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Ecología Humana

Por Guillermo Arias C. Psicológo USB, asesor SEDUCA

La primera relación del hombre con la naturaleza nos resulta enigmática hoy. Para muchos de nuestros pueblos aborígenes la tierra es un ser vivo, que regula la propia vida a través de diversidad de procesos que implican continuas muertes y nacimientos.

La relación hombre-tierra expresa una profunda continuidad entre dos seres vivos.

La tierra es igual que el hombre, un ser activo y su actividad se expresa a través de procesos:

  • la lluvia
  • el crecimiento de los ríos
  • el día y la noche
  • crecimiento de las plantas

El hombre esta inserto en un orden legal terrestre (regido por leyes) y no debe transgredirlo, pues de lo contrario (el hambre, la enfermedad, la muerte), se irían contra él. La tierra no es simplemente un escenario en el que el hombre habita, sino el ser vivo por excelencia. La vida de los pueblos primitivos esta organizada alrededor de un equilibrio ecológico que marca la pauta de los ritmos vitales. La cosmovisión de cada pueblo es fruto de un conocimiento profundo de la tierra. Este conocimiento es vital pues determina la organización social de las comunidades. La tierra no es neutra para ningún pueblo. Por la tierra se lucha, se trabaja, se asesina, se muere, se sueña. De ahí la idea de tierra-Mundo que caracteriza hoy los estudios de la ecología y su relación con la psicología social.

Visitantes durante la 1a Feria Ecologica Escolar

La Segunda feria Ecológica Escolar serán los días 25, 26 y 27        de octubre

 

La ecología humana permite vislumbrar criterios para analizar la organización y ordenación del territorio nacional o internacional, en relación con el poblamiento, y de esta forma explica mejor que ningún otra disciplina las causas y efectos de la intervención del hombre en el habitad.

Cuidando las plantas del liceo

La cuestión también se podría expresar así: las personas, cada una en su comunidad, en su contexto vital, en su tierra-mundo, construye representaciones mentales del mundo en que vive. En estas construcciones intervienen activamente los sentimientos y las representaciones precedentes.

Ubicándonos en el crecimiento desmedido poblacional y el desarrollo de nuevas industrias para cubrir las exigencias del hombre es necesario pensar como puede ser posible conciliar el desarrollo con el equilibrio dinámico de la naturaleza. La anterior inquietud da lugar a interrogantes como estos:

¿Es posible, si se descubre que definitivamente el desarrollo industrial iniciado no es reconciliable con la ecología, dar marcha atrás?

¿Qué incidencia puede tener en el equilibrio ecológico la distribución poblacional?

¿Qué incidencia pueden tener nuestras representaciones psicológicas (esquemas mentales) con nuestro comportamiento ecológico?

¿Cómo asegurar el bienestar de la humanidad conciliando el desarrollo y medio ambiente?

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