AMAR A UN SER HUMANO
Colaboración de Isabela, agradezco mucho tus inacabables mails, con pensamientos, chistes, y sin fin de documentos que mas de una vez me han arrancado una sonrisa, muchas gracias :)
Amar a un ser humano es aceptar la oportunidad de conocerlo
verdaderamente y
disfrutar de la aventura de explorar y descubrir lo que guarda más allá
de
sus máscaras y sus defensas; contemplar con ternura sus más profundos
sentimientos, sus temores, sus carencias, sus esperanzas y alegrías, su
dolor y sus anhelos; es comprender que detrás de su careta y su coraza,
se
encuentra un corazón sensible y tal vez solitario, hambriento de una
mano
amiga, sediento de una sonrisa sincera en la que pueda sentirse en
casa; es
reconocer, con respetuosa compasión, que la desarmonía y el caos en los
que
a veces vive son el producto de su ignorancia y su inconciencia, y
darte
cuenta de que si genera desdichas es porque aún no ha aprendido a
sembrar
alegrías, y en ocasiones se siente tan vacío y carente de sentido, que
no
puede confiar ni siquiera en sí mismo; es descubrir y honrar, por
encima de
cualquier apariencia, su verdadera identidad, y apreciar honestamente
su
infinita grandeza como una expresión única e irrepetible de la vida.
Amar a un ser humano es brindarle la oportunidad de ser escuchado con
profunda atención, interés y respeto; aceptar su experiencia sin
pretender
modificarla sino comprenderla; ofrecerle un espacio en el que pueda
descubrirse sin miedo a ser calificado, en el que sienta la confianza
de
abrirse sin ser forzado a revelar aquello que considera privado; es
reconocer y mostrar que tiene el derecho inalienable de elegir su
propio
camino, aunque éste no coincida con el tuyo; es permitirle descubrir su
verdad interior por sí mismo, a su manera: apreciarlo sin condiciones,
sin
juzgarlo ni reprobarlo, sin pedirle que se amolde a tus ideales, sin
exigirle que actúe de acuerdo con tus expectativas; es valorarlo por
ser
quien es, no por como tú desearías que fuera; es confiar en su
capacidad de
aprender de sus errores y de levantarse de sus caídas más fuerte y más
maduro, y comunicarle tu fe y confianza en su poder como ser humano.
Amar a un ser humano es atreverte a mostrarte indefenso, sin poses ni
caretas, revelando tu verdad desnuda, honesta y transparente; es
descubrir
frente al otro tus propios sentimientos, tus áreas vulnerables;
permitirle
que conozca al ser que verdaderamente eres, sin adoptar actitudes
prefabricadas para causar una impresión favorable; es exponer tus
deseos y
necesidades, sin esperar que se haga responsable de saciarlas; es
expresar
tus ideas sin pretender convencerlo de que son correctas; es disfrutar
del
privilegio de ser tú mismo frente al otro, sin pedirle reconocimiento
alguno, y en esta forma, irte encontrando a tí mismo en facetas siempre
nuevas y distintas; es ser veraz, y sin miedo ni vergüenza, decirle con
la
mirada cristalina, "este soy, en este momento de mi vida, y esto que
soy con
gusto y libremente, contigo lo comparto... si tú quieres recibirlo".
Amar a un ser humano es disfrutar de la fortuna de poder comprometerte
voluntariamente y responder en forma activa a su necesidad de
desarrollo
personal; es creer en él cuando duda de sí mismo, contagiarle tu
vitalidad y
tu entusiasmo cuando está por darse por vencido, apoyarlo cuando
flaquea,
animarlo cuando titubea, tomarlo de las manos con firmeza cuando se
siente
débil, confiar en él cuando algo lo agobia y acariciarlo con dulzura
cuando
algo lo entristece, sin dejarte arrastrar por su desdicha; es compartir
en
el presente por el simple gusto de estar juntos, sin ataduras ni
obligaciones impuestas, por la espontánea decisión de responderle
libremente.
Amar a un ser humano es ser suficientemente humilde como para recibir
su
ternura y su cariño sin representar el papel del que nada necesita; es
aceptar con gusto lo que te brinda sin exigir que te dé lo que no puede
o no
desea; es agradecerle a la vida el prodigio de su existencia y sentir
en su
presencia una auténtica bendición en tu sendero; es disfrutar de la
experiencia sabiendo que cada día es una aventura incierta y el mañana,
una
incógnita perenne; es vivir cada instante como si fuese el último que
puedes
compartir con el otro, de tal manera que cada reencuentro sea tan
intenso y
tan profundo como si fuese la primera vez que lo tomas de la mano,
haciendo
que lo cotidiano sea siempre una creación distinta y milagrosa.
Amar a un ser humano es atreverte a expresar el cariño espontáneamente
a
través de tu mirada, de tus gestos y sonrisas; de la caricia firme y
delicada, de tu abrazo vigoroso, de tus besos, con palabras francas y
sencillas; es hacerle saber y sentir cuánto lo valoras por ser quien
es,
cuánto aprecias sus riquezas interiores, aún aquellas que él mismo
desconoce; es ver su potencial latente y colaborar para que florezca la
semilla que se encuentra dormida en su interior; es hacerle sentir que
su
desarrollo personal te importa honestamente, que cuenta contigo; es
permitirle descubrir sus capacidades creativas y alentar su posibilidad
de
dar todo el fruto que podría; es develar ante sus ojos el tesoro que
lleva
dentro y cooperar de mutuo acuerdo para hacer de esta vida una
experiencia
más rica y más llena de sentido.
Amar a un ser humano es también atreverte a establecer tus propios
limites y
mantenerlos firmemente; es respetarte a tí mismo y no permitir que el
otro
transgreda aquellos que consideras tus derechos personales; es tener
tanta
confianza en tí mismo y en el otro, que sin temor a que la relación se
perjudique, te sientas en libertad de expresar tu enojo sin ofender al
ser
querido, y puedas manifestar lo que te molesta e incomoda sin intentar
herirlo o lastimarlo. Es reconocer y respetar sus limitaciones y verlo
con
aprecio sin idealizarlo; es compartir y disfrutar de los acuerdos y
aceptar
los desacuerdos, y si llegase un día en el que evidentemente los
caminos
divergieran sin remedio, amar es ser capaz de despedirte en paz y en
armonía, de tal manera que ambos se recuerden con gratitud por los
tesoros
compartidos.
Amar a un ser humano es ir más allá de su individualidad como persona;
es
percibirlo y valorarlo como una muestra de la humanidad entera, como
una
expresión del hombre, como una manifestación palpable de esa esencia
trascendente e intangible llamada "ser humano", de la cual tú formas
parte;
es reconocer, a través de él, el milagro indescriptible de la
naturaleza
humana, que es tu propia naturaleza, con toda su grandeza y sus
limitaciones; apreciar tantolas facetas luminosas y radiantes de la
humanidad, como sus lados oscuros y sombríos; amar a un ser humano, en
realidad, es amar al ser humano en su totalidad; es amar la auténtica
naturaleza humana, tal como es, y por tanto, es amarte a tí mismo y
sentirte
orgulloso de ser una nota en la sinfonía de este mundo.
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