y otras revistas de Ciencia Ficción

 
   Como ya comentamos en el artículo anterior, la aparición de "Amazing Stories" supuso una verdadera revolución en el campo editorial.

    Hugo Gernsback, con su enorme iniciativa, abrió la caja de Pandora, comercializando un género hasta el momento poco tocado. tras unos primeros números basados en reedicioes de Poe, Verne, Verril, Merrit y Wells, que de algún modo -sobre todo estos dos últimos- encauzaron la ciencia ficción primitiva. Y las portadas de F. R. Paul, basadas en colores básicos, fueron de las mejores de aquellos año.

  Una de las más míticas portadas de la Amazing Stories primitiva
   En el año 1927, Gernsback comienza a publicar relatos originales, nuevos, creados exclusivamente para su revista. 

    Fue entonces cuando los ojos de muchos autores se volvieron hacia este género, y comenzaron a crear. Lamentablemente, las envidias y el ansia de dinero, harían que ciertas personas intentaran hacerse con la "fábrica de oro" de Gernsback.  

   El sempiterno logo de Gernsback
    El año 29 supuso una época de crisis para "Amazing Stories"; pese a venderse bien, una serie de intrigas comerciales obligaron a Gernsback a renunciar a la propiedad de la revista. 
   Parece que el último número de lo que podríamos llamar la "Amazing de Gernsback" fue el de junio de 1929. Se habían publicado treinta y nueve números. Teck Publications se hizo cargo de la revista a partir de ese número. Gernsback, claro está, se llevó consigo a Frank R. Paul, y las portadas de la nueva Amazing se resintieron considerablemente.
  ¡Vaya churro de portada! No se esforzaron demasiado
    Gernsback, hombre de muchos recursos, no tenía intención de abandonar la edición de revistas ni, desde luego, a la ciencia ficción. Sin perder un momento, creó otra revista de ciencia-ficción que desde ese instante competiría con "Amazing Stories". La nueva revista de Gernsback se llamó "Science Wonder Stories", y el primer número lleva fecha e junio de 1929.
    No contento con ello, Gernsback lanzó una revista paralela, llamada "Air Wonder Stories", cuyo primer número fue el de julio de 1929.
    En 1927, Gersnback se había visto enfrentado a una superabundancia de originales, y había sacado un número especial de "Amazing Stories", -eran los años en los que aún era su propietario-, incluyendo más páginas que el número corriente, y llamándolo "Amazing Stories Annual". 
    Fue un éxito, y desde entonces había sacado ejemplares similares a intervalos trimestrales. Esta "Amazing Stories Quaterly" siguió apareciendo bajo la dirección de Teck. 
    Cuando Gernsback lanzó sus nuevas revistas creó también una "Science Wonder Quaterly"
   
    A finales de 1929 apareció otra revista de ciencia ficción. Su primer número lleva fecha de enero de 1930. Se titulaba "Astounding Stories of Super-Science". La última parte del título fue suprimida y se convirtió en "Astounding Stories". La editaba Clayton Publications y ahora se la conoce como la "Astounding de Clayton", para diferenciarla de posteriores transformaciones.

    Por aquellos tiempos, la Astounding de Clayton fue una especie de pariente pobre, publicando gran cantidad de relatos "de aventuras", bastante menos elaborados que las de sus rivales.

  

    En el verano de 1930, la situación de crisis general comenzó a afectar también a las revistas de pulps. "Amazing Stories" y "Science Wonder Stories", que no pagaban a sus autores demasiado bien, comenzaron a hacerlo aún peor. Pese a su calidad inferior, "Astounding Stories" pagaba mejor y con más puntualidad. Por ese motivo, acabó por llevarse a los mejores autores, agravando los problemas de sus rivales. Al final fue un asunto de dinero.
    "Amazing Stories" soportó como pudo los tiempos difíciles, y continuó saliendo puntualmente. En sus páginas aparecían los relatos de E.E. "Doc" Smith, que tenían una auténtica legión de seguidores (curiosamente, Smith acabó por pasarse a "Astounding") y comenzaban a publicar los primeros trabajos de un joven John W. Campbell hijo, que amenazaba con arrebatar la supremacía de Smith.
   Además, "Amazing" contaba con otra baza importante: consiguió los derechos de publicación de todas las últimas obras de John Carter de Marte, de Edgar Rice Burroughs, editando unos números sencillamente magníficos, con una enorme cantidad de excelentes ilustraciones, algunas de ellas a todo color (¡Y qué color!).     

