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13:00
pm Washington DC
EFEBEI
Güildin
El
informe del caso que me presentaron los agentes Palos
Mulder y leDana Escali
me resulta de aquello más inverosímil, lo miremos desde el punto
de vista que lo miremos. Los altos cargos del EFEBEI, en una reunión
realizada en la cafetería del señor Manolo,
mientras jugaban al domino,
me habían encargado solucionar este incómodo asunto de manera
eficiente y tratando de no llamar la atención ciudadana. Debido
pues a lo extraño del asunto y dado que los únicos dos agentes que
estaban sin pasa de paperas eran Mulder y Escali, decidí
pasar la investigación al departamento de espedientes
equis, tal y como me recomendó el
tío del puro, un personaje misterioso que parece tener una
importante y extraña presencia dentro de las altas esferas del
EFEBEI.
Tomé
entonces como determinación enviarles y esperar noticias sobre el
suceso en cuestión.
Director
adjunto Equinez.
23:00
pm Nueva Asturias del sur
Centro
psiquiátrico Virgen de la Neurona de N. A. del sur (Minessotta)
Quizá
pueda resultar extraño al lector cuando al redactar este informe se
encuentre ciertos acontecimientos que se escapan de toda explicación
lógica y científica, pero como veterinaria, aún estoy tratando de
asimilar unos hechos que, según las teorías del agente Mulder,
sólo tienen que ver con la presencia de los Murcianos
en nuestro mundo.
Llegamos
Nueva Asturias del sur hace tres noches, las primeras horas de
investigación ya nos prevenían de que algo fuera de lo común
estaba ocurriendo en aquel lugar. Terremotos inesperados a altas
horas de la noche, lluvia torrencial que caía del cielo sin motivo
alguno o extraños sonidos ensordecedores que podían volver loco a
quien los escuchara. Según lo que me explicó el alcalde del pueblo
mientras estabamos en la cama, ciertos testigos oculares habían
visto en días anteriores un extraño ser mitad hombre, mitad
borrego, que se dedicaba en horas intempestivas a cantar bajo los
balcones de la comunidad una serie de canciones horteras de José
Velez y Julio Iglesias, con el consecuente malestar del vecindario. Quizá
ahí estaba el secreto.
Después
de ducharnos y encontrarnos en el vestíbulo del hotel con el agente
Mulder que estaba meditando sobre el asunto con dos zapatos colgando
de las orejas, decidimos actuar e ir a investigar el asunto sobre el
terreno. El señor Joe
Terreno no nos dejó investigar encima suyo, por lo que nos
vimos obligados a acudir al lugar de los hechos, justo cuando se
llega a la entrada de la ciudad. Una vez allí, el sheriff,
el gasolinero del lugar y servidora nos ocultamos detrás de unos
contenedores y nos montamos un trío mientras los ayudantes del sheriff
y el agente Mulder preparaban un número coreográfico basado en West
Side Story pero vestiditos de lindas pastorcillas pecosas y
rodeados de tiernas ovejitas que hacían beeee.
Las
horas, sin duda, debieron
de ser largas para Mulder
y los agentes, aunque a mí me pareció que el tiempo pasaba muy rápido,
no se por qué. Después de un tiempo indefinible, pudimos ver
aparecer en la lejanía, a la entrada del pueblo, una figura que
parecía sacada de una película de terror. Una especie de ser
deforme, algo parecido a un político en temporada de elecciones,
con cara de borrego y cuerpo de hombre se acercaba paulatinamente
por la calle principal sin parar de repetir: me
alegro, me alegro, me
alegro. A la altura de la zona donde habitualmente ocurrían los
extraños fenómenos, se paró y sacando una bandurria de feria se
puso a cantar una canción de José Velez que decía: ...te
imaginaaaas que ahora tenga mala suerteeeee... Y efectivamente,
un extraño temblor de tierra comenzó a sacudir el lugar de forma
monstruosa, la gente gritaba, yo también gritaba, pero por otra
cosa, ji ji ji, el suelo se movía o eso me pareció a mí y de
repente una lluvia torrencial se desplomó sobre nuestras cabezas,
mientras que el infame mutante seguía cantando y torturando
nuestros delicados oídos
al tiempo que decía: me
alegro, me alegro, me alegro.
Decidido
como siempre, el agente Mulder,
con los calzoncillos en la mano y la pistola colgando de sus partes
nobles se abalanzó contra el mutante que al tener delante aquella
pudorosa y horrible visión, no pudo por menos que rendirse. Después
de aquello, el mutante no volvió a ser el mismo. Se identificó
como Joseck Paicheco y
aseguró que era la avanzadilla de una nueva raza que pretendía
dominar el mundo a base de peloteo mutante y desmoralización hacia
el género humano. Siguiendo mis recomendaciones veterinarias, se le
diagnosticó un desequilibrio mental y se le internó en un centro
de atención especial para gallinas ponedoras, de donde difícilmente
podrá escapar. No obstante, el agente Mulder,
siempre tan desconfiado este chico, mantiene la teoría de que Joseck
es un híbrido de Murciano
y terrestre y que aprovechará cualquier ocasión para escapar
utilizando su poder verbal (recordemos: me
alegro, me alegro, me alegro), así que ya ha organizado una vigilancia
exhaustiva con un calamar en la cabeza y un airgamboy en el bolsillo
para evitar que escape. Ay, es que es tan listo este muchacho, lástima
que sea un poco rarito, lo bien que podríamos llegar a pasarlo
entre los archivos del despacho, ji ji ji.
Agente
Especial leDana Escali
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