del Hale-Bopp, los seguidores de Applewhite creyeron que era la señal esperada para abandonar sus vehículos humanos y para regresar al Reino de los Cielos, con el Miembro Más Viejo (el Padre). Lo que más llamó la atención de este culto fue su fusión de teorías New Age, ciertos elementos judeocristianos y mitología OVNI. Las notas periodísticas del 4 y 5 de enero de 1999 informan sobre un grupo apocalíptico con sede en Denver: los Concerned Christians (Cristianos Preocuados o Comprometidos), fundada por Monte Kim Miller, quien se autoproclama como el último profeta. 14 miembros de esa secta llegaron a un suburbio de Jerusalén en noviembre de 1998, con el fin de suicidarse en público a finales de 1999 y así acelerar la venida de Cristo. Fueron detenidos por "preparar acciones violentas" y deportaron a 11 de ellos el 3 de enero. Se mantenían de cuentas bancarias y de donativos en el extranjero. Esta secta es tan sólo el principio del gran peregrinaje de docenas de sectas cristianas apocalípticas y fundamentalistas a Jerusalén, muchas de las cuales han adquirido casas cercanas a la ciudad vieja. Mientras tanto, el gobierno israelí ha puesto en marcha un operativo para proteger los principales monumentos históricos de Jerusalén de eventuales ataques sectarios con el propósito de acelerar la venida del Mesías. Y más cercano en el tiempo, tenemos el caso del Movimiento para la Restauración de los Diez Mandamientos de Dios en Uganda. Entre 500 y 700 miembros de esta secta se reunieron en una iglesia en una pequeña localidad del sur de Uganda y murieron como consecuencia de un incendio en esa iglesia provocado por ellos mismos el día 17 de marzo de 2000. El líder del Movimiento, el "profeta" Joseph Kibweteere, ex sacerdote católico que también murió, pregonaba que el fin del mundo llegaría el último día de 2000, aunque hay que resaltar que antes decía que el Juicio Final ocurriría en 1999. Kibweteere hizo que sus seguidores se deshicieran de sus posesiones y se prepararan para ir al cielo. Aún existen grupos de esta secta en otras regiones de Uganda.
Los oráculos
Independientemente de los vaticinios de los sectarios, muchos videntes y profetas han señalado al 2000 y sus proximidades como una fecha significativa, por decir lo menos. A principios del siglo XVIII, dos religiosos alemanes predijeron sobre el siglo XX. Luis Emrich predijo que en esta época pasaría todo lo malo que se pudiera imaginar. Por su parte, el abate Holzhauser predijo un "golpe de Dios hacia el mundo" a fines de siglo. A finales de ese mismo siglo, sor Natividad, una monja francesa, aseguró haber visto en la "Luz Divina" que el Juicio Final llegaría en algún momento antes o durante el año 2000. El manuscrito de Leipzig asegura que el Juicio Final y el fin del mundo llegarán en el 2000. Marie Julie Jahenny, al igual que Anna María Taggi, San Gaspare de Búfalo y varios otros predicen tres días y noches de oscuridad y que la mayoría será víctima de una rara enfermedad. Sathya Sai Baba predice una catástrofe nuclear y la muerte del 70 % de la población por una ola de calor de origen desconocido. Otro indio, Sri Vikraman Swami, predice que se detectará un asteroide que chocará contra la Tierra, que en octubre el eje magnético de la Tierra se desviará, la aparición de una plaga más virulenta que el SIDA y que Dios, en el 2000, finalmente se revelará como el salvador de la humanidad.El más antiguo de los profetas del 2000 fue quizá san Malaquías, un irlandés que hizo predicciones en el siglo XII sobre la sucesión papal. Estas predicciones consistían en una serie de 111 "lemas" que de alguna u otra manera describe a todos y cada uno de los papas, desde Celestino II hasta el último de los papas, identificado como Pedro II Romano. Durante el papado de Pedro II, Cristo regresaría. En estos momentos, con el papa actual, Juan Pablo II (identificado como De labore solis), estamos en la recta final del fin del papado; sólo falta el papa que lleva el lema De la gloria olivae, y de ahí, Pedro II. Ya desde el siglo XVII, se estimó que Cristo llegaría entre 1940 y 2050, aproximadamente. Siguiendo con las profecías religiosas, muchas apariciones marianas del siglo XX predicen grandes calamidades para el hombre si