Madres
Colaboración de mi amiga Ily, mi psicologa de cabecera, gracias por tus pensamientos y por tu amistad eres una niña increible =)
- Mi mamá me llama mucho por teléfono para pedirme que vaya a conversar con ella.
Yo voy poco y en ocasiones siento que me molesta su forma de ser.
Ya sabes como son los viejos: Cuentan las mismas cosas una y otra vez.
Además, nunca me faltan compromisos: que el trabajo, que los amigos...
Yo en cambio - le dijo su compañero- converso mucho con mi mamá.
Cada vez que estoy triste, voy con ella; cuando me siento solo,
cuando tengo un problema y necesito fortaleza, acudo a ella y me siento mejor.
- Caramba - se apenó el otro -. Eres mejor que yo. -
No lo creas, soy igual que tu - respondió el amigo con tristeza -.
Visito a mi mamá en el cementerio.
Murió hace tiempo, pero mientras estuvo conmigo,
tampoco yo iba a conversar con ella y pensaba lo mismo que tu.
No sabes cuánta falta me hace su presencia,
cuánto la echo de menos y cuánto la busco ahora que ha partido.
Si de algo te sirve mi experiencia, conversa con tu mamá hoy que todavía la tienes,
valora su presencia resaltando sus virtudes que seguro las tiene y trata
de hacer a un lado sus errores, que de una forma u otra ya
forman parte de su ser.
No esperes a que esté en un cementerio porque ahí
la reflexión duele hasta el fondo del alma, porque entiendes que ya nunca podrá hacer
lo que dejaste pendiente, será un hueco que nunca podrás llenar.
No permitas que te
pase lo que me paso a mi.
En el automóvil, iba pensando en las palabras de su amigo.
Cuando llegó a la oficina, dijo a su secretaria: Comuníqueme por favor con mi mamá,
no me pase más llamadas y también modifique mi agenda porque es muy probable que este día,
¡¡se lo dedique a ella!!
¿Tú crees que esto solo se refiere a los padres? Desafortunadamente
no.
Siempre estamos devaluando el cariño o la amistad que otras personas nos ofrecen y en ocasiones
los perdemos porque no sabíamos cuán importantes eran, hasta que ya no están a nuestro lado.
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