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12:00
pm Washington DC
EFEBEI
Güildin
Mi
nombre es leDana Escali y soy agente especial del EFEBEI. Me doctoré en
veterinaria en la universidad de Villarábanos
del Ebro (New York).
Ya de pequeñita me encantaba jugar a policías, tanto que mis
padres me prohibieron volver a
tener canarios en casa, ya que mi divertimento era soltarlos
para volverlos a detener y encerrarlos con una bola atada a la pata
y un traje a rayas, ji, ji, cosas de críos.
Fui
destinada al edificio central del EFEBEI hace un año y en los últimos
meses me han encomendado la tarea de aportar datos científicos a
las investigaciones de los espedientes equis, un departamento del EFEBEI que se encarga de
investigar casos de dudosa solución y que está dirigido por Palos
Mulder, un tipo algo enfermo, una especie de mariquita que está
convencido de que su hermana, Somanta
Palos, fue abducida por un grupo de Murcianos
cuando ambos eran pequeños. Mulder
nunca se ha perdonado, según él, haberse quedado viendo “El Gran Marrano” en la tele mientras su hermana chillaba desde la
habitación pidiendo auxilio; “hay
que ver lo fuerte que ronca la cabrona”
dice que pensó cuando la oyó chillar.
El
caso que relato a continuación es el primer informe que el director
adjunto Equinez me ha
pedido acerca del trabajo de Palos
Mulder y esto me hace pensar que me han destinado a este
cochambroso sótano para tener
controlado a Mulder.
Algo más de lo que me cuentan debe haber aquí y yo me empiezo a
sentir una chivata, ¡si hasta sueño por las noches que me
encierran en una jaula y me ponen una bola en el pie y un traje a
rayas por chivata! ¿por qué será?
02:00
am Calasparra de Soto Mayor
Instituto
anatómico forense de Calasparra (Seattle)
El
agente especial Mulder y servidora hemos estado, cumpliendo órdenes del director
adjunto Equinez,
comprobando la autenticidad de los hechos supuestamente acontecidos
en esta localidad de Seattle. Hace seis días el sheriff
del lugar nos informó que hacía varias noches que los vecinos venían
alertándose por la presencia de extrañas luces que aparecían y
desaparecían entre el bosque acompañados por unos estremecedores
sonidos guturales que acaban por cesar misteriosamente en la
hacienda del señor Palmer,
el dentista del vecindario. El agente Mulder
mantuvo la teoría de una posible movilización Murciana que probablemente parecía pretender controlar el lugar y
probablemente, asentar algún tipo de base, temporal o permanente,
desde donde realizar sus acciones. Según Mulder
éstas son, conseguir el control mundial de la fabricación de Porcelanosa falsa y venderla bajo la firma de Isabel Pantoja a incautos pardillos nostálgicos que todavía creen
en la copla flamenca. Obviamente mi mente veterinaria, más científica
que la suya, no podía aceptar esto, así que declaramos una
cuarentena general en la localidad y se prohibió la entrada y
salida absoluta a todos exceptuando, claro está, a los señores
bajitos con cara de ratilla y voz de pito.

Esa
misma noche, en vez de quedarnos a ver el Yankees-Polvoritense que
echaban por la tele, fuimos a investigar al bosque y los alrededores
de la hacienda del señor Palmer. El sheriff,
acordonó la zona con una cinta de acordonar zonas y desplegó a sus
hombres (ya que estaban dentro de una carpetilla “mu” apañaítos).
El agente Mulder, como es
costumbre en estos casos, se compró un polo de naranja y mientras
se paseaba en calzoncillos por delante del ayuntamiento cantando
aquello de “dos gardenias para ti”, llegó a la conclusión de que la solución
al enigma no podía hallarse en otro lugar que en la hacienda vecina
a la del señor Palmer,
la hacienda del señor Thomas
Proculo, practicante. Procedimos a ocultarnos debidamente. Yo me
escondí entre unos matorrales y me lo hice con el sheriff y Mulder se puso
una manta en la cabeza e iba diciendo: soy
un perchero, soy un perchero. A eso de las 02:30 am se
comenzaron a escuchar unos terribles sonidos guturales que parecían
acercarse hacia la hacienda del señor Palmer
desde el bosque y que iban acompañadas de unas extrañas idas y
venidas de luces misteriosas. Un hediondo olor empezó a hacerse
presente en las inmediaciones de la hacienda del señor Proculo.
Desenfundamos nuestras armas (aunque el sheriff
ya tenía desenfundada la suya hacía rato, ji,
ji, ji) y nos
acercamos al lugar con temeroso cuidado. Allí donde las dos
haciendas se juntaban, cagando, se encontraba una especie de extraño
hombrecillo pequeñito y con cara de ratilla que, al lado de una
linterna de señales, hacía esfuerzos sobrehumanos. Se identificó
como Angel Martinez, “el
angelillo” y hablando con una misteriosa voz de pito, dijo
venir de un lugar llamado Losphitalet
o algo así. Inmediatamente después, emplastufó el lugar con una
extraña masa indefinible y desapareció dando saltitos dejando tras
de sí un repulsivo hedor que ninguno de los pudorosos presentes se
atrevió seguir. Quien o que sería este extraño ser no hemos
podido descubrirlo, aunque el agente Mulder asegura que se trata de una especie de híbrido de Murciano
y terrícola. Lo único que si he sacado en claro y puedo asegurar
sin vacilaciones es que, cuando te ligues a un sheriff,
procures llevar la ropa interior limpita.
Agente
especial leDana Escali |