Sexualidad y H.P. Lovecraft

La fotografía de 1892, en la que aparece Lovecraft retratado con sus padres, nos muestra al niño Howard con rizos dorados y vestido de niña. La madre, que siempre demostró unas actitudes neuróticas con respecto a su hijo, no consintió en llevarle a la peluquería hasta casi sus seis años, cuando el niño empezó a protestar. El mismo Lovecraft recuerda los dichosos rizos, diciendo que "esa melena dorada" hizo que una amiga de su madre le llamara "Rayito de Sol".

Susie, la madre de Lovecraft, puede que hubiera preferido que su hijo fuera una niña, y es posible que hubiera intentado mantener viva esa ilusión durante algunos años, pero Lovecraft a edad muy temprana dejó claro que era un varón y que tenía los mismos intereses de cualquier otro chico. En todo caso, otra fotografía, tomada a los siete o ocho años, muestra a Lovecraft como un chico completamente normal, con el pelo corto y vestido como cualquier otro niño de su edad.

A pesar de todo lo dicho arriba, podemos decir que hay muy poca evidencia de que Lovecraft, en sus años de juventud, pudiera haber tenido "conflictos de género". En todo caso, siempre mostró un rápido e inquebrantable prejuicio contra los afeminados y homosexuales.

Es cierto que Lovecraft tenía poco éxito con las mujeres y no es menos cierto que la mayoría de sus amigos eran hombres: Estos dos hechos han llevado a que muchos llegasen a interpretar erróneamente sus inclinaciones como homosexuales. Sin embargo, hay que recordar que Lovecraft estuvo casado (aunque brevemente) y su mujer Sonia le describía como un "amante adecuadamente excelente" (Sonia H. Davis: "Memories of Lovecraft"). Algunos de los amigos y conocidos de Lovecraft eran homosexuales, entre los que se podría citar a Robert H. Barlow, Samuel Loveman y Hart Crane, pero al parecer ni siquiera se dió cuenta de esta circunstancia. Lovecraft clarificó su postura ante la homosexualidad en una carta a J. Vernon Shea, fechada el 14 de agosto de 1933:

A pesar de que siempre he tenido conocimiento de que la pederastia era una detestable costumbre de muchas naciones de la antigüedad, hasta bien entrados los treinta no tuve constancia de que la homosexualidad fuera una auténtica inclinación sexual. Pienso que esta perversión se manifiesta con más frecuencia en unos períodos que en otros, debido a oscuras causas de tipo biológico y psicológico. Las sociedades decadentes - en las que la psicología no está plenamente establecida - parecen favorecer la homosexualidad. En la antigüedad la extendida práctica de la pederastia (como una costumbre que simplemente se aceptaba ciegamente y no como una inclinación sexual diferenciada) no se puede considerar como una auténtica perversión psicológica.

El único homosexual declarado que Lovecraft llegó a conocer fue el compositor de poca monta llamado Gordon Hatfield. En una de sus cartas (Selected Letters), le recuerda como un hombre que solía sentarse en el suelo con las piernas cruzadas, un gorro blanco de marinero y hablando de arte y de las armonías de la vida y termina diciendo:

Me temo que me ha tomado por un tipo de persona grosera, estúpida, vulgar y masculina.

En una carta a August Derleth, fechada el 16 de febrero de 1933, Lovecraft ya había tratado el tema y escribe:

En cuanto a la homosexualidad, tengo que mostrarme contrario de forma primaria y vital, física e involuntariamente - no meramente según comportamientos morales y estéticos, ya que es algo que repugna la mayoría de la humanidad...

Algunos podrían argumentar que ésta pudiera ser solamente una actitud defensiva por parte de Lovecraft, y sin embargo no existe ninguna evidencia que indique que tuviera ninguna inclinación homosexual. Pero esto no quiere decir que sus inclinaciones heterosexuales fueran muy fuertes, ya que Lovecraft, como muchos intelectuales, enfocó sus atenciones y esfuerzos en lo mental más que en lo físico, o simplemente sus intereses sexuales le resultaban francamente indiferentes.

Sexo y celuluoide lovecraftiano

Primer Homenaje a Herbert West y sus Terrores Favoritos

H.P. Lovecraft vivió los primeros años de su vida en una ambigüedad sexual fomentada por las neuróticas obsesiones de su madre. Desapararecidas las presencias paternas de su padre y de su abuelo materno, siempre vivió rodeado de mujeres, sus tías, que prolongaban el papel proteccionista de su madre. La figura materna estuvo siempre presente, incluso cuando accedió a casarse con Sonia Green. A partir de este momento, prefirió amistades masculinas, quizá para compensar esa saturación de presencias femininas que siempre acompañó su vida.

En lo que al sexo se refiere, Lovecraft pasó de la ambigüedad típica de la infancia a una juventud carente de la sobreexcitada curiosidad, que caracteriza la adolescencia, para llegar a la edad adulta con una sexualidad tibia, quizá incluso indiferente.

Con todos estos precedentes, resulta muy fácil psicoanalizar su biografía y encontrar en cada rincón de sus relatos un nido de represiones sexuales. Las películas de inspiración lovecraftiana pretenden dibujar un paisaje sexual en un espejo, que no refleja las apetencias sexuales de Lovecraft, sino las del propio espectador.

Tomando como punto de partida el género "gore" de la década de los años 80, aparece en la pantalla una trilogía de películas: Reanimator (1985), Resonator (From Beyond, 1986) y la Novia de Reanimator (1991), que están basadas en dos de los relatos más viscerales de Lovecraft (Herbert West, Reanimator y From Beyond), pero hay que decir todo ese espectáculo surrealista de treinta metros de intestinos alrededor del cuello del protagonista tiene muy poco o nada que ver con nuestro autor.

