Punto Cultural
entrevista
 Literatura y Periodismo: El relato periodístico y la narrativa literaria es el último libro de la excelente poeta, periodista y profesora, Sonia Luz Carrillo. PuntoCom la buscó para conocer mejor su refrescante propuesta.
...(viene de la página anterior)

"El periodista debe ser un intelectual"


 
 
Por Marco Sifuentes

 

La literatura es subjetiva y del periodismo se dice que debe aspirar a la objetividad...
Ése es otro de los puntos del libro. El dogma de la objetividad. Tienen que revisarlo.

Pero ese debate ya está superado. La objetividad pura no existe; desde el mismo hecho en que se escoge una noticia como tal, ya hay subjetividad.
Sí.

Además, el libro presenta una breve pero magnífica antología de originales textos periodísticos.Sin embargo, debe haber una aspiración a la objetividad.
Tiene que haber una aspiración a mostrar el hecho desde sus múltiples facetas. Es la búsqueda de la verdad, que es una entidad bastante difícil de asir. Inasible, en algunos momentos. Pero una de las cosas que significaba el Nuevo Periodismo, que creo que todavía puede tener vigencia en algunas secciones, es esa reivindicación de la subjetividad.

La literatura es un texto discursivo que ordena la "realidad ficticia", porque es demasiado...
Caótica, desordenada...

Y, para el periodismo, es igual con la realidad "real".
Claro, con lo realmente existente. Ahí están los nexos entre el texto literario y el texto periodístico. En el desorden de la vida, crean –por selección y combinación de elementos– una nueva realidad. Ambas dan cuenta de distinta manera de la realidad. Es la dosis de ficción la que las separa. El texto periodístico crea una realidad, pero lo que se aspira y se espera de él, es que no haga una ficción.

La mayoría de antologados latinoamericanos en tu libro, son literatos que se han metido al periodismo. Están García Márquez, Vargas Llosa, Valdelomar. Ninguno es periodista de profesión...
Mira, García Márquez empieza como periodista. Y deriva en narrador. Y Vargas Llosa es, bueno, periodista y escritor de radionovelas a la par que se iba formando como novelista.

Pero las aspiraciones de ambos siempre fueron literarias.
Claro.

A lo que iba es que la literatura aporta al periodismo y es muy raro el caso contrario.
No. El periodismo también aporta a la literatura. Hemingway, por ejemplo. García Márquez y esa necesidad de la contundencia de una frase breve. "El Olor de la Guayaba", es una serie de entrevistas que le hace un narrador -un amigo suyo, Plinio Apuleyo Mendoza- a García Márquez. Ahí le da cuenta, por ejemplo, de algunos detalles en "Cien Años de Soledad" que son posibles porque él viene del periodismo y en éste siempre debe ser creíble la historia, tienes que dar detalles. Cuando Remedios la Bella se va al cielo hay un elemento de lo más cotidiano: ella no levita, se va al cielo porque está sacudiendo unas sábanas.

Que son las que "se la llevan"...
García Márquez dice que ese tipo de recursos se los ha brindado el periodismo. Detalles que hagan creíble un relato. Lo que pasa es que estamos muy marcados por los que son los ideales del periodismo anglosajón, fundamentalmente el norteamericano. Pero tú ves en el periodismo francés -en el periodismo europeo en general- mayor libertad de los redactores. El día de la presentación del libro, en el instituto Raúl Porras Barrenechea, con Bruno de Olazábal y Marco Martos.Menor dosis de tiranía del hecho, del facto, y mucha más importancia a la creación de atmósferas, a un incisivo ingreso a la interioridad de los afectados por un suceso. En mi libro, he tratado de llamar la atención sobre esas posibilidades -que algunos están ejerciendo- y que pueden refrescar la actividad del periodismo escrito en nuestro país, donde las frases manidas abundan, como muy bien lo dijo Bruno de Olazábal el día de la presentación (del libro).

El país donde todos los incendios son dantescos...
Y el Palacio de Gobierno siempre será la Casa de Pizarro; el agua, el líquido elemento, ése tipo de cosas. Es que, por otro lado, aprender la fórmula lo haces en una semana de trabajo intenso. Aprender a coger la realidad con sensibilidad demanda un poco más de tiempo, un cultivo permanente del comunicador social. A eso también apunta el libro. No más periodistas ignorantes, conocedores solamente de la fórmula y del manejo de un instrumento mecánico. La cámara, la computadora y todo eso, perfecto, pero si está siendo comandada por un sujeto bien formado, informado, sensitivo, capaz de brindar –con la información- un servicio a la comunidad.

Es interesante que justo los periódicos chicha son los que tienen una redacción mediocre, correcta hasta cierto punto, pero mediocre. ¿La estética es un asunto de ética, como decía Ribeyro?
Mira, lo bueno siempre es bello. Yo postulo lo bueno bello. Bello en el sentido de armonioso. Y en el caso del periodismo escrito, la posibilidad de darle profundidad a las experiencias. Una de las cosas en las que quiero insistir es que debemos hacerle frente a ese manejo de todos los medios de comunicación que está tendiendo a que todas las experiencias sean superficiales.

Vargas Llosa dice que la televisión ha convertido al mundo en un reality-show.
No hay lugar para el discernimiento. Y es peligrosísimo. Porque el discernimiento es lo que nos separa del mundo zoológico. Estamos dejando de lado al raciocinio y la sensibilidad, en aras de la espectacularidad.

Ésta es una sociedad de la inmediatez. En la revista virtual donde va a salir esta entrevista, un texto no puede tener más de dos pantallas, porque la gente se aburre y se va.
El tema del aburrimiento contemporáneo es tremendo. Y el miedo a aburrir. No lo dije en la presentación del libro, lo dije ayer en la entrevista con Marco Aurelio: es grave que el comunicador salga a cubrir la información intimidado con no aburrir. Ya sale a enfrentar la realidad, buscando qué elementos de espectacularidad va a presentar para que no aburra. El enorme fantasma, el monstruo es "no, aburro". Tiene que ser espectacular, sangriento, colorido, tiene que ser ficcionado.

¿No es algo utópico esperar tanto de la palabra escrita, en esta sociedad en que la imagen es lo que prima? Hasta en El Comercio han reducido el espacio de texto...
Otro elemento que debe servir de acicate. ¿Por qué cederle tanto espacio –en esta sociedad de la imagen– solamente a la imagen, a esa representación concreta? La representación concreta malacostumbra a la gente a dejar de usar las abstracciones. La palabra escrita es una realidad que se presenta a través de las abstracciones, pero es enriquecedora, es estimulante. Abdicar a esa posibilidad de la palabra escrita es grave. Di, si quieres, que es utópico, pero de todas maneras hay que señalarlo, ¿no?
 
 

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