La
Historia del Mundo, según Lovecraft
Un
informe antropológico
Origen
de los dioses
Los
Primordiales bajaron de las estrellas, cuando la tierra era joven.
Eran seres cuya sustancia había modelado una extraña
evolución y cuyos poderes eran mayores de los que jamás
habían existido en el planeta. Para
realizar sus vuelos prehistóricos a través del espacio
cósmico, según la leyenda, absorbían ciertos
productos químicos que casi los independizaba de la alimentación,
la respiración, el frío y el calor.

Pulsa
sobre la imagen - The
Elder Ones by Jeff Remmer
Creación
de vida orgánica
Crearon
la vida terrestre bajo las aguas del mar y emplearon sustancias
que tenían a su alcance, según métodos conocidos
desde antiguo. Los experimentos más complicados vinieron
después de la aniquilación de varios enemigos cósmicos.
Habían hecho lo mismo en otros planetas luego de fabricar
no solamente los alimentos necesarios, sino también ciertas
masas protoplásmicas multicelulares capaces de formar con
sus tejidos toda clase de órganos temporales bajo influencia
hipnótica, siendo así los esclavos ideales para
ejecutar el trabajo pesado de la comunidad. Estas masas viscosas
eran sin duda aquellas a las que Abdul Alhazred se había
referido entre susurros dándoles el nombre de «sho-goths»
en su aterrador Necronomicón. Cuando
los Primordiales de este planeta hubieron sintetizado sus sencillos
alimentos y creado un número suficiente de shogoths, permitieron
que se desarrollaran otros grupos de células para que formaran
otras clases de vida animal y vegetal con diversos fines, extirpando
aquellas cuya presencia llegó a molestarles.
Fundación
de las ciudades
Con
la ayuda de los shogoths, cuyas prolongaciones podían levantar
pesos prodigiosos, las pequeñas ciudades submarinas crecieron
hasta transformarse en imponentes laberintos de piedra no muy
diferentes de los que luego se alzarían en tierra. De hecho,
los Primordiales, adaptables en extremo, habían vivido
durante largo tiempo en la superficie en otras partes del universo
y probablemente conservaban muchas de las tradiciones de la edificación
terrestre.
Su
escultura y escritura: Crónica de su historia
Muchos
tomos se podrían escribir acerca de la vida de los Primordiales
en el fondo del mar y de la que luego llevarían los que
emigraron a tierra. Habían practicado el arte de la escultura
y la escritura en la forma habitual, empleando para escribir un
estilete en superficies enceradas impermeables. Toda su historia
se hallaba en los bajorrelieves labrados en las paredes de la
ciudad entre Las Montañas de la Locura.
Formas
de locomoción
No
empleaban ayuda externa alguna para la locomoción personal,
pues los Primordiales, tanto en la tierra como en el aire y en
el agua, parecían poseer posibilidades de moverse a enorme
velocidad. Las cargas, sin embargo, las arrastraban bestias de
tiro: los shogoths bajo el agua y una curiosa variedad de vertebrados
primitivos en los años posteriores de existencia terrestre.
Estas
criaturas se movían dentro del mar en parte nadando, utilizando
los brazos crinoideos laterales, y en parte arrastrándose
impulsados por la fila inferior de tentáculos que albergaban
las falsas patas. Algunas veces volaban distancias considerables
utilizando para ayudarse sus dos o cuatro alas plegables en forma
de abanico. En tierra empleaban habitualmente las pseudópatas,
pero algunas veces realizaban vuelos a gran altura y recorrían
largas distancias con las alas.
Salud
y muerte
La
resistencia y dureza de aquellas criaturas era sorprendente. Ni
siquiera las tremendas presiones de las mayores profundidades
marinas parecían capaces de afectarlas. Diríase
que eran pocas las que morían, excepto de resultas de la
violencia, y sus lugares de enterramiento eran escasos. Enterraban
a sus muertos verticalmente cubriéndolos con túmulos
en forma de cinco puntas.
Reproducción
Aquellos
seres se multiplicaban por medio de esporas, pero como consecuencia
de su extraordinaria resistencia y longevidad, no necesitaban
reproducirse en exceso de forma que no fomentaban el desarrollo
en gran escala de nuevos gametos excepto cuando iban a colonizar
nuevas regiones. Los jóvenes maduraban con rapidez y recibían
una enseñanza evidentemente muy superior a la que podemos
imaginar. Su vida intelectual y estética estaba muy desarrollada
y daba vida a un conjunto extremadamente arraigado de costumbres
e instituciones.
Nutrición
Aunque
por ser vegetales podían nutrirse de sustancias inorgánicas,
preferían los alimentos orgánicos, y especialmente
los de origen animal. Comían crudos los alimentos de origen
marino, pero cocinaban las viandas en tierra. Cazaban y criaban
ganado de carne, al que sacrificaban empleando instrumentos muy
afilados.