En Reanimator, el director Stuart Gordon intensifica el original de Lovecraft con desmanes grotescos como el mencionado arriba. Jeffrey Combs interpreta a Herbert West, un científico frío y calculador que utiliza experimentos al estilo de Frankestein para prolongar la vida al reanimar a los muertos. El Humor Negro, el Gran Guiñol y, con mayor perversión, la cabeza decapitada de David Gale intentando hacer el sexo oral con la deliciosa Bárbara Crampton, que está atada a la mesa de operaciones, se suman a la potente mezcla de necrofilias y de actos antinaturales que impregna la película.

El mismo director consiguió mejorar la primera película con "Desde el más allá" (From Beyond, que por razones de índole comercial en España se tituló Resonator), en la que el Doctor Pretorius, digno sucesor del Marqués de Sade, emplea una máquina para detectar entidades de otras dimensiones, que conviven con la nuestra. El experimento sugiere algo que Lovecraft se había quedado corto en plantear en su relato: la unión carnal con criaturas de una cuarta dimensión. La visualización de varias monstruosidades de laboratorio es impresionante y se refuerzan con citas muy libres de la obra de Lovecraft, a las que hay que añadir los encantos lascivos de Bárbara Crampton, que sacia y acentúa los aspectos de una fantasía de perversión sexual apenas apuntados en el relato original.

Continuando con el clásico tema de Frankestein, la tardía secuela La Novia de Reanimator, dirigida por Brian Yuzna, acumuló una gran cantidad de efectos especiales, que a la postre resultaron muy poco efectivos. Las primeras películas, que jugaban con el impacto de la sangre y las vísceras y con el goce impúdico de las fantasías sexuales, quedaron reducidas a un catálogo grotesco de efectos técnicos.

Los Mitos de Cthulhu y el Sexo

Segundo Homenaje a Herbert West y su sección Sexo y Cthulhu

Llegado a este punto, cualquier interpretación sexual de la vida o la obra de Lovecraft es posible. Los Mitos de Cthulhu se han empleado para dar soporte a Juegos de Rol, para sevir de tesis a sesudos estudios de Crítica Literaria, para elaborar ciclos para Festivales de Cine, para profundizar la vena satanista del Hard Rock, para fundar sectas diabólicas y para crear asociaciones culturales y literarias como la Logia del Tentáculo. Los Mitos de Cthulhu que han servido como fuente de inspiración para videojuegos, comics y películas, también han nutrido el mundo del erotismo y la pornografía.

Internet está repleta de páginas que dan rienda suelta a todas estas interpretaciones de los Mitos de Cthulhu, que de algún modo pretenden desentrañar, redescubrir o (más bien) reinventar el Gran Mito, el Mito de Lovecraft. Si consultamos los relatos que se incluyen en "alt.sex.cthulhu newsgroup", encontraremos escenas explícitas, que hacen innecesarias todas las elucubraciones psicoanalíticas de símbolos fálicos y otras martingalas:

Ella tenía "algo" para Azathoth y Él lo sabía, siempre lo había sabido. Su casa estaba cerca del centro del caos, y en las noches de verano, cuando las ventanas estaban abiertas, podía escuchar los monótonos gorgoteos que emanaban de su oscura guarida. Aquel día habían salido de picnic y ella estaba convencida de que éste era el decorado perfecto para otra erótica aventura. Sobre la manta se encontraban acostados uno junto al otro. Ella suspiró mientras pensaba: "el picnic es tan romántico... ¿quién - además de los viejos libros místicos - dijo que el sexo necesitaba introducirse en cada una de las aventuras románticas?" Pero ella necesitaba algo, algo que tuviera forma de tentáculo. (En los Bosques del Caos, Justin Campbell)

Ella sonrió, sintiendo como se alargaban y humedecían sus tentáculos del amor. Entonces comenzó a silbar una vieja canción. (Gire a la izquierda en R'lyeh, Simon Barber)

Por otro lado, los tentáculos forman parte de esa auténtica fobia que Lovecraft sentía por ciertos animales del mar, en especial, por pulpos y calamares. La zoofilia queda, por lo tanto, muy lejos de esos posos inconfesables, que podríamos escarbar en la personalidad de Lovecraft, aunque hay que decir que Lovecraft sentía una gran adoración por los gatos, hasta el punto de que los convirtió en protagonistas e incluso en héroes de algunos de sus poemas y relatos. Esto no significa que no podamos encontrar indicios de relaciones sexuales zoofílicas en la obra de Lovecraft. Por ejemplo, en el relato "Sueños en la casa de la bruja" pulula un personajillo llamado Brown Jenkin, que es un híbrido con el cuerpo de una rata y las manos y la cara de un humano. Pero, los mejores ejemplos los encontramos en "La sombra de Innsmouth", donde se nos habla de una especie de enfermedad hereditaria llamada "el aspecto Innsmouth", que resultó al cruzarse los humanos con los profundos, que ya eran "seres humanoides con aspecto de peces".

El Sexo: A modo de conclusión

Después de este repaso biográfico, cinematográfico y cthulhiano, podríamos decir que: En el sexo cabe todo, aunque ésta sería una afirmación que se podría atribuir tanto a Sigmund Freud como a la Porno Emperatriz Casiopea Cascales. El atento lector puede calentarse la cabeza y escudriñar en las claves psíquicas, psicóticas o psicodélicas de la vida y obra de Lovecraft, para sacarle tres (o cinco) pies al gato o bien puede perder la cabeza y ponerla en una bandeja para disfrutar de las sabrosas carnes de la Rubia Reanimator o, por último, para obtener el perfecto "aspecto Innsmouth", puede tirarse de cabeza al mar, nadar hacia el Arrecife del Diablo y que le folle un pez.

Henry Armitage

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