Punto Cultural
entrevista
  Literatura y Periodismo: El relato periodístico y la narrativa literaria es el último libro de la excelente poeta, periodista y profesora, Sonia Luz Carrillo. PuntoCom la buscó para conocer mejor su refrescante propuesta.

 

"El periodista debe ser un intelectual"



 
 

Por Marco Sifuentes

 

Dos poemas de este libro han sido escogidos para una antología peruana del siglo XXIntegrante de lo que se ha dado en llamar la generación poética de los años 70, Sonia Luz Carrillo es tal vez una de las poetas más prolíficas e importantes de nuestro país. De su último poemario, Las frutas sobre la mesa (1998), el francés Claude Couffon ha escogido dos poemas (Eres vacío e Instantánea) para una lujosa antología bilingüe de la poesía peruana del siglo XX ("casi me desmayo, pensando que era una broma", dice ella sonriente). Es querida profesora desde hace diecinueve años. Ha enseñado en la Universidad de Lima, la Bausate y en algunos otros sitios casi imposibles; aunque, por supuesto, jamás dejará las aulas de su adorada San Marcos, donde actualmente forma nuevos periodistas.

Literatura y Periodismo es un libro que ha tenido una acogida enorme, ha recogido las mejores críticas en los diarios limeños y ha causado una memorable entrevista de Marco Aurelio Denegri. Y es que no sólo es un libro cuyo precio (diez soles) es una demostración que se puede colocar libros nacionales a precios accesibles (y "una manera de enfrentar a la piratería y a la cultura de la fotocopia"), sino que es un libro didáctico, documentado, original y necesario en una sociedad enemiga de la palabra escrita y lo que ella implica. Sobre literatura, prensa escrita, clichés, cultura, géneros periodísticos, subjetividad y otras hierbas conversamos durante horas. Lo que sigue es un injustamente pequeño (pero, esperamos, representativo) fragmento de una larga conversa.




Una tarea básica del periodista es leer todo lo que pueda.
Yo creo que el periodista es un intelectual; yo insisto en eso. Un intelectual en permanente cultivo. Es una ley física: nadie puede dar lo que no tiene. Y los hechos de la realidad contemporánea son tan complicados, que tenemos todos la necesidad de estar en permanente alerta a esos pensamientos, a esos conceptos que tratan de aclararnos este mundo tan complicado. Y debe ser un intelectual, en el sentido que cultive su intelecto, lo más humano que tiene el humano: su raciocinio y su sensibilidad.

Uno de los puntos centrales del libro es tu rechazo a las fórmulas establecidas...
A las formas rígidas del periodismo. Se esconde mucha mediocridad en el manejo de una fórmula. La forma debe tener un contenido distinto, un contenido que tenga en cuenta los cambios producidos en la utilización de los instrumentos de comunicación. Me explico: cuando aparece la famosa pirámide invertida, no se avisoraba siquiera la especialización a la que se han visto obligados los medios ante la expansión y la eficacia de la radio, de la televisión.

Eran otros motivos, la competencia por el telégrafo, como señalabas el día de la presentación del libro: tenían que redactar lo más importante en el primer párrafo para dar antes que el resto.
Por supuesto. Ahora, el llegar cada vez más rápido ya no es prioridad: estaría fuera de juego el periodismo escrito. Entonces, se le plantean nuevos desafíos, pero también posibilidades. Lo que quiero hacer en el libro es llamar la atención sobre las inmensas posibilidades del periodismo escrito. Cuenta con más tiempo –en mayor o menor medida y dependiendo de los géneros y las páginas en que estás trabajando–; va a tener siempre un pequeño margen de reflexión. Ahí es donde quiero incidir. En la necesidad que este tiempo, esta reflexión, esté basada en la sensibilidad y en el cultivo del comunicador social.
«El periodismo escrito tiene la posibilidad de generar reflexión»
A primera vista, pareciera que la literatura sólo ha aportado recursos a la crónica. Pero ella no es la única beneficiada.
Claro, ejemplos hay infinidad. El colocar el énfasis en el personaje, por ejemplo. El narrar en primera persona.

Desde el Nuevo Periodismo se dice que la frontera entre los géneros es más difusa...
Ahora, el desafío es llevar esa presentación imaginativa del lenguaje al periodismo diario, a la nota informativa, a la coyuntura. Y hay gente que lo hace muy bien. Como Adolfo Bazán Coquis a veces en El Comercio. Sin caer en la cursilería. Sin hacer lirismo, que sería el extremo defectuoso de esta propuesta. Yo recuerdo, casi llevando el ejemplo de Hemingway a la realidad nacional, una nota sobre unos mineros aprisionados al interior de una mina; lo que siempre ocurre, lamentablemente. Muy cerca de lugar del desastre están sus familias, esperando que los puedan sacar, y hay una mujer cocinando para una familia. Y la nota empieza con un trocito de papa amarilla que, al picar, ha saltado y se le ha quedado prendido en el cabello a la hija, mientras está preparando la comida para los familiares y para los voluntarios que están participando en la acción de salvataje. Y centra todo el interés, la atención en la angustia de esta muchacha a la espera de que rescataran a su padre. Y la idea central era que la vida sigue. Estaban a la espera que liberaran a su padre, pero la vida seguía y estaba alimentando a familia.

¿Y era una nota informativa?
Sí, porque era una cosa que se había recogido un día y al otro día ya estaba en un diario. ¿Qué es necesario? Sensibilidad. Una mirada imaginativa. En lugar de declaraciones directas de la muchacha, que iba a decir lo mismo ("ojalá los saquen, estoy muy triste") --antes que "lloraba desconsoladamente"-- él presenta, como hacía Hemingway, una serie de elementos del hecho que podrían parecer insignificantes, pero que ilustran bien una atmósfera, un momento.

 ...(continúa en la página siguiente)

r e g r e s a
STARMEDIA        CERRAR