LA OTRA MUJER
Colaboración de Isabela, agradezco mucho tus inacabables mails, con pensamientos, chistes, y sin fin de documentos que mas de una vez me han arrancado una sonrisa, muchas gracias :)
Después de 21 años de matrimonio, descubrí una nueva manera de mantener
viva
la chispa del amor. Desde hace poco había comenzado a salir con otra
mujer,
en realidad había sido idea de mi esposa. Tú sabes que la amas me dijo
un
día, tomándome por sorpresa. La vida es demasiado corta debes dedicarle
tiempo. Pero yo te amo a ti, protesté. Lo sé. Pero también la amas a
ella.
La otra mujer, a quien mi esposa quería que yo visitara, era mi madre,
quien
era viuda desde hacía 19 años, pero las exigencias de mi trabajo y mis
3
hijos hacían que solo la visitara ocasionalmente. Esa noche la llamé
para
invitarla a cenar y al cine. ¿Qué te ocurre? ¿Estás bien? me preguntó,
mi
madre es el tipo de mujer que una llamada tarde en la noche, o una
invitación sorpresiva es indicio de malas noticias. Creí que sería
agradable
pasar algún tiempo contigo, le respondí. Los dos solos. Reflexionó
sobre
ello un momento. Me agradaría muchísimo, dijo. Ese viernes, mientras
conducía para recogerla después del trabajo, me encontraba algo
nervioso,
era el nerviosismo que antecede a una cita... y ¡por Dios cuando llegué
a su
casa, advertí que ella también estaba muy emocionada con nuestra cita.
Me
esperaba en la puerta con su abrigo puesto, se había rizado el cabello
y
usaba el vestido con que celebró su último aniversario de boda. Su
rostro
sonreía e irradiaba luz como un ángel. "Les dije a mis amigas que iba a
salir con mi hijo, y se mostraron muy impresionadas", me comentó
mientras
subía a mi auto. No pueden esperar a mañana para escuchar acerca de
nuestra
velada. Fuimos a un restaurante no muy elegante pero sí acogedor, mi
madre
se aferró a mi brazo como si fuera "La primera dama". Cuando nos
sentamos,
tuve que leerle el menú. Sus ojos solo veían grandes figuras. Cuando
iba por
la mitad de las entradas, levanté la vista; mamá estaba sentada al otro
lado
de la mesa, y me miraba. Una sonrisa nostálgica se le delineaba en los
labios. "Era yo quien leía el menú cuando eras pequeño", me dijo.
"Entonces
es hora de que te relajes y me permitas devolver el favor", respondí.
Durante la cena tuvimos una agradable conversación; nada
extraordinario,
solo ponernos al día con la vida del otro. Hablamos tanto que nos
perdimos
el cine. Saldré contigo otra vez, pero sólo si me dejas invitar dijo mi
madre cuando la llevé a casa. Asentí. ¿Cómo estuvo tu cita? quiso saber
mi
esposa cuando llegué aquella noche. Muy agradable...mucho más de lo que
imaginé.. Contesté. Días más tarde mi madre murió de un infarto masivo,
todo
fue tan rápido, no pude hacer nada. Al poco tiempo recibí un sobre con
copia
de un cheque del restaurante donde habíamos cenado mi madre y yo, y una
nota
que decía: " La cena la pagué por anticipado, estaba casi segura, de
que no
podría estar allí, pero igual pagué 2 platos uno para ti y el otro para
tu
esposa, jamás podrás entender lo que aquella noche significó para mí.
Te
amo". En ese momento comprendí la importancia de decir a tiempo: "TE
AMO" y
dejarles a nuestros seres queridos el espacio que se merecen; nada en
la
vida será más importante que Dios y tu familia, dales tiempo, porque
ellos
no pueden esperar.
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