EL PAQUETE DE GALLETAS
Colaboración de mi amiga Gisela, gracias por tus pensamientos, por cierto donde andas? =)
Ella estaba tan absorbida leyendo su libro, pero de repente noto que el joven
que se había sentado a su lado estiraba la mano, con mucha frescura agarraba
despreocupadamente del paquete de galletas que estaba entre ellos y comenzaba
a comérselas, una a una. No queriendo hacer una escena ella trató de ignorarlo.
Un poco molesta la señora comía las galletas y miraba el reloj, mientras que
el joven ladrón de galletas, sin vergüenza casi también se las estaba acabando.
La señora se empezó a irritar más y pensó para si misma "Si no fuese yo tan
buena
y educada, ya le hubiera dado un moretón en el ojo a este atrevido"
Cada vez que ella comía una galleta, él también comía otra. El diálogo de sus
miradas continuó y cuando sólo quedaba una galleta, ella se preguntó que él
haría.
Con suavidad y con una sonrisa nerviosa, el joven alargó la mano, tomó la última
galleta, la partió en dos y le ofreció una mitad a la señora mientras el comía
la otra mitad.
Ella tomó la media galleta bruscamente de su mano y pensó... : ¡Qué hombre más
insolente! ¡Qué mal educado! ¡Ni siquiera me dio las gracias!. Nunca antes ella
había conocido a alguien tan fresco y suspiró con ansias cuando su vuelo fue
anunciado. Ella agarró sus maletas y se dirigió a la puerta de embarque
rehusándose
a mirar a la dirección donde estaba sentado aquel ladrón ingrato.
Después de haber abordado el avión y estar sentada confortablemente, buscó otra
vez su libro que ya casi había terminado de leer. Al buscar su libro dentro
su bolsa se quedó totalmente sorprendida cuando encontró en ella su paquete de
galletas casi intacto. Si mis galletas están aquí, ella pensó muy apesumbrada,
las otras eran suyas, y él trató de compartirlas conmigo. Demasiado tarde para
pedirle disculpas al joven, ella se dio cuenta con mucho pesar, que ella había
sido la insolente, la mal educada, la ladrona y no él.
¿Cuantas veces en nuestras vidas, hemos sabido con certeza que algo era de
cierta
forma, solo para luego descubrir que lo que creíamos que era la verdad... no
lo era? Cuantas veces la desconfianza instigada en nosotros hace que juzguemos
injustamente a otras personas con ideas preconcebidas, muchas veces alejadas
de la realidad. Por eso, pensemos muy bien antes de juzgar a otros. Demos
siempre
el beneficio de la duda antes de pensar mal de otros.
PRINCIPAL