El rostro del ídolo © Brown Jenkin

El rostro del ídolo


Brown Jenkin

Me encontraba en el desierto, era miembro de una expedición organizada exclusivamente para la investigación de una cultura desconocida. Una reducida caravana protagonizó el primer hallazgo. Eran unos cuantos objetos irregulares y desconocidos. Aparentemente pertenecían a una desaparecida cultura. Lo mas insólito del hallazgo fue que los extraños objetos poseían indescriptibles relieves e inscripciones, de fantásticos símbolos o letras. La expedición fue organizada por el doctor Charles Mirton. Fueron convocados una serie de profesionales en el tema, propuestos por el mismo Mirton, profesores de ciencias, historia, alquimia, física, ocultismo, etc.

Se emprendió viaje, en la temporada de abril. Tomamos un avión privado, con destino a Egipto. Me reencontré con mi muy apreciado colega, el profesor White. Él era un gran profesional en su área, la historia. También poseía otros títulos universitarios. Se graduó también en derecho, matemáticas y químicas. Durante el largo transcurso del viaje, me comentó que había recibido unas cuantas fotos reveladas de los antiguos objetos.

Me confesó que lo aterraron sus contornos anómalos y sus relieves. Cuando llegamos a Egipto, abordamos unas camionetas y partimos hacia el caluroso desierto. Llegamos con ansias incontrolables de exploración e investigación. Quedamos atónitos al observar la inmensidad del rojizo desierto. Cantidades ingentes de arena se levantaban desigualmente, una tan diferente como la otra. Tentadores espejismos, se hacían visibles ante nosotros. Era el verdadero infierno.

Plantamos el campamento hacia el norte, ya que cerca de allí fueron hallados los misteriosos objetos. De esta manera se inició la incesante búsqueda. Hallamos una serie de objetos aún más extraños, que fueron a parar a manos del experimentado White.
Éste se encontraba enusiasmado; no descansaba, pasaba noches en vela, a la débil luz de una lámpara. Comentaba constantemente sus apreciaciones, preguntas, suposiciones, aclaraciones y descubrimientos.

Así prosiguió la expedición. Para mí, la desconocida cultura era muy interesante, por lo que pedía explicaciones detalladas sobre el tema al profesor White. La cuarta semana de búsqueda se volvió interesante, ya que el doctor Petersen volvió al campamento, con el objeto más grande que hallamos en ese desierto. Era un ídolo de piedra oscura, casi de tamaño natural. Era realmente horroroso y sus fantásticos rasgos eran aterradores.

Era algo deforme, con un alargado cuerpo humanoide y tenia tentáculos alargados y flexibles(según la opinión del profesor White). Su cuerpo terminaba en unas voluminosas alas, semejantes a la de los murciélagos, pero éstas eran aun mas temibles.

Lo que más intrigó al grupo, fue que no tenia rostro. El extraño ídolo fue colocado en la carpa de White, el cual dejó a un lado todas sus investigaciones para dedicarse exclusivamente al reciente hallazgo. Luego de unos agitados días, White comentó al grupo que el rostro del ídolo, no se había roto ni borrado por el transcurso del tiempo; había sido arrancado.

Nos comunicó también la manera en que se llevó a cabo tal acto, había sido arrancado apresuradamente con un martillo y un cincel. Cuando llegó la octava semana de la expedición, nos extrañamos al notar que la carpa de White se encontraba abierta a tan tempranas horas. No hallamos a White en su interior. Lo que si hallamos, o más bien descubrimos, fueron marcas de pies descalzos bastante recientes.

Las seguimos, creyendo en alguna posibilidad de encontrar a White. Lo hallamos inconsciente a unos tres kilómetros del campamento. White fue trasladado a mi carpa. Recuperó el conocimiento luego de tres días. Al despertar me prometió que me relataría todo lo acontecido, pero con ciertas condiciones. Una de ellas fue que sólo yo sabría lo que le sucedió; la otra fue que, cuando terminase de relatarme su experiencia, destruyera el ídolo.

Acepté de malas, ya que el ídolo era un gran hallazgo. Su relato empezó con los maléficos sueños que vivió. He aquí como me lo relató:

"El sueño siempre era lo mismo, yo me encontraba en una inmensa estancia, totalmente oscura, ¿puedes creerlo?. En el centro de ésta, se encontraba situado el maldito ídolo. Yo me acercaba lentamente hacia él y lo apreciaba, lo tocaba suavemente, y sentía que no era solo una escultura inmóvil; sentía una fuerza extraña, algo así como una energía, ¡pero más viva! Sentía una vida ahí adentro.

A medida que los sueños se repetían, noche tras noche, se volvían mas vividos, y esa fuerza, se tornaba mas viva. El ultimo sueño me atormentó ese jueves por la noche; la noche que sufrí ese inesperado sonambulismo, creo. En el sueño me acercaba al ídolo y lo tocaba de manera distante, y entonces sentí mas que nunca esa vida, ¡y se manifestó!

El lugar donde debería estar el desconocido rostro, se convirtió en una diabólica materia gelatinosa y putrefacta ¡y comenzó a moldearse ese horrible rostro, oh Dios, ese rostro!."

White se encontraba desesperado, golpeaba todo con una rabia incontrolable, estaba realmente alterado. Salí fuera de la carpa, dirigiendo mi vista hacia las carpas vecinas, con la intención de buscar ayuda, pero el campamento se encontraba abandonado. Confundido, lancé gritos en busca de alguna respuesta. Pero solo el desolador silencio, me respondió. Cuando me disponía a recorrer cada carpa, los gritos afónicos de White me hicieron regresar a la mía. Tales gritos eran de un indecible dolor, y expresaban horrendas frases "¡No me dejare, no, no, no lo contemplare, tu rostro, no, piedad, ahggggg!". Me introduje en la tienda decidido a calmarlo, o por lo menos averiguar la razón de sus alaridos. White se hallaba tendido boca abajo. Lo volví hacia mi rápidamente y lance un grito sofocado, Dios, Dios, de que inhumana manera, se yacía muerto.

Alguien o algo le había arrancado el rostro sin escrúpulos. Entonces recordé, ¡si!, recordé la petición de White. Salí furioso de la carpa, decidido a destruir ese ídolo, ¡debía destruirlo!
Corrí torpemente, en dirección a la carpa de White. Me adentré en ella de manera descontrolada. Entonces lo vi . El maldito ídolo erecto en el centro y..... con ¡el rostro de White!

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