Nació en 1925 en la ciudad de México y se educó en Comitán, pueblo del
estado de Chiapas. Durante su infancia vivió a la sombra de su hermano
Benjamín, considerado por sus padres muy superior a ella. Al morir Benjamín
de apendicitis, Rosario escucha a su padre decir: "ojalá hubiera muerto la
niña y no el varón"... Este comentario la marca para toda la vida, pues
le
devela las abusivas normas para las que "la niña" siempre es
"sacrificable".
En Mujer que sabe latín... la escritora lo plasmó de
modo inmejorable: "El
mundo que para mí está cerrado tiene un nombre: se llama cultura. Sus
habitantes son todos ellos del sexo masculino".
Debe haber otra manera de ser mujer, se planteó desde entonces Rosario, y
sus reflexiones las llevó a la práctica cotidiana. Salió de los estereotipos
y nos legó un nuevo modo de ser.
En 1950 se graduó de maestra en Filosofía y Letras, en la Universidad
Nacional Autónoma de México; después hizo un posgrado en la Universidad de
Madrid. Fue becaria del Centro Mexicano de Escritores en 1954-55. Trabajó en
el Instituto Nacional Indigenista de México; fue Jefa de Información y
Prensa de la UNAM y maestra en la Facultad de Filosofía y Letras. Sus
últimos años los pasó en Tel Aviv, Israel, donde se desempeñó como
embajadora de México. Murió en 1974, a consecuencia de una descarga
eléctrica en su propia casa.
En su obra destaca la poesía, como Lo Cotidiano, Meditación en el umbral. Es
considerada la escritora más importante de su generación.
Será recordada también por su novela Oficio de Tinieblas. Su libro más
importante es Balún Canán, "nueve estrellas" en maya, nombre indígena
de
Comitán. En él virtió dolorosamente la experiencia de crecer en un pueblo
marcado por profundos conflictos raciales y severos desequilibrios sociales
que aún perviven.