El descendiente de Innsmouth
Brown Jenkin
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Dedicado a mi tío Dogon
Cuando se viaja tranquilamente hacia el oeste del abandonado pueblo de Red Over, en el condado Nueva Inglaterra, poco a poco el curioso viajero contemplará cómo los añosos árboles se van cerrando, formando una abultada barrera, donde débiles rayos solares apenas logran penetrar. El bello paisaje se tornará de a poco descuidado. Muy pronto el angosto sendero pavimentado se transformará de forma extraña en un simple e incomodo camino de arena rojiza. Luego de poco tiempo, el inocente viajero observará fijamente los extensos campos de cultivo pertenecientes a las pequeñas granjas. Más tarde, el viajero alcanzará a distinguir, a medias, un despintado letrero anunciándole que se encuentra situado en el diabólico pueblo de Cavhill. Una vez sabido esto, y procurando olvidar la penosa imagen y estado de la desechada aldea, huirá apresuradamente dejando atrás esos pavorosos parajes.
Desde la témpora de Abril de 1962, toda la sobreviviente población empezó pavorosamente a abandonar el desolado pueblo. Todas las personas reflejaban en sus pálidos rostros un desconocido miedo, que únicamente ellos comprendían, sobre el horroroso suceso que azotó con toda su infernal maldad al inofensivo pueblo.
El maldito asunto comenzó 22 años antes, en 1940. El primer suceso que dio inicio a la tragedia ocurrió en la granja de los Mc Traven. En esos lejanos tiempos, vivían muy felices en su pequeña granja. No tenían ningún problema de crisis económica, todo lo contrario, su fértil granja producía sanos vegetales y sus viejos árboles regalaban jugosos frutos. Los pasivos aldeanos que residían en completa paz no podían comprender exactamente por qué razón los Mc Traven no traían ningún hijo a nuestro mundo. Una de las supuestas razones, según se narraba en el transitado centro, era que Margareth, esposa de Tom, era totalmente estéril.
Tiempo después, llegó despistadamente al pueblo un niñito, más o menos de unos 10 años de edad. Fue bien recibido a la pequeña morada de los Mc Traven, ya que naturalmente, resultó ser el sobrino preferido de Tom.
Empezó a convivir en la estancia junto con sus trabajadores tíos, a causa de haber quedado infortunadamente huérfano. El niño era bastante precoz y muy aplicado en sus simples labores hogareñas.
La sorprendida aldea quedó atónita al escuchar pasajeramente rumores de que la bella Margareth, al fin había podido dar a luz a un pequeño bebé poco después de la llegada del querido sobrino.
Toda la alegre población emprendió rumbo a la granja de los Mc Traven. Golpearon incesantemente la desgastada puerta de madera. Los fuertes golpes retumbaron como un lejano eco por todo el amplio interior. De esta incómoda manera estuvieron demasiado tiempo golpeando. Tiempo después la antigua puerta se empezó a abrir suavemente, causando un insoportable crujido. Toda la excitada gente que se encontraba reunida ansiaba contemplar a la criatura. El entristecido Tom les comentó lagrimeando que durante el agitado parto la radiante Margareth no encontró más fuerzas para seguir existiendo. De esta breve manera se negó desconcertantemente a mostrar públicamente a su hijo, al que jamás nadie vería.
Todas las desilusionadas y doloridas personas emprendieron una lenta marcha en dirección opuesta, preguntándose intrigadamente a sí mismos, cuál sería la verdadera imagen del niño nacido.
Transcurrieron así largos años, y el pequeño sobrino de Tom se convertía en un muchacho fuerte y trabajador.
En 1950, durante cortos períodos del día se oían perfectamente gritos desesperados y casi sobrehumanos provenientes del sótano de la casa de los Mc Traven, lo que llevó a meditar profundamente a los curiosos pobladores que algo se encontraba en él.
Constantemente y casi como un normal hábito, Tom ordenaba a su sobrino Chuckie a comprar rápidamente madera y clavos en perfecto estado. Esto llevó instintivamente a toda la aldea a pensar que en oscuro sótano se encontraba encerrada la criatura de Margareth.
En el extrañamente caluroso mes de Marzo durante 1953 ocurrió otro extraño suceso que dejó en estado de terror a todo el condado. El 14 de Marzo, exactamente a las 9:45 horas de la bochornosa mañana, la vieja puerta de madera se abrió bruscamente. El gélido silencio que se encontraba flotando en el ambiente se rompió. Salieron desesperados como un fugaz rayo, corriendo torpemente Tom y su sobrino, y de forma decidida abordaron el pequeño autobús que iba levantando un polvo gris que se extendía de todo el lugar. El despintado autobús tenía como destino uno temido e indeseable para algunos aldeanos. Se dirigía tranquilamente al pueblo de Innsmouth .
