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El
propio Sir Arthur Conan Doyle, creador de Sherlock Holmes y miembro
activo de la sociedad Teosófica Británica, era un verdadero
apasionado del mundo esotérico y ocultista, participando
habitualmente en sesiones psíquicas, espiritistas o pseudo místicas
con la intención de conocer que había más allá de los umbrales
de la vida y la muerte. Investigó el apasionante mundillo de las
hadas y los gnomos, se introdujo en el inquietante misterio de la
Teosofía y la filosofía y se instruyó en las más amplias
doctrinas esotéricas con tal de averiguar el significado de la
existencia.
Grandes
de la historia como Marconi o T.A. Edison, al igual que Sir
Arthur, se preocuparon también por los misterios del Valhalla, es
decir, del mundo de los muertos, del más allá, del que será
cuando nuestra materia se descompone y emprendemos el supuesto viaje
al otro lado en forma sutil y espiritual, o como diría nuestro
director: "supuestamente sutil y espiritual, si es que
emprendemos algún tipo de viaje".
A
finales de los años cuarenta y durante toda la década de los
cincuenta, hasta hoy, la pasión ocultista y espiritista se convirtió
para muchos investigadores de lo misterioso en una lucha sin cuartel
por descubrir, desvelar y arrancar de manos de lo desconocido la
verdad sobre la vida en el más allá. En el afán por saber y en
plena era de la revolución tecnológica, se procuraron los más
diversos experimentos y se inventaron los más extraños artefactos
para navegar por el mundo de los muertos y descubrir nuestra misión
en la creación divina. Magnetófonos, grabadores y reproductores de
sonido fueron muchas veces creados y perfeccionados con el único afán
de adentrarse en el más allá, aunque luego los utilizásemos para
descubrir otros misterios más terrenales (Beatles, Elvis...).Célebres
inventores como los mencionados más arriba o el propio Jürgenson
entre otros, dedicaron tiempo y capital a las voces de ultratumba,
captando, en la mayoría de los casos de forma precaria, frases
inconexas y torturadas de personas que, según se comprobaba más
tarde, habían fallecido tiempo atrás.
Desde
el principio de las investigaciones de estos fenómenos, se supuso
que "las voces fugaces" tendrían algún significado más
profundo que el hecho de pronunciar sonidos argumentados simples o
mostrar dolor por su triste fallecimiento. Esto llevó a interesarse
más por la posibilidad de que los muertos desearan transmitirnos la
realidad de otra existencia paralela. Se perfeccionaron los
experimentos y se estudió de forma más rigurosa el significado de
las voces, se almacenaron archivos y se contrastaron entre ellos, así
nació la investigación psicofónica y se inició una nueva rama en
la parapsicología. La investigación electroacústica había
desplazado a las voces fugaces, se trataba no ya de grabar sonidos
de ultratumba y descubrir su existencia, sino de dialogar con estos
y obtener una respuesta lógica y directa. En 1971, en Italia, Bacci
Capitani fue el pionero de la comunicación psicofónica, presentó
a la sociedad esotérica varias grabaciones con distintos diálogos
entre el y algunos supuestos seres fallecidos. En los años ochenta,
en Alemania, se dieron a conocer los resultados de unos
experimentos realizados con grabaciones telefónicas en las cuales
se aseguraba la presencia de personas desaparecidas manteniendo un
diálogo con el investigador e instándole a seguir profundizando en
sus investigaciones y dar a conocer al mundo que existe otra
realidad después de la muerte. Germán de Argumosa, conocido
investigador fue el seguidor de estas teorías en España y Latinoamérica,
siendo uno de los investigadores que más éxitos ha cosechado en
este tema, consiguiendo algunas grabaciones que, de ser ciertas,
mantendrían una calidad acústica extraordinaria y muy factible.
La
evolución de la transcomunicación instrumental, como se
conoce este fenómeno en la actualidad, ha llevado a la investigación
de todos estos asuntos a gente de nivel académico y cuya intención
es dar una explicación algo más científica que el mero hecho de
la conexión con el mundo de los muertos, así Sinesio Darnell, químico
y físico, aseguraba a nuestro programa radiofónico en el año 98
que : "...podríamos asegurar en un alto grado que nos
encontramos con un fenómeno magnético arraigado en ciertas zonas.
Se podría decir que ciertas situaciones de carácter psíquico más
o menos fuertes, afectan en tal grado a la persona que las sufre,
que este deja plasmada la imagen o situación en una zona geográfica
alta en coordenadas magnéticas, creando así el fenómeno en cuestión...".
Es decir, según estas teorías nos encontraríamos con que, según
la física, nuestra mente generaría una serie de ondas magnéticas
(cosa comprobada e indiscutible en el campo científico) las cuales
actuarían como un emisor (también es cierto) y estas a la vez serían
captadas por el magnetismo natural de algunas zonas geográficas
(también existen estos campos magnéticos) y grabadas como en una
especie de película o en un magnetófono y reeeditadas más tarde
por esos campos de magnetismo a modo de disco o cinta de video
holográfica y/o sonora. Toda una teoría que, sin duda, tiene
pintas de ser muy factible y lícita sino fuera por algunos asuntos
planteados por investigadores, quizá menos serios, pero sin
trayectoria fraudulenta hasta el momento. Estos investigadores
parapsicólogos aseguran la existencia de planos paralelos en donde
ciertas entidades llevarían una vida individual y habrían
encontrado un modo de ponerse en contacto con nosotros. Esta teoría
se ve apoyada por la falta de pruebas físicas que demuestren ante
que nos encontramos o a que responde este asunto. No hay forma de
comprobar si lo que dicen y aseguran estas voces es real, lo cual
ayuda a la teoría parapsicológica tanto como a la física, muchos
de los diálogos extraídos de las grabaciones parecen ser más una
disertación filosófica que la prueba fehaciente de que, allí, hay
algo más, no aclaran lugar, tiempo ni espacio de existencia, a las
preguntas realizadas por los investigadores se obtienen respuestas
inconexas o puramente teológicas. Esto no ayuda mucho a la teoría
ocultista y hace que los científicos acaben teniendo una parte más
de razón. O eso, o el asunto se nos escapa a todos de las manos sin
que ninguno sepa hacia donde nos llevan estas comunicaciones
transinstrumentales.
Teorías
hay para todos los gustos, pero ¿con que nos quedamos?, sin duda
alguna nuestro insigne director sería del parecer puramente científico
y estricto de la situación, pero un servidor desea ser algo más soñador
y ampliar miras, quizá totalmente equivocado, hacia la existencia
de una vida que vela aunque sólo sea un poquito por nosotros y nos
guía en los momentos oportunos. Aunque si diré, y en esto tiene
razón nuestro insigne, que todo aquello que no logremos por
nosotros mismos, nadie va a venir a lograrlo para nosotros. Será
cuestión de seguir investigando.
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