SINOPSIS HISTORICA DE COROZAL

Para el año de 1.700 San José de Pileta era apenas una aislada y pequeña aldea de chozas pajizas y paredes de bahareque, situada en el interior de las Sabanas de la entonces Provincia de Cartagena de Indias en el Nuevo Reino de Granada, perteneciente al imperio español.

El núcleo humano que fue uno de los primeros asentamientos blancos en la provincia nombrada; marchaba a la buena de Dios. Integrado por indígenas, negros cimarrones, y blancos fugitivos que quedaron dispersos y fueron a parar allí al término de la etapa de la conquista.

Entre los hispanos pobladores de aquellas tierras de sabana, figuró el Capitán Juan González de la Sierra, quien en virtud de una merced de tierra que le otorgara el Cabildo de la Villa de Santiago de Tolú, aquel año fundó el Hato de Corozal de Morroa, a una distancia de 10 kilómetros al norte de Pileta; posiblemente llamado así por la abundancia de matas de corozo de lata, que se daba silvestre en la región.

Pero con el correr del tiempo, ya para 1.772, según afirmación del Obispo Diego de Peredo, San José de Pileta se había convertido en una feligresía de libres con 780 familias en sitios dispersos; 343 almas de confesión; y 134 esclavos; en donde se habían formado hatos de ganado vacuno y porcino y se explotaba el comercio de la miel, lo que facilitaba el contrabando de aguardiente. Para esa misma época, el lugar era administrado por el levita gaditano Juan Antonio Aballe, revestido de amplios poderes como oficial del Santo Oficio de la Inquisición.

Aún para aquella lejana época, tanto Pileta como todas las tierras del interior de las Sabanas de la Provincia de Cartagena de Indias, se encontraban dispersas, distantes y aisladas de la capital. No había entre ellas la indispensable coerción gubernamental, porque Cartagena, por razones bélicas, las tenía descuidadas ya que miraba cada vez más al mar por temor a las inesperadas incursiones de piratas y filibusteros que surcaban las costas.

Entre tanto, la situación política y económica del imperio español era cada vez más crítica, por la insuficiencia de recursos fiscales para su sostenimiento, y para hacerle frente a las amenazas bélicas de sus enemigos, y porque también escaseaban las provisiones alimenticias para sostener la explosión demográfica que aumentaba aceleradamente.

Esa manifiesta situación urgía a las autoridades españolas a financiar los recursos fiscales a como hubiera lugar, y en el caso particular de Cartagena de Indias, no había otra alternativa sino buscarlas en el interior de la provincia. Y consecuente con esa situación el gobernador de entonces : Don Juan Torreazar Díaz Pimienta, caballero de la orden de Carlos III, fue quien resolvió penetrar todo el territorio de su jurisdicción; y para llevar a cabo la obra con la debida aprobación de la jerarquía gubernamental, el 12 de agosto de 1.774 nombró al Capitán de Milicias Antonio de la Torre y Miranda, un alto oficial de significativas ejecutorias "revestido" de las más amplias facultades para redimir en poblaciones formales las muchas almas que vivían dispersas en la provincia; faltos de religión, política y nacionalidad. También se le encargó desarrollar una labor "pobladora" sobre las Sabanas de Tolú (que así se llamaba entonces).

Obedeciendo la orden gubernamental, el militar alista sus hombres que habían de acompañarlo en la misión y después de vencer ingentes y difíciles peligros se interna en jurisdicción de San Benito Abad en cuyos términos se encontraba Pileta adonde llega en 1.775; y allí es huésped de honor del Padre Avalle quien le prestó eficaz ayuda.

Enterado el levita de las intenciones de su paisano, que coincidían con la suyas, puso a disposición de aquel gran parte del Hato de Corozal de Morroa, que lo había comprado a los herederos del Capitán Juan González de la Sierra.

Inspeccionaron el lugar y al militar le pareció excelente el sitio para mudar allí a la población de Pileta; pues este era un valle circundado de arroyos, pozas, tierras buenas para el establecimiento de la agricultura y la ganadería; a más de ofrecer una virgen arborización en cuyo entorno residían dispersas familias españolas que vivían muy apaciblemente en tierras mercedadas por la Villa de Santiago de Tolú.

En el sitio que hoy ocupa la plaza principal de la ciudad, en una improvisada capilla; el Padre Avalle celebra la primera misa el 15 de mayo de 1.775; y es por este acto que se considera esta la fecha de fundación de la ciudad. Sin embargo, ya que no fue hasta el 16 de noviembre de ese mismo año que el capitán Antonio de la Torre dio inicio a la organización política del nuevo núcleo, repartiendo solares a 473 familias; trasladando los ornamentos e imágenes de la ermita de Pileta; trazando la cuadrícula de las calles; ubicando la plaza principal; la iglesia y la casa fuerte. Es por este acto que algunos historiadores toman como esta la fecha de fundación de la ciudad.

Desde su fundación, Corozal contó con un desarrollo esplendoroso. Apenas transcurridos 5 años, en 1870 el Rey Carlos III la eleva a Corregimiento y, no obstante ser un centro tradicionalista, fueron muchos los hijos que participaron activamente en la gesta emancipadora.

Ya en pleno período Republicano, en 1833, fue capital de provincia; en 1838 cuenta ya con una escuela de filosofía y letras de donde egresaron hombres representativos de la región. En 1844 se construye la primera casa de mampostería y seis años más tarde se empieza la construcción del templo, orgullo de la ciudad que está a punto de convertirse en monumento histórico nacional. En 1853 se contaba ya con una sociedad dramática y se construye un bello coliseo para la representación de las obras teatrales de autores criollos, nacionales y extranjeros. Al finalizar el siglo XIX, Corozal se convierte en la segunda plaza fuerte después de Cartagena por su importancia bélica.

Hoy Corozal se perfila como una moderna ciudad intermedia que se enorgullece de su hidalgo pasado. Alberga en su seno aproximadamente a 70.000 habitantes; es importante centro ganadero de la Costa y es tal la belleza de su arquitectura que la ciudad fue escogida para grabar los principales capítulos de la telenovela "Las Juanas", que se exhibe en muchas partes del mundo con tal éxito que ha convertido a Corozal en destino turístico.

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