Periódico Diocesano

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Elecciones del 2000
"LA DEMOCRACIA NO SE PUEDE DAR SIN TI"

(Mensaje del Espiscopado Mexicano al Pueblo de Dios)

votaEl pueblo de México se dispone a vivir una importante jornada cívica el próximo 2 de julio, fecha en que se llevarán a cabo elecciones generales de Presidente de la República, de diputados y senadores federales, de Gobernadores en tres estados, y de congresos locales y presidentes municipales en otros 10 estados.

Ante la actual coyuntura política, los Obispos de México, en nuestra condición de pastores de la Iglesia y ciudadanos preocupados por el bien de nuestra nación, en un momento tan importante de la vida nacional, nos sentimos obligados a decir a todos los mexicanos una palabra de aliento y esperanza desde la fe, ofreciendo nuestra reflexión a todos los hombres y mujeres de buena voluntad.

Una vez más lo decimos: la iglesia no se identifica con ningún partido político y ningún partido político podría pretender representar a la Iglesia. La Iglesia ofrece a los fieles católicos principios y criterios que dimanan del Evangelio para que ellos con plena libertad decidan sus opciones políticas. Es más, “una misma fe puede dar lugar a diversos compromisos políticos con los que la Iglesia como institución jamás debe asociarse” (Carta Past. 287). No nos debe extrañar, por tanto, que los católicos libremente se afilien a diferentes partidos políticos, conforme a su conciencia.

 Importancia del voto

En un país donde se aspira a vivir la democracia, los ciudadanos disponen del voto para participar e influir en la conducción de los asuntos públicos. Es también un medio para que los ciudadanos manifiesten su aprobación o desaprobación a sus gobernantes, a los partidos políticos que los respaldan y a los programas que dichos partidos ofrecen.

El voto es al mismo tiempo un derecho y una obligación que se deben ejercer con gran responsabilidad y cuidado. Por disposición constitucional, el voto es personal, secreto, consciente y razonado. Cada ciudadano es libre de votar conforme a lo que le dicte su conciencia. No basta, sin embargo, emitir libremente nuestro voto. Para hacer una elección responsable es necesario tener criterios que orienten tal decisión.

El voto, como se ha dicho, es libre y no puede inducirse a cambio de dádivas o de ofrecimiento de beneficios posteriores. No se compra ni se vende. Tampoco puede ser “corporativo”, es decir, no puede ser comprometido en bloque por los líderes o los sindicatos.

Ya es tiempo de superar las prácticas viciosas del voto clientelar o corporativo. Menos aún puede ser obtenido a base de presiones o de prácticas intimidatorias o coercitivas, por amenazas o represalias. Todo lo que de alguna manera constituya una forma fraudulenta de obtener el voto es deshonesto, censurable, y constituye una falta moral grave, pues se manipula a la persona, hiriendo su dignidad, tanto más cuando se especula con la pobreza e ignorancia de las personas. Esta práctica además está sujeta a sanciones penales por parte de las autoridades correspondientes.

Para votar responsablemente es necesario conocer y valorar no sólo los programas o plataformas políticas de los partidos, sino la calidad moral de cada candidato; sus antecedentes, su capacidad profesional, su compromiso con los grandes ideales de la nación, su experiencia, su honestidad y la rectitud de su vida personal y familiar. En la hipótesis de que un candidato sostenga políticas contrarias a los principios de la ética y la moral, un católico no puede, en conciencia, darle su voto.

Hay también algunos asuntos que son fundamentales para el bien de un país y sobre los que es importante saber qué proponen los candidatos para decidir si se les apoya o no con el voto; por ejemplo, si reconocen o no el deber moral de garantizar el derecho inalienable a la vida, desde la concepción hasta la muerte Natural; si van a brindar apoyo a la calidad de la enseñanza y garantía efectiva del derecho de los padres a escoger el modelo de educación integral que desean para sus hijos; si aplicarán políticas que favorezcan la libre iniciativa social, oportunidades de trabajar para todos y la moralidad en la vida económica, con una especial

atención a los más desfavorecidos de la sociedad: pobres, inmigrantes, ancianos, enfermos. Serían éstos también criterios para emitir nuestro voto de una manera responsable.

Participación de la Iglesia en la vida política del país.

“Cuando los Obispos hablamos sobre los distintos problemas sociales que afectan a nuestro pueblo insistimos en que nuestra labor es prioritariamente pastoral y nunca partidista”. (Carta Pastoral “Del Encuentro...285).

    Nuestra responsabilidad como pastores es hacer ver la relación profunda de la vida personal y social con la moral y la fe. Estas dos realidades forman un todo y no pueden separarse.

La Iglesia   “tiene como misión, como derecho y como deber, enunciar los principios éticos básicos que regulan los cimientos y el correcto funcionamiento de la sociedad, en la que los hombres y mujeres peregrinan hacia su destino final” (Juan Pablo II en su Mensaje a la Academia Pontificia de Ciencias Sociales, n.1.). Por tanto, la participación de la Jerarquía en el proceso electoral se limita a iluminar las conciencias, invitando a la población a vivir los valores de la democracia.

Llamado a los diferentes sectores de la Sociedad

A los Sacerdotes y Religiosos les recordamos que, como pastores, nuestra misión es la de ser signo de unidad y reconciliación en medio de las tensiones políticas. Por otra parte, aún antes de la ley civil que prohibe a los ministros de culto cualquier actividad política partidista, la legislación canónica de la Iglesia nos compromete a ello (canon 287).

A los Colegios y Universidades les pedimos que se empeñen más para fomentar los valores morales tan necesarios para una convivencia social justa y armónica, especialmente educar a las nuevas generaciones en  una cultura de la democracia  participativa que se funda en esos valores.

A los Dirigentes Políticos los exhortamos a tener presente que la actividad política es un servicio indispensable para la vida democrática del país y la construcción del bien común. Su dedicación al servicio generoso y desinteresado de la sociedad, especialmente de los más desprotegidos, es una tarea muy notable y meritoria. Les invitamos por ello a comprometerse en la vida pública como auténticos constructores de la “civilización del amor”.

A los Medios de Comunicación Social los invitamos a realizar su servicio informativo de una manera profesional y apegada a la ética, informando de una manera objetiva, honesta, equitativa y eficaz, cuidando de no convertirse en propaganda manipuladora, que busque favorecer sólo, intereses de grupo a costa de los intereses superiores de la nación.

A todas nuestras hermanas y hermanos mexicanos, que tienen derecho a votar, les pedimos que el próximo 2 de julio acudan a las urnas a depositar su voto, sabiendo que de esta manera están contribuyendo al bien de todos y cada uno de los mexicanos.

Actúen con libertad, siguiendoúnicamente lo que les dicte su conciencia

 Invitamos a todas las comunidades parroquiales a emprender desde ahora una campaña de oración para pedir a Dios, Padre y Señor de la historia, sabiduría y acierto en la elección de los legisladores y gobernantes para el bien del país.

Pedimos a Santa María de Guadalupe, bajo cuya protección está puesto el pueblo de México, que por su intercesión maternal nos alcance buscar el progreso de la patria por caminos de justicia y de paz.

México, D.F., mayo de 2000

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