Vida
familiar
Al
no emparejarse y tener una estructura semivegetal, los Primordiales
carecían de base biológica para la fase familiar
de la vida de los mamíferos, pero parece que muchos de
ellos compartian viviendas basándose en el principio de
aprovechamiento del espacio.
Sus
casas
Al
amueblar las viviendas, conservaban todo en el Centro de la inmensa
estancia y dejaban los espacios murales para la decoración.
La iluminación, en el caso de los que habitaban en tierra,
la conseguían mediante un procedimiento probablemente electroquímico.
Tanto en tierra como bajo el agua, utilizaban curiosas mesas,
sillas y divanes como bastidores cilíndricos, pues reposaban
y dormían erguidos con los tentáculos plegados,
y estanterías para los conjuntos de superficies punteadas
que constituían sus libros.
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en la imagen
La
ciudad de los Primordiales perdida entre las Montañas
de la Locura
Forma
de gobierno y comercio
El
gobierno era, evidentemente, complejo y probablemente de tipo
socialista. Era grande el movimiento comercial, tanto el local
como entre distintas ciudades, empleándose como dinero
pequeñas fichas grabadas de cinco puntas. Aunque la cultura
era primordialmente urbana, existía algo de agricultura
y gran actividad ganadera. También se dedicaban a la minería
y existían algunas actividades fabriles. Viajaban mucho,
pero la emigración permanente no parecía ser muy
frecuente, si se exceptúan los grandes movimientos colonizadores
mediante los cuales se extendía la raza.
Creadores
de vida: simios y humanos
Estos
vertebrados, así como otras infinitas formas de vida -
animal y vegetal, marina, terrestre y aérea -, eran producto
de una evolución no dirigida de células vivas creadas
por los Primordiales, pero cuyo desarrollo quedaba fuera del radio
de su atención. Se les había permitido desarrollarse
libremente porque no habían provocado conflictos a los
seres dominantes. Las formas evolucionadas que resultaban inconvenientes
se exterminaban mecánicamente. Crearon un mamífero
primitivo de torpe andar utilizado unas veces como alimento y
otras como jocoso bufón por parte de los habitantes terrestres,
mamífero cuyo carácter de predecesor de simios y
seres humanos era inconfundible.
Nuevas
razas. Guerra y Paz
Otra
raza, una raza terrestre con forma de pulpo y probablemente correspondiente
a fabulosos seres prehumanos engendrados por Cthulhu, comenzó
a llegar procedente del infinito cosmos e inició una salvaje
guerra que obligó de nuevo a los Primordiales a refugiarse
temporalmente en las profundidades del mar - golpe tremendo para
ellos en vista de sus crecientes colonias construidas en la superficie.
Más tarde se concertó la paz, y las nuevas tierras
se cedieron a los descendientes de Cthulhu, mientras que el mar
y las tierras más antiguas quedaban bajo el dominio de
los Primordiales.
La
Antártida
Se
fundaron nuevas ciudades terrestres, las mayores de ellas en la
Antártida, pues esta región de la primera llegada
era sagrada. En lo sucesivo, como había acontecido anteriormente,
la Antártida continuó siendo el centro de la civilización
de los Primordiales, de forma que los descendientes de Cthulhu
desaparecieron de sus vidas. Mas luego, las tierras del Pacífico
se hundieron nuevamente, llevándose consigo a la espantosa
ciudad de piedra de R'lyeh y a todos los pulpos cósmicos,
con lo que los Primordiales volvieron a ser dueños del
planeta.
Rebelión
de los shogoths
Surgieron
muchas dificultades para la cría y gobierno de los shogoths,
de los cuales de los cuales dependía la prosperidad de
la vida en el mar. El
arte de crear nueva vida a base de materia inorgánica se
fue olvidando, por lo que los Primordiales se vieron obligados
a depender de la posibilidad de moldear seres ya existentes. En
tierra, los grandes reptiles resultaban muy moldeables, pero los
shogoths marinos, que estaban adquiriendo un grado peligroso de
inteligencia, representaron durante algún tiempo un formidable
problema. Siempre
se les había gobernado mediante sugestiones hipnóticas
de los Primordiales, pero habían desarrollado, al parecer,
un «cerebro» semiestable, cuya capacidad de volición
independiente y tenaz se hacía eco de la voluntad de los
Primordiales, pero no siempre la obedecían.
Aspecto
de los shogoths
Eran, por lo general, entes informes compuestos de una gelatina
viscosa que les daba el aspecto de un gran conjunto de burbujas
aglutinadas, con alrededor de quince pies de diámetro cuando
asumían forma esférica. Pero su forma y volumen
cambiaba constantemente y surgían de ellos excrecencias
temporales o formaban órganos visuales, auditivos u orales
imitando a sus amos, espontáneamente o por sugestión.
