EL CALEIDOSCOPIO
Colaboración de Isabela, agradezco mucho tus inacabables mails, con pensamientos, chistes, y sin fin de documentos que mas de una vez me han arrancado una sonrisa, muchas gracias :)
Existía un hombre que a causa de una guerra en la que había peleado de
joven, había perdido la vista.
Este personaje para poder subsistir y continuar con su vida, desarrolló una
gran habilidad y destreza con sus manos, lo que le permitió destacarse como
un estupendo artesano; sin embargo, su trabajo no le permitía más que
asegurarse el mínimo sustento.
En cierta ocasión y para el cumpleaños de su hijo de cinco años, quiso
obsequiarle algo, pues el niño nunca había conocido más juguetes que los
trastos del taller de su padre con los que fantaseaba reinos y aventuras.
Su papá tuvo entonces la idea de fabricarle, con sus propias manos un
hermoso calidoscopio como alguno que él había tenido en su niñez.
Por las noches fue recolectando piedras de diversos tipos que trituraba en
decenas de partes, pedazos de espejos, vidrios, metales, etc. ...
Al cabo de la celebración onomástica del muchacho, pudo finalmente imaginar
a partir de la voz del pequeño, la sonrisa de su hijo al recibir el precioso
regalo.
El niño no cabía en sí por la dicha y la emoción que aquel increíble día de
su aniversario, le había traído aquel presente de las manos rugosas de su
padre ciego.
Durante los días y las noches siguientes el niño fue a todo sitio portando
el preciado obsequio, y con él regresó a sus clases en la escuela del
pueblo.
En el receso entre clase y clase, el niño exhibió y compartió lleno de
orgullo su juguete con sus compañeros que se mostraban fascinados con
aquella maravilla.
Uno de aquellos pequeños, tal vez el mayor del grupo, finalmente se acercó
al hijo del artesano y le preguntó con mucha intriga: "Oye, que maravilloso
calidoscopio te han regalado... ¿dónde te lo compraron?, no he visto jamás
nada igual en el pueblo..."
Y el niño, orgulloso de poder revelar aquella verdad emocionante desde su
pequeño corazón, le contestó: "No, no me lo compraron en ningún sitio...
me lo hizo mi papá"
A esto el otro pequeño replicó con cierto tono incrédulo: "¿Tu padre?...
imposible... ¡si tu padre está ciego!"
Nuestro pequeño amigo se quedó mirando a su compañero, y al cabo de una
pausa de segundos, sonrió como solo un portador de verdades absolutas puede
hacerlo, y le contestó:
"Sí ... mi papá esta ciego ... pero de los
ojos... Solamente de los ojos ..."
El AMOR solo se puede ver con el corazón ...
"Lo esencial es invisible a los ojos"
Antoine de Saint-Exupéry
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