Discusión: “Situación de los estudiantes de Ciencias Naturales en el Instituto Superior del Profesorado”

 

Es una idea pretenciosa, que de seguro omitirá detalles, pero confío en que resulte útil para integrar con otras perspectivas. Desde luego, este panorama tiene el sesgo de quien lo formula, con su carga de intereses, preocupaciones, sensibilidades, formación y experiencia, es decir que desde distintos lugares y posiciones se ven distintas situaciones. La mía es desde mi lugar de estudiante. Habiendo ingresado en el año 1997 al Instituto Superior del Profesorado “Dr. Joaquín V. González” con la intención de graduarme como Profesor de Ciencias Naturales, y actualmente -en el año 2000- en cuarto año y con el cincuenta por ciento de las materias promocionadas, he perdido toda motivación positiva para continuar mi carrera en la mencionada institución.

 

La existencia de este instituto llegó a mis oídos desde una persona cercana a mi grupo de pertenencia que en ese momento también se había inscripto en el JVG, pero que a último momento desistió para mudarse a Bariloche -en donde actualmente está finalizando la Licenciatura en Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional del Comahue. Las materias que he cursado en el turno noche a lo largo de estos cuatro años son las siguientes:

 

Matemática – Física – Introd. a la Filosofía – Química – Introd. a la Biología – Expresión Oral y Escrita – Biología Celular – Psicología Evolutiva y Educacional – Teoría de la Educación – Física Biológica – Anatomía Vegetal – Química Biológica – Conducción del Aprendizaje – Sistemática de las Plantas Celulares y Hongos – Educación Cívica – Genética – Biometría Aplicada – Mineralogía y Petrografía – Historia Social de la Educación – Morfología de las Plantas vasculares – Zoología de los Invertebrados – Fisiología Vegetal – Sistemática de las Plantas Vasculares – Histología Animal y Humana – Educación para la Salud.

 

El primer año es el mejor planificado y más adecuado, pese a la altísima deserción, propiciada desde algunos docentes debido quizás a la falta de infraestructura para soportar, por ejemplo, a setenta alumnos en aulas para veinte personas y la imposibilidad de llevar adelante trabajos prácticos de laboratorio de forma ordenada y controlada.

 

Sin embargo, es durante el segundo año en el que se evidencia lo obsoleto de un plan de estudios anticuado y que no es continuidad de lo cursado en el primer año. Es en este punto en el que se hace necesario aclarar que se excluye de esta crítica a las materias de formación docente comunes a todos los profesorados, para centrar la discusión sobre las cátedras del departamento de Ciencias Naturales específicamente. Como se refería entonces, es en el segundo año cuando entran en escena una sumatoria de especialidades alienantes: Anatomía Vegetal y Morfología de las Plantas vasculares, en lugar de una Botánica General y en el otro extremo, Zoología de los Invertebrados e Histología Animal y Humana en lugar de una Zoología General. Sería mas beneficioso en nuestra formación profesional que a partir de tercero o cuarto año, se abra la carrera en distintas especialidades: Ecología, Zoología o Botánica, que incluyan dentro de sus planes a las materias específicas cuestionadas. Ello tendiendo a la posterior obtención de un diploma de Profesor de Ciencias Naturales especializado en antedichas asignaturas. Las materias están mal distribuidas luego del primer año y muchas de ellas deberían ser optativas de prosperar la modalidad de especialización en los años superiores.

 

También, y en la medida de las posibilidades presupuestarias, se debería poder elegir entre docentes distintos para cursar aquellas materias que a lo largo de estos años demostraron tener los profesores y/o ayudantes de trabajos prácticos más cuestionados y/o conflictivos: Morfología de las Plantas Vasculares, Zoología de los Invertebrados, Fisiología Vegetal, entre otras.

 

Se recuerda que el régimen anual de la mayoría de las materias conspira también contra las mismas. En el frustrado intento de “cuatrimestralizar” la antigua Biología Celular e Histología Animal escindiéndola en dos, el cambio solamente fue positivo para Biología Celular, dado que lo extenso del programa de Histología Animal y Humana la convertiría virtualmente en anual, sin mencionar que la modalidad elegida por la Dra. Mercuri, titular de la cátedra, es el dictado por antonomasia y como consecuencia, su posterior evaluación se basa llanamente en la capacidad que el alumno posea para memorizar -en el mejor de los casos- o bien para poner en práctica las más refinadas técnicas de “machete”. En tercer año, ocurre lo inverso con una materia anual, que resultó de la sumatoria de dos materias cuatrimestrales: Biometría y Genética. En cuarto año, el programa y contenidos de Educación para la Salud no justifica que sea anual, y en su defecto se puede implementar una Educación Ambiental aprovechando uno de los cuatrimestres que le sobren. Otras materias anuales deberían escindirse en dos, por ejemplo, Sistemática de las plantas celulares en un cuatrimestre y de los hongos en otro, y así con otras materias en las que el ejemplo sea aplicable.

 

Una educación en Ciencias Naturales moderna, no deberá prescindir de un curso de Conservación de la Biodiversidad que permita entender numerosos problemas contemporáneos; para que los egresados sean parte de la solución y persigan los desafíos educativos planteados en la Convención de Diversidad Biológica, firmados en la cumbre de la tierra Rio´92.

 

En el plan de estudios de la carrera, el intrincado entramado de correlatividades es desalentador. Hasta el año 1995 no había correlatividades, es decir, se paso de un extremo de completa libertad en el armado de la carrera por parte de los estudiantes a uno arbitrariamente impuesto, contradiciendo la tendencia mundial de los grandes centros académicos que propician la libertad del estudiante en el armado de su carrera.

 

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Última modificación: 25 de febrero de 2002