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Punto
de Vista
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Casos
importantes
sin comentar, largas colas para sacar el DNI,
congresistas ausentes, ministros al Congreso.
Cuculiza
no sabe, no opina
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El 18
de octubre, el diario La
República publicó un reportaje de investigación
sobre la muerte de Hugo Figueroa, esposo de
la señora Luisa María Cuculiza.
En este reportaje se presentan pruebas en las que la
ministra habría apoyado su carrera política en una
mentira.
Desde que postulaba por primera vez a la alcaldía de San
Borja, hasta sus últimas declaraciones con respecto a la
Corte Interamericana de Derechos Humanos,
la ministra ha mantenido y hecho pública su posición de víctima
del terrorismo, afirmando que su esposo fue asesinado en Huánuco
por Sendero Luminoso. Sin embargo, el reportaje
muestra la sentencia del juez de Huánuco que vio el caso y que afirma
que el Sr. Figueroa fue asesinado por un joven con problemas de retardo
mental, quien nada tenía que ver con el terrorismo.Lo más
extraño es que ni la señora
Cuculiza ni sus familiares han desmentido
la
versión publicada por el diario. El que calla,
otorga.
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Lo que es increíble es que los medios
de comunicación, a excepción de Caretas,
no hayan tocado ni siquiera superficialmente el tema.
Si alguien no lee La República, es casi imposible que sepa del tema.
No ha habido ningún editorial, columna o informe sobre el asunto,
¡ni
una nota informativa, por Dios!
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¿Qué sucede? ¿El que la posibilidad de que una ministra
de
Estado haya mentido en un asunto tan delicado
e importante no es de interés público? ¿Es que los
medios no lo consideran digno de investigar
y comentar ese caso? Lamentablemente, los medios están mediatizados
y no puede cumplir con su deber primordial: Informar.
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Cambiando de tema y retomando uno de la edición anterior, la
publicidad estatal, ¿no les parece que el Ministerio
de la Presidencia se está excediendo con el presupuesto
de publicidad? Basta con mirar unas horas
de televisión nacional y ver el nuevo réclame sobre la paz
con el Ecuador (ese del niño que le pide soldaditos a su papá).
La mencionada publicidad dura más
de un minuto, es emitida en todos los canales
y casi en todas las tandas comerciales del
horario de la noche. Todavía no lo he visto en señal por
cable, pero es cuestión de esperar...
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Y ya que estamos en el tema de los ministerios,
sigamos. Hace algunas semanas hubo renuncias
en el Gabinete de Ministros. Como sabemos,
la
ley estipula que alguien en un puesto público designado debe
renunciar seis meses antes de las elecciones si desea postular
en ellas. El ex premier Víctor Joy Way,
presentó su renuncia con la muy probable intención
de postular al congreso en el 2000. Quizás
el ex premier, como otros ministros, consideran haber hecho tan buena labor
en sus respectivos ministerios que merecerían ser los Padres
de la Patria en el próximo milenio.
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Hace poco
fui a cambiar mi libreta electoral mecanizada
por el DNI. Reconozco que debí cambiarla
antes, pero eso no es excusa para la desorganización,
las largas colas y espera por la que nos hicieron pasar. Una vez que se
ingresaba a la UNI, había que apretarse
como sardinas, ya que el lugar es pequeño, y la gente, demasiada.
Una irresponsabilidad tremenda por parte de la RENIEC,
encargada de controlar el proceso. Menos mal que no hubo temblor, porque
hubiera terminado en desgracia. Así, pues, fueron cuatro
horas para llegar a la puerta de la UNI y tres horas y media más
para llegar a la ventanilla. En resumen, ¿no
es excesivo tener que estar parado siete horas y
media para poder decir: yo mismo soy?

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Y para terminar, aunque algo desfasada, es una noticia que merece comentarse.
Allá por setiembre, hubo todo un lío
cuando se dijo que se iba a tomar lista en el Congreso
e imponer multas a los ausentes. Uno de los que más protestó
fue el congresista Enrique Chirinos Soto,
quien dijo que no eran unos mocosos y que
no tenían que estarlos controlando. Incluso amenazó con presentar
un recurso de amparo y que consideraba que
se estaba vulnerando su derecho de concurrir cuando
le parezca. Aunque éste no es un derecho constitucional,
por tantoe s imposible presentar un recursod e amapro, el congresista lo
respeta a cabalidad. Durante la primera quincena de setiembre, según
el comunicado del congreso publicado el El Comercio,
se ausentó sin justificación a 361
votaciones de un total de 501. ¡Nada menos que el 72.06%!