no regresa al sendero de la fe. La Virgen de Fátima (Portugal) advirtió que el hombre sufrirá una terrible catástrofe que comprendería toda la segunda mitad del siglo a menos que dejara las cosas del mundo y regresara a Dios. Esta profecía, que permanece oculta en una buena parte, es el Gran Secreto de Fátima. En 1973, una aparición en Japón pide a la humanidad el arrepentimiento, o de lo contrario sufriría un castigo peor que el Diluvio. Por otro lado, hay muchos que predijeron muchas cosas para esta década. Entre 1932 y 1941, Edgar Cayce predijo que ciudades costeras importantes de los Estados Unidos (léase Nueva York, Los Ángeles y San Francisco) desaparecerían entre 1958 y 1998. Predijo muchos y muy grandes cambios en la geografía: masas de tierra surgirían de los océanos Pacífico y Atlántico, incluyendo el resurgimiento de la Atlántida cerca de las Bahamas; la desaparición de Japón; un cambio radical en la fisonomía de Europa Septentrional; y el desplazamiento de los polos, todo coincidente con la Parusía y con la segunda mitad del siglo XX. En realidad, nada de esto se ha cumplido en la escala anunciada. Si bien ha habido terremotos relativamente intensos en California entre 1948 y 1998, el periodo previsto por la profecía, las tres ciudades antes mencionadas, en vez de desaparecer, han crecido. Lo mismo aplica para Japón. En cuanto a los "radicales" cambios geográficos en el norte de Europa, los únicos cambios que ha habido son unas pocas islas volcánicas cerca de Islandia. La más notable es Surtsey, surgida en 1969. Aunque estructuras parecidas a columnas y veredas fueron halladas en Bimini, Bahamas, en 1968 (dentro del periodo predicho por Cayce), la teoría sobre la Atlántida en las Bahamas está desacreditada y ya se ha confirmado que la Atlántida estaba cerca de Creta, en la isla de Pera. Por último, tenemos a Miguel de Nostradamus. En realidad, cada exégeta le ha dado a las Centurias de Nostradamus un significado distinto. Sin embargo, todas las interpretaciones dicen más o menos que una gran plaga se esparciría por el mundo a mediados de 1990 (ha sido identificada con el SIDA); una serie de superterremotos afectarán una buena porción del planeta; la ruptura entre los Estados Unidos y la URSS traerá ataques nucleares a las principales ciudades de Europa y Estados Unidos.
Todos los exégetas coinciden en señalar a 1999 como el año de la destrucción del mundo civilizado. Después de la destrucción, vendrían 1000 años de felicidad y paz (suena conocido, ¿verdad?), una comunidad intergaláctica se haría realidad, existiría comunión entre ciencia y religión... a final de cuentas, hay optimismo. Nostradamus, a pesar de hacer vaticinios fatídicos, tiene fe en el destino de la humanidad.La exégesis nostradámica más reciente que he visto fue hecha a principios de abril de este año por un académico sudafricano que tenía una tarde libre. Según Willie Breytenbach, de la Universidad de Stellenbosch, la Tercera Guerra Mundial iniciaría en julio, en un triángulo bordeado por Grecia, Turquía e Italia, precisamente el área de los Balcanes, donde es de todos conocido que la OTAN estuvo bombardeando a Yugoslavia para tratar de detener la limpieza étnica en Kosovo. Según Breytenbach, hay referencias al conflicto yugoslavo en 18 estrofas de las Centurias, entre ellas una de los eslavos, una haciendo alusión al nombre de un tirano que comienza con M (Slobodan Milosevic), otra que dice que los serbios podrían derrocar a Milosevic y por último un periodo de tres años y siete meses de paz entre los acuerdos de Dayton, que pusieron fin al conflicto en Bosnia, y julio de 1999. Con el reciente plan de paz (¿existe tal cosa como un "plan de paz"?) de la OTAN, esta exégesis quedó seriamente debilitada, y el hecho de que yo esté aquí aumentando estas notas en septiembre fue el jaque mate. Un último comentario sobre las profecías del 2000. Los esoteristas serios (?) miran con desconfianza todo el cúmulo de visiones, profecías y exégesis que han proliferado en estos tiempos. De acuerdo con ellos, todas tienen muchos puntos en común y guardan mucha congruencia entre ellas. Afirman que esta semejanza es para crear un estado de incertidumbre propicio para la manipulación de masas.