Guerra
entre Primordiales y shogoths
Parece
que se tornaron especialmente rebeldes hace quizá ciento
cincuenta millones de años, cuando hubo una verdadera guerra
entre ellos y los Primordiales del mar. El estado cubierto de
viscosidad en que los shogoths acostumbraban dejar a sus víctimas
después de decapitarlas poseían una terrible fuerza
amedrentadora. Los Primordiales emplearon curiosas armas de perturbación
molecular y atómica contra los entes rebeldes y finalmente
alcanzaron una completa victoria. Después hubo un período
en el que los shogoths fueron domados y sometidos por los Primordiales
armados, al igual que domaron los vaqueros a los caballos salvajes
del Oeste norteamericano.
Nuevas
invasiones: Los Mi-Go
En
la Era Jurásica, los Primordiales padecieron nuevas adversidades,
esta vez como resultado de otra invasión llegada del espacio
exterior, una invasión de criaturas mitad fungosas y mitad
crustáceas, indudablemente las mismas que aparecen en ciertas
leyendas que se cuentan a media voz en las montañas del
Norte y que se recuerdan en el Himalaya con el nombre de Mi-Go,
o Abominable Hombre de las Nieves. Para luchar contra estos seres,
los Primordiales intentaron, por primera vez desde su llegada
a la Tierra, regresar al éter planetario; pero a pesar
de realizar todos los preparativos tradicionales, vieron que ya
no les era posible salir de la atmósfera terrestre. Cualquiera
que fuera el secreto de los viajes interestelares, su raza lo
había perdido para siempre. Finalmente, los Mi-Go expulsaron
a los Primordiales de todas las tierras del Norte, aunque no pudieron
atacar a los del mar. Poco a poco comenzó la lenta retirada
de esta antiquísima raza a sus habitáculos originales
de la Antártida.
Últimos
Primordiales
El golpe final fue la llegada del extremado frío que en
un tiempo se adueñó de la mayor parte de la Tierra
y que nunca ha abandonado los desventurados polos, el gran frío
que en el otro extremo del mundo acabó con las fabulosas
tierras de Lomar y de los hiperbóreos.
Crean
nuevos shogoths
Los nuevos shogoths llegaron a tener un enorme tamaño y
a desarrollar singular inteligencia. Parecían capaces de
conversar con los Primordiales imitando las voces de éstos
- una especie de silbidos musicales que abarcaban una amplia escala
de tonos - y atender más bien a las órdenes orales
que a las sugestiones hipnóticas, menos empleadas que en
los primeros tiempos. Los mantenían, sin embargo, admirablemente
controlados. Los organismos fosforescentes daban luz con magnífico
rendimiento, y compensaban, sin duda, la pérdida de las
acostumbradas auroras australes de la noche del mundo exterior.
El
Frío acaba con los Primigenios
Iba
desapareciendo la vegetación y las terribles nieves de
invierno ya no se fundían totalmente ni siquiera en la
plenitud del verano. Había muerto casi todo el ganado saurio
y los mamíferos no aguantaban muy bien el frío.
Para hacer el trabajo del mundo superior había resultado
necesario adaptar a la vida en tierra a algunos de los amorfos
shogoths, de curiosa resistencia al frío, cosa que los
Primordiales se habían negado a hacer hasta entonces. El
gran río carecía ya de vida animal, y el mar superior
había perdido casi toda su fauna a ex-cepción de
las focas y las ballenas. Todas las aves habían volado
a otros lugares, exceptuando los grotescos pingüinos de gran
tamaño.
Las
conclusiones a las que llega Lovecraft son las mismas que asume
la ciencia ficción moderna:
1.
Que los dioses, los Primordiales, que crean la vida en la tierra,
proceden del espacio. Estaban dotados de grandes poderes sobre
la mente y la materia.
2.
Que la humanidad no es más que una raza más de las
que han habitado la tierra y que fue creada por esos seres superiores
procedentes de las estrellas.
3.
Que los dioses antiguos, los Primordiales, crearon las sucesivas
razas simplemente para su propio provecho: Los shoggoths era una
raza de esclavos para realizar los trabajos de gran dureza física,
mientras que los animales, simios y humanos eran ganado para su
alimentación o entretenimiento para su ocio.
4.
Que la Era Glacial supuso un cambio radical en los acontecimientos
históricos, ya que mueren los dioses que han generado la
vida, siguiendo ésta su curso en un proceso evolutivo.
5.
Las cualidades que llamamos humanas surgieron simplemente a imagen
y semejanza de nuestros creadores, los Primigenios; otras resultaron
de procesos evolutivos de la biología.