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Estados UnidosNO cumple con el tratado de KyotoPor Carlos U. Leoni (Foto: Enrique Rodriguez Krebs)En la nota anterior que hablaba sobre el inconveniente de las forestaciones denominadas “industriales” con especies exóticas con la finalidad de captar el dióxido de carbono (CO2) existente en la atmósfera debido, principalmente, al abuso en el uso de los combustibles fósiles (petróleo), y a las propuestas de los países desarrollados pretendiendo que se hagan cargo de esta situación los países en vías de desarrollo a través de los denominados bonos verdes o sumideros de carbono, comentaba que uno de los principales países que tenía esta pretensión era Estados Unidos.
Los
del norte pretenden desligarse de su responsabilidad por el calentamiento
global, como lo dijéramos en varias oportunidades. Efectivamente es así, el 29
de marzo en Sydney, el presidente de ese país, George W. Bush fue severamente
criticado por pretender desechar el Tratado que fuera firmado en Kioto en 1997,
donde los países participantes se comprometían a reducir la emisiones de CO2
que estaban agravando el efecto invernadero -o calentamiento global -. La
noticia no debe sorprendernos, era de esperar esta actitud del país del norte,
donde siempre trata de privilegiar sus intereses sobre los del resto de la
humanidad. Es increíble pensar que no tengan conciencia que tarde o temprano
ellos mismos sufrirán las consecuencias de la contaminación que producen. Es
más, sus mismos científicos en varios trabajos
han advertido del peligro
que representa para la civilización el continuar con esta emisión desmesurada
de CO2. Ante
estos estudios los países industrializados proponen establecer plantaciones de
rápido crecimiento para absorber el exceso de dióxido de carbono atmosférico,
como uno de los "Mecanismos de Desarrollo Limpio" (MDL). Esto es,
fomentar en grandes extensiones, monocultivos de pino y eucaliptus
principalmente (llamados sumideros). Esta opción tiene el respaldo de la
industria forestal de esos países y de organismos tales como el Banco Mundial
(BM), entre otros. Un
estadista que se precie de tal, no puede desconocer aspectos que son esenciales
para una nación, como el cuidado
del ambiente, porque éste, en
definitiva, representa el capital real de un país, y si no se lo protege con
leyes adecuadas, los efectos que sobrevendrán serán difíciles de remediar.
Los políticos del norte conocen
bien el tema
El ex vicepresidente de USA, Al Gore escribió en 1993 un libro que tituló “La Tierra en Juego”. En el capítulo 3 del citado libro, que titula Clima y Civilización", en la página 79 se puede leer: “ Según algunas estimaciones, en las próximas décadas, 10 millones de habitantes de Bangladesh perderán sus hogares y sus medios de vida a raíz de la subida del nivel del mar, debida a su vez al calentamiento del globo”. ¿Adonde irán? ¿a quienes desplazarán? ¿Qué conflictos políticos se derivarán de ello? Y éste no es más que un caso entre muchos otros. No mucho después de que Bangladesch experimente las consecuencias de estos cambios, la población del Estado de Florida tendrá que reinstalarse también. ¿Adonde
irán? Me
pregunto; cuando les llegue el agua al cuello ¿recién se acordarán de su
negativa a cumplir con lo acordado en Kioto?.
Pero
hay más, en la página 81 Al Gore dice: “por otro lado, pese a las continuas
advertencias de casi toda la comunidad científica internacional acerca de los
grandes cambios que están experimentando los patrones climáticos globales, no
estamos haciendo prácticamente nada para evitar esta catástrofe en ciernes (...)
Estamos olvidando la
lección de la hambruna irlandesa y orientando la agricultura global hacia una
dependencia inédita, y cada vez mayor, del monocultivo.”
Claro,
una cosa es declamar, escribir un libro, y otra enfrentar a los
activistas que reclaman se cumpla lo que se propone, Al
Gore en la Cumbre del Libre Comercio, que se trataba el tema de los monocultivos
transgénicos, no asistió como estaba programado para no ser blanco de críticas
y eludir compromiso alguno. Pero
no nos debe sorprender la actitud del gobierno norteamericano, dada
la mayoría republicana en el Congreso y en el Senado, quienes se oponen a la
ratificación del Tratado de Kioto, y con la asunción de Bush como presidente
era segura esta postura. Lo
importante es que nuestro país no continúe con “las relaciones carnales”
con el país del norte y se sume a su posición como lo ha hecho el gobierno
anterior.
¿Acaso somos tan ilusos de pensar que nos darán una mano cuando la
necesitemos?. ¿Podemos aceptar que son
todopoderosos y pueden disponer
sobre el destino del resto del mundo?. Me viene a la memoria una frase genial de
W.A. Mozart “Es porque nos arrodillamos que nuestros amos parecen grandes”. La relación cambio climático y salud humana
(AN).- Varias enfermedades mayores transmitidas por
vectores y el agua son sensibles a los cambios del clima, a través de sus
efectos sobre los elementos patogénicos - parásitos, bacterianos y virales - y
sus organismos vectores. En la actualidad, del 40% al 50% de la población mundial se halla en riesgo de contraer malaria, aplicándose
cifras similares para el dengue. Dentro de sus alcances actuales, estas y muchas
otras enfermedades infecciosas tenderán a aumentar su incidencia y
estacionalidad – aunque se podrían observar disminuciones en algunas
enfermedades infecciosas. Sin embargo, en todos los casos, la ocurrencia
efectiva de enfermedades está fuertemente influenciada por las condiciones
ambientales locales, las circunstancias socioeconómicas y la estructura de los
servicios de salud pública.” Nuestra
región corre serios riesgos de que estas enfermedades puedan convertirse en endémicas,
teniendo en cuenta las variaciones sufridas desde la construcción de Yaciretá. Los estudios disponibles indican que otras enfermedades
infecciosas, incluyendo la leishmaniasis, encefalitis transmitida por mosquitos,
cólera y enfermedades diarréicas son sensibles a la variabilidad climática.El cambio climático global será acompañado por un aumento en las olas de
calor, exacerbadas por la humedad creciente y, en muchas localidades, por la
contaminación del aire. Las olas de calor tiene el mayor impacto sobre la
mortalidad y morbilidad en las poblaciones urbanas, particularmente en personas
mayores, enfermas y en quienes no disponen de acondicionamiento del aire . La experiencia disponible y amplia pone en evidencia, con muy alta certidumbre, que cualquier aumento en las condiciones de inundación resultarán en mayores riesgos de enfermedades diarreicas y respiratorias, casos de personas ahogadas y lastimadas y problemas psicológicos y, en los países en desarrollo, hambre y malnutrición. Veremos la incoherencia (de los dichos, no los hechos) de los gobernantes del país del norte, cuando se sabe que este cambio climático puede disminuir los rendimientos de los cultivos y la producción de alimentos en algunas regiones, particularmente en los trópicos, predisponiendo a las poblaciones sin seguridad alimenticia a malnutrición, desarrollo imperfecto de la niñez y disminución de la actividad de los adultos ofrecen como alternativa válida para paliar el hambre, que ellos están provocando, los monocultivos intensivos de especies transgénicas, que excluyen a los pequeños y medianos productores, generando desempleo. De manera general, los efectos adversos sobre la salud serán mayores en los grupos humanos de bajos ingresos, predominantemente en países tropicales / subtropicales, con sus poblaciones más vulnerables.
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