Consideraciones finales
A estas alturas, quizá haya surgido la pregunta de por qué hay tanto apogeo de sectas milenaristas y de profetas en estos tiempos. La verdad es que el problema del milenarismo sectario va mucho más allá de un simple problema pastoral y de la catequesis (educación religiosa) deficiente, como dicen los sacerdotes católicos. Tampoco es la ignorancia. Eso puede funcionar para explicar los conflictos de religión en Chiapas, pero no funciona para el caso de Applewhite. El verdadero origen es la angustia y la incertidumbre ante el futuro. La mayor razón de esta angustia no es la tecnificación, ni la pérdida de la espiritualidad, ni nada de eso. Quizá sean factores influyentes mas no determinantes. La respuesta es la misma que un psicólogo estadounidense dio al problema del nazismo.Erich Fromm, famoso por aplicar la psicología y el psicoanálisis a los fenómenos sociales, en 1941, escribió un libro llamado Miedo a la libertad, en el que exponía la tesis de que el hombre pierde su libertad real como producto de la angustia y la incertidumbre que tiene como individuo al enfrentarse al mundo, una estructura mucho más grande, compleja y poderosa que él. El libro, si bien fue hecho para explicar el fascismo y para llamar la atención sobre la incipiente cultura de masas, sirve para esta exposición. Recordemos que el periodo de transición de milenio involucra el fin de un gran ciclo de tiempo y el inicio de otro. Y eso nos angustia. Estamos a punto de entrar en un nuevo ciclo de tiempo (por más arbitrario que sea), y eso hace que, aunado a nuestro natural estado de incertidumbre, caigamos en la incertidumbre ante el nuevo gran ciclo de tiempo. Por lo tanto, vivimos en una época de especial angustia e incertidumbre. Ahora bien, para Fromm, la única forma de liberarse de la incertidumbre era reintegrarse al mundo, ya que la angustia surgía de que el hombre tomaba conciencia de ser algo distinto del mundo. Esto podía realizarse de cuatro formas: pensando lo que todos los demás piensan (lo que la mayoría de nosotros hacemos), integrarse mediante el amor y el trabajo creativo (algo que prácticamente nadie hace), destruyendo el mundo o dejándose dominar por algún líder carismático (lo que Fromm asoció al sadomasoquismo). Eso es precisamente lo que hacen, sobre todo, los sectarios. En vista de que no pueden enfrentarse solos al mundo, deciden perder su voluntad y hacer que algún Mesías le de sentido a sus vidas, dejándose manipular por completo y sometiéndose absolutamente a los deseos de su señor. De la misma forma, sus adeptos le dan sentido a la "misión" del Mesías, pues éste necesita a sus adeptos para seguir ejerciendo su voluntad de poder. Bueno, ¿cuál es la solución al sectarismo? Aparte de educar adecuadamente en la fe (responsabilidad de las Iglesias) y educar adecuadamente en la ciencia (responsabilidad de los laicos), es necesario tomar conciencia de la importancia de la promoción personal, de la justicia y de la importancia de cada ser humano, que es al fin y al cabo lo que se conoce como amor, no ese inútil mamotreto sentimentaloide que nos inculcan las novelas. La superación de la humanidad y el trabajo creativo y constructivo son la solución a los fanatismos. Que nuestras semejanzas sean mayores que nuestras diferencias (creo que me voy a dar una patada).
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