Dogon

En esta portada nos encontramos con Los Colosos de Mamnón del pintor escocés David Roberts, que viajó a Egipto y a Tierra Santa para pintar sus monumentos, la arquitectura y sus gentes. Podría servir para cualquiera de los relatos de ambientación egipcia que escribió H.P. Lovecraft.

... la obra literaria de Howard Phillips Lovecraft es pletórica en nombres de lugares y personajes míticos que, a veces, son reconocibles por sí mismos (p.ej., en Dagon [1917]), o por el papel que juegan o representan en la trama del relato (p.ej., Nyarlathotep como mensajero divino o intermediario entre mundos, al estilo del Hermes-Mercurio clásico, como señalara el Dr. Henry Armitage en un reciente foro de la Nueva Logia del Tentáculo), o en la concepción del denominado "panteón" ultraterreno que el genio de Providence concibiera.

En el cuento breve llamado The Outsider, Lovecraft da un giro inesperado al argumento de este relato acerca de la penosa ascensión del protagonista desde su tumba-castillo hasta el mundo de los vivos, cuando, luego de ver cómo aquellos huyen en terror pánico ante su presencia en medio de una fiesta, el mismo cree que ha sido por alguna monstruosidad que le acompaña o que ronda por allí, hasta que un espejo le enseña la cruda realidad. Esta última revelación, sin embargo, se produce al concluir el penúltimo párrafo del cuento, que pareciera ser una aparente disgregación del meollo del relato, en donde, después de haber visto el reflejo del aterrorizador ente y reconocer su identidad, el protagonista dice:

Ahora cabalgo en compañía de burlones y amistosos espíritus necrófagos a lomos del viento nocturno, y de día me entretengo entre las catacumbas de Nefren-Ka, en el oculto e ignoto valle de Hadoth, en el Nilo. Sé que la luz no se ha hecho para mí, salvo la luz de la luna sobre las rocosas tumbas de Neb, y no me es dado disfrutar de diversión alguna, excepto los inefables festejos de Nitocris celebrados bajo la Gran Pirámide. Pero en mi nuevo estado de salvajismo y libertad casi di la bienvenida a la amargura que representa ser un extraño en la Tierra. (El extraño, H.P. Lovecraft)

En 1921, Lovecraft publica el primer relato relacionado al ciclo de los Mitos: La ciudad sin nombre. Este cuento breve está repleto de alusiones abiertas y veladas al antiguo Egipto, empezando por el primer párrafo, en el que se cita la impensable antigüedad de la misma y que dice:

El terror estaba sellado hasta en las rocas gastadas de esta decrépita sobreviviente del diluvio, de esta bisabuela de la pirámide más vieja... (La ciudad sin nombre, H.P. Lovecraft)

La foto de El Caos Reptante procede de: G.A. Reisner, A History of the Giza Necropolis, vol. I (Cambridge: Harvard Univ. Press, 1942, rep. s.f. Martino Publishing & John Pye Rare Books), lám. 42 fig. c.

 

Extractos de El Antiguo Egipto en la Literatura de H.P. Lovecraft Escrito por Jorge Roberto Ogdon


 

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