    En cambio, las nuevas revistas de Gernsback sufrieron un duro golpe. "Air Wonder Stories" resultaba demasiado especializada. Sus relatos se limitaban a viajes aéreos futuristas, y eso no dejaba que ofrecieran una variedad temática lo bastante atractiva. Las ventas bajaron, y su número 11, en mayo de 1930, fue el último.

        En junio de 1930 se fundió con "Science Wonder Stories", dando paso a "Wonder Stories", con un formato aún más cercano al pulp, pero que le permitió sobrevivir, ofreciendo los relatos más punteros de Edmond Hamilton y los relatos de ciencia ficción de Clark Ashton Smith (todo su ciclo de Marte, por ejemplo).

    En 1934 comienza una nueva época para "Astounding", la llamada "época de Tremaine" por su nuevo editor. Sus dos rivales, mal que bien, aguantaban el tipo, ofreciendo -sobre todo "Wonder Stories"- algunas obras realmente singulares, como por ejemplo, "A Martian Odissey" de Stanley G. Weinbaum, publicada en julio de 1934.
    Durante ese medio año, la "Astounding" de Tremaine tomó claramente la delantera sobre las otras dos revistas, que también eran de formato "pulp". Respaldada por la próspera cadena de revistas  de Street & Smith, "Astounding Stories" floreció y se difundió, mientras "Amazing Stories" y "Wonder Stories" se estancaban a ojos vistas.

    "Astounding Stories" -según nos cuenta el propio Isaac Asimov- tenía los mejores relatos, los portadistas más atrayentes y la más ágil sección de cartas al Director. El número de marzo de 1934 aumentó su número de páginas, de 144 a 160, de modo que pasó a ser la revista de más páginas, y sólo costaba 20 centavos, mientras las demás valían 25"

    En año 38 trajo nuevos tiempos para los pulps de ciencia ficción. Por una parte, aparecieron algunos títulos nuevos,  como "Marvel Science Stories", que avanzaba las nuemerosas novedades que saldrían en 1939, y por otro, la "Amazing" de Teck acabó por rendirse. Su número 89, de abril de 1938 fue el último dirigido por T. O'Conor Sloane. La revista fue comprada por Ziff-Davis Publications, que se apresuró a sacar un número en junio de ese mismo año, modificando el aspecto exterior y orientando el contenido hacia un público más infantil. Al final, con el número de octubre, regularizaron su salida, convirtiéndola en revista mensual.
    Las revistas de Gernsback estaban destinadas a caer, y algunas nuevas surgirían el año siguiente : "Science Fiction", "Future Science Fiction" y la absolutamente mítica "Startling Stories", la única que rivalizaría con "Astounding" a partir de entonces, publicando grandes éxitos del género, reimprimeindo éxitos pasados (como la odisea marciana de Weinbaum) y dando salida a las nuevas aventuras del Capitán Futuro de Hamilton.  De todas estas nuevas revistas, Astonishing y Startling Stories fueron las que mejor se adaptaron a los tiempos, aunque nunca llegaron a alcanzar el prestigio que acabaría obteniedo Astounding.  

    Pero el hecho más remarcable de aquel año fue que John W. Campbell hijo, asumió la dirección de Astounding, aunque aún bajo las órdenes de Tremaine. Pese a haber aceptado el cargo a finales de 1937, no fue hasta el número de marzo que comenzó a hacer cambios. El título cambió de "Astounding Stories" a "Astounding Science Fiction", y el logo sufrió una transformación radical hacia un gráfico más elegante. Con el número de abril de 1938, Tremaine dejó de trabajar para Street&Smith, y el número 55 fue el último de los suyos. Había realizado un buen trabajo, pero Campbell estaba destinado a superarlo. Con el número de mayo de 1938, comienza la llamada "Era Campbell", que acabaría marcando el compás de las tendencias de ciencia ficción.
   Pese a un cambio de nombre (A "Analog, Science Fiction"), Campbell continuó al pie del cañón 33 años, hasta el día de su muerte. 

       Los años cuarenta comenzaban ya. Todas las bases de la ciencia ficción habían quedado asentadas, y muchas de las mejores revistas se habían quedado por el camino. Con el comienzo de la "Era Campbell", la ciencia ficción trascendió las publicaciones pulp, buscando medios de difusión "más serios", como su edición en libros.

  
 

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