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15:30
pm Washington DC
EFEBEI
Güildin
Probablemente,
este resulte uno de los casos más extraños que hayan pasado por
mis manos desde que me encargo de la dirección adjunta del EFEBEI.
En el informe escrito sobre papel higiénico que me ha pasado la
agente leDana Escali,
se presentan extrañas contradicciones que no acaban de encajar.
Aunque mi empeño en apoyar a los agentes es total, me resulta difícil
presentar estas conclusiones al consejo superior de investigaciones,
dado que estoy convencido que pueden causar problemas a los dos
agentes al tratar un asunto tan delicado como este. Una cosa es
investigar la posibilidad de que los Murcianos estén planeando la conquista del planeta y otra muy
distinta pretender que el gobierno de los Estados
Jodidos haya pactado deliberadamente con ellos para beneficiarse
con los royalties de las ventas del último disco de Los
Gemelos del Sur. La verdad, no sé muy bien si hablar seriamente
con estos muchachos, pues su actitud crítica puede resultar un
problema serio para el departamento de los espedientes
equis.
Director
adjunto Equinez
02:25
am Ejea del Parral
Base
militar del condado de Ejea del Parral (Idaho)
Hace
tres días, el agente Mulder
y yo, fuimos destinados a una investigación oficial del EFEBEI con
la misión de averiguar la causa de la extraña desaparición de
ciertos pilotos de pruebas del ejército del aire. Al parecer, estos
pilotos fueron vistos por última vez la mañana del Viernes, después
de pasar por la
oficina de la lotería a comprobar si sus boletos habían sido
premiados. Inmediatamente después de aquello, el oficial Smith, jefe del escuadrón empezó a sufrir de unos extraños
sudores y de una extraña y misteriosa manifestación alterada de
nervios. Después de calmarse gracias al lingotazo ginebra que le
ofreció el dependiente, desapareció
misteriosamente y sin dejar rastro mientras algunos testigos
le escuchaban proclamar unas extrañas e inquietantes palabras, algo
así como: me ha tocao, me
ha tocao, me ha tocao.
A
lo largo del día, los diferentes compañeros de escuadrón del
oficial, desaparecieron también misteriosamente teniendo, siempre
según testigos presenciales, el mismo comportamiento extraño del
señor Smith. Cuando
llegamos al lugar de los hechos, Mulder,
vestido de tonadillera y con un clavel entre sus dientes, se
entrevistó con una especie de mariquita con cara de tonto que dijo
llamarse Paladar Profundo y que le advirtió que si las cosas no cambiaban,
probablemente todo seguiría igual, una información muy útil
teniendo en cuenta lo complicado del asunto.
Cuando
llegamos a la base militar, el capitán
Ami Memolo nos estaba esperando para informarnos del asunto. Nos
dijo que desde que ocurrió el incidente, el sargento Indalecio Diota había estado comportándose de forma muy extraña.
Mientras yo me lo hacía con el capitán en la cabina de un caza que
estaban reparando, el agente Mulder
se puso dos patatas con ketchup en las orejas y mientras decía: ¿a que parezco una doble con queso?, se fue a investigar el asunto
personalmente a casa del sargento I.
Diota.
Al
parecer, según comentó la mujer del sargento, este llavaba varios
días pegándose cabezazos contra la puerta del garage, así que Mulder,
extrañado ante este comportamiento fue a preguntarle por la marca
de aspirinas que tomaba. Al llegar allí, comprobó desconsolado que
las aspirinas eran compradas en Andorra, por lo que probablemente
habían entrado en el país de forma ilegal. Según la esposa del
sargento, su marido había sido poseído por una entidad extraña.
Cuando
Mulder regresó, ya nos habíamos duchado y decidimos que, en vez de
ponernos a jugar a piedra, papel, tijera como es costumbre entre los
pilotos del ejército del aire, investigaríamos el asunto
detenidamente. Dicho y hecho y teniendo siempre en cuenta las
palabras de Paladar Profundo,
decidimos infiltrarnos en la academia para pingüinos cojos del
condado de Villajodequefrio,
donde el agente Mulder descubrió
pruebas concretas de la existencia de implantes cerebrales en el
cerebro de I.Diota. Según
las teorías de Mulder,
el pobre infeliz había sido abducido por los Murcianos,
quienes le habían implantado un microchip como si de un Carlos Jesús cualquiera se tratase. Con semejantes pruebas no pudimos ir muy lejos. A la salida
de la academia, cientos de pingüinos cojos armados hasta los picos
nos quitaron las pruebas, nos detuvieron y nos llevaron al cuartel
general de la base aérea, donde gracias a mi influencia con el
capitán Memolo, pude sacar a Mulder
de uno de los peores apuros en los que nos hemos visto metidos hasta
el momento. No hemos descubierto que les pasó a los pilotos, no
sabemos por qué el sargento I.Diota,
que fue el único que no jugó a la lotería, sigue vivo y
desquiciado mentalmente y si por si esto fuera poco, hay un extraño
y misterioso tipo con un puro que no para de tirarme los tejos, que
feo que es el tío, pero que feoooo.
Agente
especial leDana Escali |