LOS ESCRITOS QUE NOS GUSTAN

 

 

puede ser un poco largo pero vale la pena verlo todo!*

La política es una forma de amor, pero no viceversa; por algo en el amor es mucho más fácil tener el corazón caliente que la cabeza fría.


El hombre bueno casi siempre se aburre de sus rencores. Pero siempre hay un rencor que confirma la regla.


La muerte es una traición de Dios.


¡Si uno conociera lo que tiene, con tanta claridad como conoce lo que le falta!


Cuando una mujer dice: "Todo tu cuerpo es corazón", es porque todo su cuerpo es corazón.


Desde que los hijos educan a los padres, se acabaron los complejos de Edipo.


El pan nuestro de cada día provoca gases y malas digestiones.


Cuando sueño contigo no hablo sino que canto en sueños.


Cuando parece que la vida imita al arte, es porque el arte ha logrado anunciar la vida.


Los Otros que invento son confidencias sobre aquello que desgraciadamente no me ocurre.


La generosidad es el único egoísmo legítimo.


Epitafio para un vanidoso:"Bah!"


La soledad es también un homenaje al prójimo.


El inconveniente de la autocrítica es que los demás pueden llegar a creerla.


Los Otros que invento dicen a veces cosas que yo no habría dicho ni aunque fuera otro.


No es que uno no cambie, sino que el espejo no tiene memoria.


No seamos sectarios: la infancia es a veces un paraíso perdido. Pero otras veces es un infierno de mierda.


Un torturador no se redime suicidándose. Pero algo es algo.


Contra el optimismo no hay vacunas.


Cuando el infierno son los otros, el paraíso no es uno mismo.


El vicediós siempre es ateo.


DESPISTE de: Mario Benedetti.

El fanático

El fanático es el hincha en el manicomio. La manía de negar la evidencia ha terminado por echar a pique a la razón y a cuanta cosa se le parezca, y a la deriva navegan los restos del naufragio en estas aguas hirvientes, siempre alborotadas por la furia sin tregua.

El fanático llega al estadio envuelto en la bandera del club, la cara pintada con los colores de la adorada camiseta, erizado de objetos estridentes y contundentes, y ya por el camino viene armando mucho ruido y mucho lío. Nunca viene solo. Metido en la barra brava, peligroso ciempiés, el humillado se hace humillante y da miedo el miedoso. La omnipotencia del domingo conjura la vida obediente del resto de la semana, la cama sin deseo, el empleo sin vocación o el ningún empleo: liberado por un día, el fanático tiene mucho que vengar.

En estado de epilepsia mira el partido, pero no lo ve. Lo suyo es la tribuna. Ahí está su campo de batalla. La sola existencia del hincha del otro club constituye una provocación inadmisible. El Bien no es violento, pero el Mal lo obliga. El enemigo, siempre culpable, merece que le retuerzan el pescuezo. El fanático no puede distraerse, porque el enemigo acecha por todas partes. También está dentro del espectador callado, que en cualquier momento puede llegar a opinar que el rival está jugando correctamente, y entonces tendrá su merecido.

Fútbol a sol y sombra de: Eduardo Galeano

 

Hay varias maneras de comerse a una persona.

Empezando porque debe ser diferente comerse a una mujer que comerse a un hombre. Yo he visto comer hombres, pero no mujeres. No se‚ si me gustara ver comer a una mujer alguna vez. Debe ser muy diferente. Lo que yo por mi parte conozco, son tres maneras de comerse a un hombre. Se puede partir en seis pedazos a la persona: cabeza, tronco, brazos, pelvis, muslos, piernas, incluyendo, claro esta ,Hay varias maneras de comerse a una persona. Empezando porque debe ser diferente comerse a una mujer que comerse a un hombre. Yo he visto comer hombres, pero no mujeres. No se‚ si me gustara ver comer a una mujer alguna vez. Debe ser muy diferente.
Lo que yo por mi parte conozco, son tres maneras de comerse a un hombre. Se puede partir en seis pedazos a la persona: cabeza, tronco, brazos, pelvis, muslos, piernas, incluyendo, claro esta, manos y pies. Sé que hay personas que parten a la persona en ocho pedazos, ya que les gusta sacar también las rodillas, el hueso redondo de las rodillas, recubierto con la única porción de carne roja que tiene el ser humano. La otra forma que conozco es comerse a la persona entera, así no más, a mordiscos lentos, comer un día hasta hartarse y meter el cuerpo al refrigerador y sacarlo al otro día

para el desayuno, así. Como comerse un mango a mordiscos. Porque yo puedo decir que a mi antes me gustaba muchísmo el mango verde, y después vino esa moda de partir el mango en pedacitos y fue apenas hace como una semana que me vine a dar cuenta que los mangos verdes me habían venido a gustar menos y supe también que era porque me los comía partidos, así que seguí comprándolos enteros, comiéndolos a mordiscos, y me han vuelto a gustar casi tanto como cuando estaba chiquito.. Eso mismo debe pasar con los cuerpos. La persona que ya lleva siglos comiéndolos tiene que darse las maneras de variar el plato para no aburrirse, porque si no como hacen. Yo no se‚ si ustedes leyeron la otra vez en la prensa que habían encontrado el cuerpo de un coronel retirado, metido en una chuspa de papel y amarrado con cabuya, lo que dijeron fue que lo habían encontrado por el Club Campestre, y que había expectación por el extraño estado en que se había hallado el cuerpo. Era un coronel Rodriguez, un tipo ni flaco ni gordo, de bigotico, y con una chucha que arrasaba. Claro que los periódicos nunca dijeron en que consistía ese "extraño estado en que se había hallado el cuerpo", pero como yo estoy al tanto de las cosas yo sé que el cuerpo ese lo que estaba era todo mordido. No se lo acabaron de todo porque mi coronel ya tenia 52, allí fue cuando se dieron cuenta que no había como la carne de gente joven, fresca. Los ojos, por ejemplo, que dizque son lo más exquisito, dicen que cuando la persona pasa de los 35, se endurecen y se agrian, ya no vale la pena comerlos.

 

Andres Caicedo"Canibalismo" (1971)

Volver al inicio

STARMEDIA        CERRAR