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Sin
lugar a dudas, el mago que más misterios y admiración ha
despertado a lo largo de la historia ha sido Harry Houdini, muchos
de cuyos números no han podido ser aun ni desentrañados, ni
superados. A toda la mágica aureola que le rodea hay que
sumar su peculiar relación con el mundo de lo paranormal.
El
mago y escapista conocido en todo el mundo como Harry Houdini nació
en Budapest un 24 de marzo del año 1874.
Aunque en más de una ocasión se ha establecido en Appleton,
Wisconsin, se ha podido comprobar que llegó a los Estados Unidos
como un emigrante más a la edad de cuatro años.
Muchos son los estudiosos que han polemizado sobre la cuestión,
aunque lo más probable es que se situase su lugar de origen en la
pequeña ciudad
norteamericana por razones básicamente turísticas, con la
finalidad de atraer el mayor número posible de curiosos y turistas.
Prácticamente todos los historiadores rigurosos que han
analizado la vida de Houdini coinciden en el hecho de que las copias
del registro de nacimiento expuestas en el Museo dedicado a su
persona en Scranton (Pennsylvania) no son más que falsificaciones.
Su
infancia se desarrolló en el seno de una familia de profundas
convicciones religiosas. Su
padre, Mayer Samuel Weiss era rabino, y practicó durante unos años
en la congregación judía de Appleton.
En cuanto a su madre, que marcó muy profundamente su vida,
era Cecilia Steiner Weiss.
En
su casa sólo oyó hablar el vidish, el húngaro, y en el entorno
familiar más amplio, el alemán, lo que le provocó unos ciertos
problemas de aislamiento con el resto del vecindario.
Dada la humildad de su familia, no es extraño que empezase a
trabajar a una edad muy temprana: a los ocho años el joven Eric
Weisz correteaba por las calles vendiendo periódicos o ejerciendo
de limpiabotas. Y a los
doce años abandonó a su familia en busca de mejores oportunidades
en un esfuerzo por apoyarles económicamente.
El
joven Eric viajó por el país aproximadamente durante un año,
enviando dinero a su casa siempre que pudo, encontrándose
finalmente con su padre en Nueva York durante el año 1888.
Cinco años después, un cinco de octubre del 1892 moriría,
lo que comportó el traslado de toda la familia a la Nueva York, con
la esperanza de encontrar una vida mejor.
En esta ciudad ejerció de mensajero y como costurero en una
tienda de modas. Destacaba
en esa época por su complexión atlética, ganando varios premios
en natación y atletismo. Estas
habilidades le servirían en el futuro para convertirse en un
artista del escapismo.
Sus
primeros encuentros con el mundo de la magia serían en pequeñas
compañías ambulantes de teatro bajo el sobrenombre de Eric Primero
el Grande. Dos libros
influirían profundamente en su forma de ver la vida y la magia.
Por un lado, siendo un adolescente en Nueva York pasó por
sus manos “Revelaciones de un Espíritu Médium”, en el que se
exponían los trucos empleados por mediums farsantes que embaucaban
a sus clientes moviendo objetos con finos hilos en cuartos
oscurecidos, haciéndolos pasar por manifestaciones fantasmales.
La
segunda lectura que le marcó serían
“Las Memorias de Robert Houdin”, autobiografía de uno de los más
grandes magos del momento. Influenciado
por lo que leyó y aprendió sobre el mago Robert Houdin, conocido a
nivel internacional, el joven Eric decidió cambiar su nombre a
Houdini, mientras intentaba estar en algún momento con su mentor.
Las
primeras actividades mágicas del joven Houdini consistieron en
sencillos trucos con cartas y otros números muy básicos.
Por esa razón adoptó el sobrenombre de “El Rey de los
Naipes”.
Pronto
experimentó con juegos de manos, que fueron añadidos
progresivamente a sus números.
En los inicios de su carrera le acompañaba en sus
actuaciones su hermano Theo, que también trabajaba con él en el
taller de costura. En
esas actuaciones fueron conocidos bajo el sobrenombre de los
Hermanos Houdini. Esas
primeras actuaciones tuvieron lugar en
parques de atracciones ambulantes, los vestíbulos de
cervecerías, los conocidos “museos de diez centavos”, que reunían
todo tipo de curiosidades, y en las avenidas de la
Feria Mundial celebrada en Chicago durante el año 1893.
Durante
el año 1894 ocurriría un agradable acontecimiento que cambiaría
el curso de su vida. Durante
una de sus giras en Coney Islands conoció a una de las componentes
del dúo musical “Las Hermanas Florales”, Wilhelmina Beatrice
Rahner, con la que contrajo matrimonio a las dos semanas de haberse
conocido. Bess, como él
la llamaba, trabajó
junto a su esposo, participando en sus primeros espectáculos
cantando, bailando y ayudándole en algunos números mágicos, entre
ellos la Metamorfosis, que haría célebre al mago.
Juntos
viajarían a lo largo de los Estados Unidos y parte del mundo
durante los siguientes treinta y tres años.
Su madre seguiría marcando fuertemente su vida, aunque a
partir de este momento demostró una mayor independencia de su
familia. Sus primeros
viajes y algunas de sus primeros números serios tuvieron lugar en
la ciudad de Scranton, al noreste de Pennsylvania, donde
posteriormente se situaría el Museo en su memoria.
Con
Houdini nacería el concepto del artista del escapismo.
En cada espectáculo ofrecía premios a cualquier persona que
pudiera amarrarlo con éxito, primero con unas esposas rígidamente
ceñidas a sus muñecas, posteriormente sujetando todo su cuerpo.
Logró escapar de todo tipo de esposas, cadenas, prisiones, e
incluso de una saca de correos, o de una bolsa de papel gigante (sin
rasgarlo), de una olla de hierro, de barriles de leche, de ataúdes,
y de la célebre Celda de la Tortura.
En la mayoría de las ocasiones no se pudo explicar como
realizaba concretamente las manipulaciones necesarias para escapar
de tan férreos anclajes. Algunos
de esos números harían enloquecer al público y convertirlo en un
héroe, por ejemplo,
cuando consiguió liberarse de una camisa de fuerza atado boca abajo
en la quinta avenida de Nueva York, a cien pies de altura, ante
miles de curiosos.
Martín
Beck, el mayor agente de artistas de variedades del momento
representó a Houdini a partir de 1899 impresionado por su
personalidad dinámica, ofreciéndole actuaciones en los principales
teatros como el mayor artista del escapismo en el que se había
convertido, ofreciéndole todos los medios que el mago solicitó.
A
los veintiséis años, y en la cumbre de su carrera, Houdini decidió
viajar a Europa a la edad de veintiséis años, durante el año
1900, siguiendo el consejo de su amigo T. Nelson, el mayor mago con
monedas de todos los tiempos. Houdini
causó gran expectación en Londres, prolongando su estancia europea
durante cinco años. Los
trabajos ofrecidos eran tantos, que convocó a su hermano Theo para
que colaborase en sus números bajo el sobrenombre de Arden.
De
vuelta en los Estados Unidos, y con la idea de convertirse en una
estrella aun mayor, se asentó en la ciudad de Nueva York, comprando
un edificio en la calle 113, que convertiría en su residencia para
el resto de su ida. Muchos fueron los imitadores que en esa época surgieron
aprovechándose del tremendo éxito de Houdini, lo que le llevó a
inventar nuevos y más originales números.
¿A
qué peligros se expondría con la ejecución de actuaciones cada
vez más peligrosas?, ¿Cuál fue la relación de Houdini con el
mundo paranormal?. En
una próxima edición analizaremos en detalle estos y otros aspectos
de su vida.

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