El fantástico mundo de los
amuletos tan fascinante y
misterioso sobrevive junto a
nosotros manteniendo su rol
defensivo, para proteger contra
el mal a aquellos que creen en
ellos.
La
cultura egipcia
consideraba el cuerpo humano con
profunda reverencia, guardaba
mucho respecto a los muertos,
por esa razón medallones y
objetos pertenecientes al
pasado, elaborados en vida por
magos para conjurar brujerías,
y de médicos para curar la
salud, se les ponían en la
tumba con el fin de proteger los
restos mortales y facilitar al
alma su elevación al cielo.
El
escarabajo, venerado
por ese pueblo como divinidad y
elaborado de tantas formas, por
ejemplo: esculpido sobre madera,
en piedras preciosas, en oro, en
prendas muy valiosas, tantas las
esculturas sobre tumbas, hasta
embalsamaban el insecto con el
difunto, puesto que este potente
Amuleto confería seguridad, paz
eterna y según algunos,
regresaba el muerto a la vida.
Como amuleto, el escarabajo
fortalece la salud, hace
recuperar el dinero perdido,
(negocios, peleas familiares) y
ayuda a la suerte. Su número
es: 3.
El
caballo ha representado
desde hace miles de años el
medio de transporte más
importante y eficaz entre los
pueblos del mundo. Compañero
inseparable del hombre, han ido
por valles, senderos, cadenas de
montañas, praderas y bosques.
Han combatido juntos. Fuerza,
potencia, inteligencia, han
permitido el perfecto connubio
entre animal y humano, hasta
ganar honores y laureles sin
pretender nada de intercambio
material.
La
pata del caballo tiene fuerza,
valor, vigor. La herradura del
caballo fue definida como el
potente amuleto de un herrador
durante la época de oro de los
Romanos (40 a.C.). Durante una
difícil empresa de guerra, un
caballero no pudo seguir el
camino para cumplir su misión.
Su caballo herido de una pata lo
obligó a refugiarse en un
establo, en la cima de los Alpes.
El hombre afirmó cuando regresó
con el caballo en perfectas
condiciones "Vea caballero
tengo los zapatos montados de
herradura; me dan mucha fuerza
en las piernas, dinero para
comer y defensa en mi
casa". Ustedes pueden
considerar lo mismo y tener en
su casa una herradura. Su número
es: 18.
Cuando
muchas veces se mencionan los
maleficios, el mal de ojo, la
falta de dinero, el trabajo difícil,
la salud frágil y otras
dificultades que cotidianamente
invaden nuestro espíritu,
algunas veces he visto agarrar
objetos y hablar con ellos, como
con una persona. Y cuando se
piensa que todo sale al revés,
las constantes emociones hacen
enfermar a uno. El dirigirse a
un amuleto, a ese algo que se
considera de tanta ayuda, es un
rito popular que refleja la
vieja creencia en el tiempo. ¡El
hombre lo hace sin darse
cuenta!.
Las
tijeras
"corta-lenguas"
De vacaciones en Nápoles, hace
poco mas de un año, mi esposo
quiso encontrar un amigo
"navegante en
Internet" con el cual hemos
mantenido y mantenemos hasta la
fecha, correo electrónico. El
encuentro se produjo gracioso,
lleno de emociones, contando
cosas de la vida y de
actualidad. La esposa del amigo
era una simpática y joven señora,
con la cual no me fue difícil
familiarizar. Hablando de mi
dedicación profesional me di
cuenta que nuestro amigo no
encontraba fácil respuesta, por
el hecho de no creer en la
astrología, la ciencia oculta y
el esoterismo. Respetando el
pensamiento de cada quien, como
la ética lo exige, no regresé
sobre el argumento. Antes de
despedirnos, la amiga me regaló
unas tijeretas de plata
afirmando: "estas
sirven para cortar las malas
lenguas y la envidia".
Su número es: 55.

Mi
consideración
El ser humano sin querer, sin
pensar, busca siempre protección
a los maleficios de la vida. (romina
iglesias)
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