Atrapado en un sueño © Albert N. Wilmarth

Atrapado en un sueño

© Albert N. Wilmarth

Bodegón surrealista lovecraftiano, © 2002 Cyrus Llanfer

El atardecer se disolvía. Y las horas pasaban. No quería que llegara la noche, no quería dormir. Sabía que si me dormía jamás despertaría, la bruma me envolvería y no me dejaría escapar. No quería vivir eternamente en un sueño.

Allí todo era oscuro, y lo real se volvía irreal y viceversa. Todo allí era impredecible, y no quería volver a aquel lugar en ninguna parte.
El atardecer daba a su fin y bañaba el mar con su resplandor dorado. Yo seguía sentado en el acantilado. La noche había avanzado y las estrellas pendían sobre el mar, las cuales se reflejaban en él. Pero el sueño me vencía. Tenía miedo, no quería quedarme atrapado en un mundo que no era del todo real, aunque... ¿qué es real?, ¿ puede considerarse un sueño como algo real?, la verdad, no lo sé, pero tampoco quería comprobarlo.

La vez que casi quedo atrapado, no me gustó nada en absoluto, y no quería repetirlo. Caminaba sin parar en algo, que en realidad no era nada, todo era oscuro, y por más que caminaba, no conseguía avanzar ni un centímetro. Después todo el escenario cambió. Una hilera de afilados pinchos se convertía en el nuevo escenario, todo era sumamente extraño, así que, sin saber cómo ni por qué, comencé a caminar sobre ellos.
Mientras avanzaba pisando sobre los pinchos, me di cuenta de que estaba descalzo, pero no sentía ningún dolor. Más bien era una sensación extraña, sin dolor alguno, pero a la vez notaba algo bajo mis pies, algo punzante; parecía, en cierto modo, gratificante.

Después de un par de horas allí sentado, caí dormido. Las noches anteriores no había dormido nada, y mi cuerpo no pudo más. Aquel escenario oscuro volvía a aparecer. Me sentía extraño, y no sé por qué, pero tenía un mal presentimiento. Ahora sí que ya no tenía escapatoria.

Me encontraba de nuevo en aquella dimensión oscura, en el interior de mis sueños. Sabía que mi cuerpo estaba allá fuera, en algún lugar, en alguna parte. Lo notaba. Pero no podía hacer nada para regresar a él.

De pronto todo cambió de nuevo. Aquel infinito negro comenzó a girar sobre sí mismo. Poco a poco comenzaron a aparecer pequeños focos de luz de distintos colores, que giraban a mi alrededor. Parecían estar muy lejos, como si fueran estrellas distantes en la noche.
Me estaba volviendo loco, pero... ¿existiría la locura en aquel lugar o cualquier otro estado mental?, realmente no sabría responder. Me desquiciaba los nervios.

Y allí permanecí durante tiempo. No podría decir exactamente cuánto... a lo mejor horas, días, minutos, ni siquiera sabía si eso era un sueño o una pesadilla, aunque en realidad se asemejaba más a lo último. Tampoco sabía si allí existiría un espacio temporal o si realmente existía algo que pudiera explicar con palabras de este mundo, real o irreal.

Si ahora estas leyendo esto, significa que... ¡que tú también caerás, o que ya has caído! No lo dudes. Ni siquera pienses en ello y si es necesario pon fin a tu vida porque..... ¿de que sirve vivir una vida inmortal dentro de un sueño incomprensible y eterno?

 

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