Autoestima
Colaboración de mi amiga Amy, bonita los primeros pensamientos de esta pagina fueron tuyos, gracias por cada uno de ellos, gracias por seguir enviandomelos, gracias por ser mi amiga, T.Q.M.D.A.H.L.E.Y.A.T.D.R.Y.M.M.M. =)
Este mensaje me lo mando una amiga es muy bonito espero que lo lean.
Con mucho cariño
Amy
Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas
para
hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe
y
bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me
valoren
más?
El maestro sin mirarlo, le, dijo:
Cuanto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi
propio problema. Quizá después... - y haciendo una pausa agregó-: si
quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este problema con más
rapidez y después tal vez te pueda ayudar.
E...encantado,-maestro-titubeó el joven, pero sintió que otra vez era
desvalorizado, y sus necesidades postergadas.
Bien, asintió el maestro. Se quitó un anillo que llevaba en el dedo
pequeño
y dándoselo al muchacho, agregó!; - toma el caballo que está allá
afuera y
cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que
pagar una
deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no
aceptes menos de una moneda de oro. Ve y regresa con esa moneda lo más
rápido que puedas. El joven tomó el anillo y partió.
Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo
miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía
por el
anillo.
Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le
daban
vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la
molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para
entregarla
a cambio de un anillo. En afán de ayudar, alguien le ofreció una
moneda de
plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no
aceptar menos de una moneda de oro y rechazó la oferta. Después de
ofrecer
su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado, más de cien
personas-,
abatido por su fracaso montó su caballo y regresó.
Cuánto hubiera deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro!
Podría
entonces habérsela entregado él mismo al maestro para liberarlo de su
preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda. Entró en la
habitación. -Maestro- dijo- lo siento, no se puede conseguir lo que me
pediste. Quizá pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no
creo
que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.
-Qué
importante lo que dijiste, joven amigo- contestó sonriente el
maestro-.
Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y
vete
al joyero. Quien mejor que él para saberlo? Dile que quisieras vender
el
anillo y pregúntale cuánto te da por él. Pero no importa lo que
ofrezca, no
se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo. El joven volvió a cabalgar.
El joyero examinó el anillo a la luz del candil con su lupa, lo pesó y
luego le dijo: -Dile al maestro,
muchacho, que si lo quiere vender YA, no puedo darle más que 58
monedas de
oro por su anillo-58
MONEDAS!!!!!!!!!!!!!!!!! Exclamó el joven. Sí, replicó el joyero- yo sé
que
con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no
sé...si la
venta es urgente... El joven corrió emocionado a la casa del
maestro a contarle lo sucedido.- Siéntate- dijo el maestro después de
escucharlo- Tú eres como este anillo: una joya, valiosa y única. Y como
tal,
sólo puede revaluarte verdaderamente un experto.
Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero
valor? Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño.
Todos somos como esta joya, valiosos y únicos, y andamos por los
mercados
de la vida pretendiendo que gente inexperta nos valore.
RECUERDA QUE EN MÍ SIEMPRE ENCONTRARÁS A UN AMIGA... Amy
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