Transcurrieron dos largas horas y nuevamente aparecieron Tom y su sobrino. Traían consigo, envueltos, de forma segura entre unas blancas y descuidadas mantas, un bulto deforme, que tomaba, sin alguna explicación aceptable, unas anómalas dimensiones. Toda la multitud, que se encontraba realizando sus labores diarias supuso que ese desconocido bulto era el hijo crecido de Tom.
Llegó lentamente 1955, y el viejo Tom enfermó extrañamente de una incurable enfermedad. Pasaron dos semanas demasiado dolorosas y llegó su hora final. El 15 de Febrero falleció sufridamente nuestro querido Tom. Todavía hasta hoy recuerdo la penosa escena. Tom se encontraba en su amplio aposento recostado cansadamente como un pesado saco de carne. A su lado, protegiéndolo angelicalmente, se encontraba su apreciado sobrino.
Yo me encontraba en ese preciso instante del otro lado de la humilde cama. El molestoso ambiente se había tornado denso e intolerablemente caluroso. Se había vuelto realmente desagradable El moribundo Tom llamó lastimosamente a su triste sobrino con su venosa mano, produciendo una mueca en su rostro. Ninguno de los presentes que se encontraba de pié logró oír exactamente las últimas palabras que pronunció el viejo Tom. ¡Yo sí las oí! ¡De una disimulada manera! Ojalá nunca hubiera oído esas demoníacas frases, que por primera vez me harían sentir el seco latir de mi corazón: " Nos seas tonto... aliméntalo... recuerdas cuando tenía hambre... no lo dejes escapar, ellos sabrán sobre su existencia. No... lo mates... ellos lo sentirán... los profundos... de Innsmouth."
Transcurrieron cinco años, y cuando se inició 1960, Chuckie fue hallado misteriosamente asesinado, sin poseer algunos órganos interiores. Lo único que encontró útil la policía local en la pequeña casa, fue el deshojado diario del fallecido. Hallaron la vieja trampilla del sótano despedazada, aparentemente por unas monstruosas garras. A continuación, como yo me encuentro transcribiendo el terrible horror de mi pueblo, presento el contenido del maltratado diario, iniciado desde 1945, cuando contaba 15 años.
"20 de Abril de 1945. El tío Tom me contó desde que estoy aquí que no debo acercarme al sótano, pero a mi no me interesa lo que haya ahí abajo."
"1° de Julio de 1946. No sé si el tío Tom estaba loco o borracho, cuando me contó esa absurda historia sobre mi primo ..." (lo demás se encuentra teñido con una desconocida mancha verde)
"14 de Marzo de 1953. El tío no está loco. Hoy lo vi con mis propios ojos. Lo encontramos en Innsmouth por unos zanjales muy largos, había escapado. Me horroricé al verlo, pero el tío Tom me dijo que debíamos llevarlo rápido a casa, si no ellos lo sabrían."
"15 de Marzo de 1953. Sigo escribiendo desde anoche. Escribiré la historia de Innsmouth, que se relaciona con mi monstruoso primo, y también lo escribo por una descontrolada necesidad. En el pueblo de Innsmouth, la terrible crisis económica afectó a todos los pobladores, ya que aparentemente no pescaban ningún miserable pez, y las grandes fábricas se arruinaron. Pero existía un viejo capitán que tenía un extraño nombre, Obed, que tiempo después inició un sobrenatural trato con esos seres del Arrecife del Diablo.
Los profundos empezaron ligeramente a mezclar su sangre con la de los habitantes del pueblo a cambio de entregarles buenos peces y darles una excelente posición económica. Pero una vez mezcladas las sangres, uno empezaba a convertirse en otro más de esos aterradores seres.
El bisabuelo de mi bella tía, en aquellos tiempos había mezclado necesariamente su sangre con uno de esos demonios provenientes del arrecife. Según me comentó secretamente mi tío, las deformes transformaciones continuaban pasando por todos los descendientes más cercanos.
Mi tía heredó esas transformaciones, pero de una forma atenuada. A la edad que tenía mi tía, ella debía estar en la etapa final de tales transformaciones, pero la suya iba demasiado lento. Pero en el preciso momento que mi primo empezó a vivir en su vientre, su transformación fue muy acelerada."
