Hugo
Drucaroff pintaba, y cuando lo hacía, concluía su obra construyéndole
un marco. En 1986 deja de ser artista para ser comerciante por elección.
Surgen ganas de un local de marcos y empieza a viajar y a recopilar información.
Pero no fue hasta 1990 que nació Grafis Drucaroff, uno de los primeros
negocios implantados en el tan en boga barrio de Palermo Viejo. En la esquina
de Thames y el pasaje Santa Rosa, a una cuadra de la placita, Hugo Drucaroff
en contró una casa que le permitiría incorporar un taller. Espontáneamente
conviven en Grafis Drucaroff objetos contemporáneos,, modernos, de líneas
rectas, barrocos y tallados, con pared blanca y ladrillo a la vista.
Una típica mesa inglesa de comedor, cubierta por un tapiz de manufactura
europea y rodeada por tres sillones estilo anglo-portugués componen,
en el centro del local, un espacio donde mantener con el cliente la imprescindible
conversación que requiere la elección de marcos.