Pintor de Fantasía Macabra
Semblanza
Biográfica
Zdzislaw
Beksinski nació el 24 de Febrero de 1929 en Sanok, una
pequeña ciudad cerca de la frontera sur oriental de Polonia.
Bajo la ocupación alemana, empezó sus estudios de
bachillerato en una escuela de comercio. En 1947, después
de la Guerra, y presionado por su padre, entró en la Facultad
de Arquitectura en Cracovia. En 1951 se casó con Sophie
Stankiewicz, y en 1952 obtuvo la licenciatura. Entonces empezó
a trabajar en una empresa estatal, donde supervisaba solares en
construcción.

Aunque
empezó a dibujar muy joven, no se dedicó a la pintura
hasta 1959. También dirigió sus intereses a la fotografía
y la escultura y se preparó para abandonar la profesión
que le habían impuesto y que no le agradaba en absoluto.
En 1958 nació su único hijo, Thomas, el mismo año
de su primera exposición de artes plásticas en Poznan.
Como miembro del Sindicato de Fotógrafos Polacos tomó
parte en numerosas exposiciones en Polonia y en el extranjero.
En
1960 abandonó la fotografía y sus creaciones se
alejaron de las vanguardias. Esta ruptura se entendió como
una traición, ya que sus primeras obras habían suscitados
grandes esperanzas entre los partidarios del arte abstracto. Pero
el cambio supuso un gran paso hacia el Expresionismo Fantástico,
muy presente durante la exposición de 1972 organizada por
los Sres. Bogucki en la Galería Contemporánea
de Varsovia. Este paso le dió gran popularidad, pero la
polémica llegó cuando en 1975, después de
unas votaciones organizadas por críticos de arte muy parciales
y decididamente partidarios de su obra, le declararon "el
mejor pintor en los 30 años de la República Popular
de Polonia".
En
1977 se marchó de Sanok y se instaló en Varsovia,
con la intención de aislarse completamente, ya que la fama
no le permitía el anominato en su pequeña ciudad
natal. En Varsovia, esperaba confundirse con las gentes anónimas
que poblaban la capital. Y, a pesar del interés que suscita
su arte y su personalidad, rechaza tomar parte en eventos públicos
y no acepta premios ni galardones. Prácticamente ha dejado
de exponer sus cuadros, recibe uno o dos periodistas al año
y les concede entrevistas, que no tengan como tema el análisis
de la situación política actual.
Beksinski
cuenta con una personalidad carismática, es un hombre de
un profundo y reflexivo espíritu. Nunca ha salido de Polonia,
no habla ninguna otra lengua que el polaco, nunca ha pertenecido
a ningún grupo político e incluso aborrece y desprecia
la política.
Análisis
de su obra
En
Polonia, la escultura y la pintura han tenido tradicionalmente
un carácter religioso, con representaciones góticas
y renacentistas de Cristos y Madonnas, siempre presentes en la
mayoría de las iglesias. La decoración de tumbas
y mausoleos ha sido una especialidad de artistas polacos que trabajaban
la piedra en este campo y su maestría es evidente en los
bajorrelieves de muchas casas renacentistas.

Zdzislaw
Beksinski supone una aparente excepción, porque es fácil
reconocer estos aspectos tradicionales en sus cuadros. Aún
así su fuerte personalidad va a crear todo un mundo impactante
y misterioso de sueños y pesadillas. En efecto, el
arte del Maestro Beksinski ahonda dramáticamente en un
universo surrealista, poblado de una fantasía inquietantemente
familiar. Sus cuadros cautivan con su elegante presentación
de lo macabro, tienen una textura gótica que entronca con
la escuela del realismo surrealista.
Beksinski
mezcla con sus brochas y pinceles el intenso poder de Goya y la
gloriosa paleta de Turner, creando mundos y personajes, que a
un mismo tiempo son hermosos, embrujadores y misteriosos.
Su
creatividad nunca deja indiferente. Wayne Barlowe opina que Bersinski
es el pintor surrealista más grande de nuestros días
y que es mucho lo que le debe a su arte. H.R. Giger piensa que
los lienzos del Maestro polaco son exclusivos y de una gran potencia
expresiva, cuadros de una realidad tan inédita, que nunca
antes los hubiera podido imaginar. Y Judson Huss considera a Beksinski
como el Maestro indiscutible del Más Allá en la
Pintura de hoy día.
Inspirándose
en Beksinski, la diseñadora Spier de la película
Mimic consiguió captar la impresión de visceralidad
de su pintura y plasmarla en las zonas de penumbra gótica
del mundo subterráneo de los Mimics. También ha
servido como fuente inspiración para la puesta en escena
de Fosa común, coreografía de Nandayure Harley
para la danza, que nos remite a las atrocidades humanas de la
Segunda Guerra Mundial.
Beksinski
siempre ha ejecutado sus pintura y dibujos con dos estilos diferentes,
que él mismo llama respectivamente estilos barroco y gótico.
El primero dominado por la representación, el segundo por
la forma. Entre los cuadros producidos durante los últimos
cinco años, predominan los realizados al estilo gótico,
tanto que las obras correspondientes al otro estilo casi han desaparecido.
Esos paisajes llenos de luz, esas figuras dibujadas con extraordinaria
precisión, esos inquietantes edificios han ido desapareciendo
de la obra de Beksinski. Por el contrario, predomina el contorno
sencillo de las siluetas humanas, las caras llenas de infinidad
de fragmentos de materia coloreados de forma gradual. Los fondos
son en su mayor parte planos, no hay nada detrás de las
siluetas ni detrás de las caras. Desde el vacío
llegan, apenas identificables y en seguida se desvanecen.
Como
reflejo de la desolación que expresan sus cuadros, Beksinski
es un artista que degusta la soledad. Pocas veces aparece en público
y apenas expone sus trabajos. Cuando los museos o las galerías
de arte exponen sus cuadros, nunca se deja ver. Trabaja doce horas
al día, solamente acompañado de música clásica.
Sus cuadros siempre aparecen firmados por la parte de atrás
y nunca llevan título.
Henry
Armitage

Pintor
del Silencio

Información
en la Red