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LOS ESTUDIOS GENÉTICOS APOYAN A DARWIN

EL GENOMA HUMANO Y LA TEORÍA DE LA EVOLUCIÓN DE LAS ESPECIES

Darwin tenía razón. En  la tierra efectivamente ocurrió una evolución entre las especies, lo que quedó registrado en nuestros códigos genéticos como si fuera un gran archivo biológico.

El orden de los genes en el cromosomas X es un 100 por ciento idéntico entre humanos y gatos.

No solo humanos y gatos comparten la estructura del cromosoma X. La de los perros es casi  100 por ciento idéntica, mientras que es bastante parecida en los ratones. Es muy probable que cuando secuenciemos el genoma del chimpancé haya también similitudes. La diferencia entre nosotros y el chimpancé es probablemente producto de la evolución. Pequeñas instrucciones que dicen que ese grupo de genes debe ser prendido en el sistema nervioso, por un período de tiempo.

El estudio de la relación entre los genes del hombre con los de otros organismos en una disciplina incipiente que se llama "genómica comparativa".

Recientemente, en el congreso internacional de Bioquímica y Biología Molecular se lo consideró como la más importante herramienta para la investigación de una nueva generación de medicinas basadas en los genes.

A fin de este año se planea completar la decodificación del ADN del ratón, mientras que en futuro se seguirá investigando el manual de instrucciones de la vida de otras especies.

Darwin y sus seguidores siempre han argumentado que ocurrieron cambios fortuitos a través de la evolución. Uno de los más importantes descubrimientos en que estos cambios están construidos dentro de nuestro código genético, están preparados para asegurarse de que el cambio suceda.

La mayoría de los científicos aseguraron que la evolución ya no es más una teoría, sino una ley en la biología. Nuestro código genético y los códigos genéticos de las especies son un récord de eventos que sucedieron, especies de fotos de cierta parte de la evolución de la vida.

Después de secuenciar una gran cantidad de genomas de una variedad de especies,  la evolución deja de ser una teoría. Podremos ver los códigos genéticos que relacionan una especie con la otra. Pero también podemos ver como los genes se movieron. Esa es una parte central para tratar de entender a las especies.

Para el científico, el hecho de que sus investigaciones confirmen la teoría que esbozó Darwin en 1859 no se da de narices con los creencias religiosas.

 

EL PRIMERO QUE HABLÓ DE LA HERENCIA  

CHARLES DARWIN AFIRMÓ EN EL SIGLO PASADO QUE EL HOMBRE DESCIENDE DEL MONO.

En las memorias que escribió para sus hijos, el inglés Charles Darwin (1809-1882) cuenta que tenía ocho años cuando empezó a interesarse por la variabilidad de las especies.

Nieto de un médico y naturalista, hijo de un médico, estaba destinado a seguir la profesión paterna. Pero los dos años de la  Universidad de Edimburgo fueron estériles, al igual que pasó en la Cambridge, intentado prepararse para ser clérigo.

Gracias al contacto con naturalistas y geólogos, fue invitado a embarcarse en el Beagle, que daría la vuelta al mundo entre 1831 y 1836. en Sudamérica comenzó a gestar su teoría  sobre la evolución de las especies. En las pampas reparó en grandes animales fósiles cubiertos de corazas, como la de los actuales armadillos.

también le llamó la atención la manera en que animales estrechamente emparentados se sustituyen unos a otros conforme se va hacia el sur del continente. En el archipiélago de las Galápagos lo intrigaron las ligeras diferencias entre ejemplares de la flora y la fauna de una a otra isla.

En 1838, la lectura  del Ensayo sobre el principio de la población, de Thomas Malthus, le sugirió la idea de la selección natural y su función en la naturaleza, eliminando a los organismos menos aptos. Pero Darwin no se sentía seguro y se acercó a ganaderos y jardineros. "Pronto me di cuenta de que la selección era la clave del éxito del hombre cuando conseguía razas útiles de animales y plantas", explicó.

Sin embargo, esperó hasta 1859 para publicar el origen de las especies. fue cuando pudo explicar la selección en los organismos que viven en estado natural: si los seres vivos que descienden del mismo tronco tienden a diferenciarse a medida que se modifican, es porque los vástagos modificados de todas las formas dominantes y crecientes tienden a adaptarse a los muchos y sumamente variados lugares por economía de la naturaleza.

en las sucesivas generaciones, los cambios favorables se acumularían, imponiendo un cambio gradual de la especie en función de una mejor adaptación a las condiciones de su entorno. Darwin fue introduciendo ejemplos y correcciones en las sucesivas ediciones  y traducciones de su libro, en función de las críticas que recibía.

Fueron menos feroces de lo que temía, a excepción de algunos sectores de la iglesia. Durante un congreso, en 1860, ante más de 700 expertos, el obispo local se erigió en vocero de los conservadores y burlándose de la hipótesis de que el hombre desciende del mono denunció que las teorías de Darwin eran contrarias a la revelación de Dios en la Escritura. En el debate científico perdieron los inmutabilistas.

Ya mayor, confesó haberse convertido en un incrédulo completo de la doctrina cristiana. Pero en esto nada tuvo que ver la ciencia sino su honor por la esclavitud, que había conocido durante el viaje del Beagle.

LA IDEA RELIGIOSA

La iglesia acepta la teoría evolucionista  de Darwin como posibilidad, pero acotada a la parte material del hombre, no a la espiritual. O sea, si efectivamente hubo un desarrollo de la especie, en un determinado momento Dios le otorgó el espíritu. En los años 50, el papa Pío XII no descartó que el evolucionismo material sea verdad. Y Juan Pablo II dio un paso más: admitió esa posibilidad.

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