"19 de Diciembre de 1955. Mi querido tío Tom falleció hoy. Me dio varios consejos sobre la constante vigilancia de mi primo."
"2 de Mayo de 1959. Ayer por la noche golpeó incesantemente a la reforzada trampilla. Coloqué tres maderas esta mañana. No sé cuánto más aguantaré."
(La página siguiente no corresponde al destruido diario, pero fue hallada en él por casualidad)
"... él logró escapar del sótano... me tiembla la mano... estoy encerrado en mi dormitorio... está golpeando... un momento... los golpes cesaron... no me sacará de aquí... Oh, Dios, está abriendo mi puerta... ¡Dios mí..."
Toda la población se encontraba horrorizada al enterarse puntualmente sobre la fuga del desconocido ser. El 25 de Octubre, durante el apacible transcurso de la mañana Frank Stenson halló a todas sus vacas despedazadas de una manera sangrienta. Avisó desesperado sobre el asqueroso suceso a todo el preocupado pueblo. El terror se extendió de un modo inusual, por lo que se ordenó inmediatamente que se aseguraran todas las entradas, tanto grandes como pequeñas, y que se tuviera a disposición, en caso de amenaza, un arma de fuego.
El 27 de Octubre todo el pueblo, o por lo menos la gran mayoría, quedó en un inexplicable estado de pavor al descubrir unas enormes huellas de desconocidas formas. Las huellas marcaban perfectamente una larga caminata que recorría todas las verdes granjas. Cuando llegó el 31 de Octubre, los acontecimientos fueron dando paso a lo peor.
Dentro de la granja de los Scraven alguien o algo se había introducido sigilosamente al gallinero, y matado salvajemente a todas las gallinas. Cuando por la mañana Mike entró normalmente al gallinero, quedó en un inexplicable estado de conmoción.
Los temidos ataques cesaron por un corto período, durante el cual el pueblo pasó por un grave estado de nervios, tanto así, que ya no se veía una mísera alma fuera de las moradas.
El 22 de Noviembre, cuando el resplandeciente y luminoso sol se elevaba en el cielo, los vecinos nos acercamos a la granja de los Cansen. Notamos que la recientemente fabricada puerta estaba rota. En el oscuro interior de la hermosa casa, la familia entera muerta, y seré piadoso al omitir detalles sobre el cómo.
Esa misma noche, el desesperado pueblo se reunió urgentemente y se decidió en seguida buscar a la endemoniada criatura. Todos los habitantes del pueblo participaron animadamente, menos yo. Yo no tenía ganas de ir a buscar a una bestia sobrehumana, porque sabía perfectamente las consecuencias.
Tras el lento transcurso de tres horas, todo el grupo regresó narrando que se encontraron frente a frente con la bestia y que la habían matado. ¡Pobres! Tom susurró moribundo "no lo dejes escapar, ellos sabrán de su existencia, no lo mates, ellos lo sentirán".
Mientras el infernal ser atacaba, ellos ya sabían que existía, pero lo mataron. ¡Dios mío, si lo hubiesen dejado ir con ellos!
Esa misma medianoche, la pálida luna se escondió detrás de unas negras nubes, dejando al pueblo en una total oscuridad. Una helada brisa soplaba fuertemente, causando que las verdes copas de los titánicos arboles se movieran diabólicamente. Oí sonidos y ruidos que jamás olvidaré. Gritos desesperados provenientes de las pequeñas casas, estallidos de pólvora al disparar defensivamente, esos rugidos sobrehumanos. El pulido cristal de mi pequeña ventana, pero sólo contemplé la fría oscuridad.
Cuando llegó el amanecer con su cegadora luz, salí fuera a grandes zancadas para averiguar qué había sucedido durante la agitada noche. Todas las granjas y las casas se encontraban desplomadas y yacían en una forma indescriptible los inertes cadáveres. Yo no morí, ja, ja, ja, por no participar de esa cacería maldita, pero ojalá hubiera fallecido también, y no viviera con este nefasto recuerdo.
Existía sólo una razón que a mí y a toda mi querida familia nos dejó atónitos. En todo lugar, grabados eternamente sobre la húmeda arena y el verde césped, las múltiples y horrendas huellas de esos seres provenientes del Arrecife del Diablo. Tal vez, algún lejano día olvide todo, pero por ahora, durante mis noches llega el reflejo de ese maldito ¡Oh, Dios, ten piedad de mí! El reflejo mortal de ese descendiente de Innsmouth.
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