Colección de Crackups © Ktulu

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Cuento de Navidad | Manías | Tras la puerta | Una familia feliz

 

CUENTO DE NAVIDAD


Recuerdo los pasos, porque fue lo primero que escuché. La noche lo abarcaba todo, como si fuese capaz de absorberme con su interminable viscosidad. Estaba solo, en mi cuarto, la luz eléctrica se había esfumado y las sombras habían agrandado considerablemente su tamaño, comiendo los rincones y los techos. Alcé mi vista, los pasos se acercaban. Eran huecos, como si pudiesen, de alguna manera, ser invisibles. Luego percibí el entrechocar de huesos, el imposible arrastrarse de algo o alguien. Sentí que aquello era lo que había esperado, desde muchísimo tiempo atrás, y me fue inconcebible experimentar miedo.

Por un segundo, la habitación se iluminó y en el vano de la puerta percibí una figura, la majestuosidad de una forma que carecía de sustancia. Supe que durante años había crecido en mi mente y ahora, como una mariposa pervierte la larva, se alzaba frente a mí con vida propia.

La Muerte, mi propia y querida hija, extendió sus manos y con su gélido e infinito amor me abrazó.

MANÍAS

Lo que más adoro de Courtney son sus pies. Blancos, bien formados, con dedos largos y unos delicados tobillos. Nunca me canso de besárselos, de decirle lo bellos que son. Es probable que a otros hombres, esto le parezca ridículo, pero siempre he sentido particular atracción por los pies de las mujeres, particularmente por los pies de Courtney.

Incluso ahora, en el interior del frasco con formol donde los guardo para la eternidad, se ven tan hermosos como el primer día que los seccioné.

TRAS LA PUERTA

Al comprar la casa, realmente no sabía nada de la presencia de una puerta en el sótano. Me llamó la atención que el vendedor no me dijera nada al respecto. Durante días busqué afanosamente la llave, pero ni rastros de ella. Llamé a la inmobiliaria, pero negaron conocer la existencia de dicha puerta.

Ayer he bajado a inspeccionar la puerta una vez más, siento la imperiosa necesidad de saber qué es lo que hay detrás. He intentado forzarla, pero todo es en vano.

Hoy he tenido terribles sueños sobre lo que se esconde detrás de ella. Seres de ominosas formas, cálidos vientos de putrefacción, demonios de dimensiones inconcebibles y lejos, tan lejos que apenas si la vista alcanza, una ciudad, la madre de todas aquellas blasfemas perversiones, una ciudad sin nombre.

Por la noche he bajado nuevamente a revisar la puerta. Para mi sorpresa la he encontrado abierta. Apenas si puedo resistirme y pese a mis sueños, cruzo su misterio.

Me hallo ante una oscuridad impenetrable. Avanzo y apenas he dado un par de pasos escucho que la puerta se cierra tras de mí. El sudor corre por mi frente. Estoy solo y a oscuras.

De pronto, escucho algo que repta, algo que se arrastra. Siento que el miedo apresa mi corazón. Pero el terror realmente comienza cuando descubro que, fuese lo que fuese aquella cosa,
SE ARRASTRA HACIA MI.

UNA FAMILIA FELIZ

La salud de mi hermana no parece mejorar. Ni siquiera se ha levantado en estos últimos días, ya no escucho sus ligeros pasos por la casa, ni percibo el tenue ondear de su vestido. Tampoco ha emitido palabra alguna. Esto me desespera, no sé cómo ayudarla si ella no me dice nada. Sé que Margaret no se quejaría, no está en su caracter. Preferiría guardar su dolor como un martir, antes que importunarme.

Hoy he vuelto a visitar su ataud. Su rostro comienza a desdibujarse y la palidez de sus huesos asoman ya, entre una aberrante colonia de insectos y gusanos.

Me siento muy triste por su estado, pero aún conservo las esperanzas de que mejore.


 

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