|
La posibilidad de ver
"Apocalypse Now" con la
calidad de imagen y sonido digital que ofrece la tecnología
actual es de por sí una experiencia fascinante.
Pero
"Apocalypse Now Redux", tal el título
con que Francis Ford Coppola rebautizó su película 22 años más
tarde, no se trata apenas de la reposición de un clásico en
copia íntegramente restaurada. Estamos frente a una nueva
versión (la definitiva) de la épica antibélica que conmovió al
mundo en 1979, tal cual Coppola siempre la imaginó: es decir,
con 53 minutos adicionales que el director tuvo que dejar
afuera en la mesa de montaje como concesión a los productores,
desesperados por la grandilocuencia del proyecto tras un
rodaje que pasó a la historia por sus excesos, escándalos y
por las catástrofes naturales y humanas (el director se peleó
con casi todos los actores, especialmente con Marlon Brando,
Charlie Sheen y Robert Duvall) que amenazaron con hundirlo por
completo.
Esta monumental película de 197 minutos de
duración es todavía más ambiciosa y radical que el film
original. La mirada política sobre los miedos norteamericanos
frente a Vietnam está amplificada, así como su tono operístico
y su sesgo erótico (se agregaron nuevas imágenes del encuentro
de los soldados con las Playmates enviadas para
"entretenerlos"). Coppola, que reeditó completamente el
material para, según sus palabras, "ser más fiel a "El corazón
de las tinieblas", la novela de Joseph Conrad", no consiguió
el mismo impacto con cada una de las escenas agregadas.
Más allá de múltiples planos, diálogos del
coronel Kurtz (Brando) y voces en off que no figuraban en el
film estrenado en el Festival de Cannes de 1979 (ganó allí la
Palma de Oro), la mayor novedad de "Redux" es una larga
secuencia en la que el capitán Willard (Sheen) llega a una
perdida plantación francesa. Allí, durante la cena,
norteamericanos y galos discuten la historia colonial de
Vietnam y luego Willard pasará la noche en brazos de la viuda
Roxane, un personaje interpretado por la actriz Aurore Clément
que había desaparecido por completo en el montaje original.
Es probable que esta versión no alcance una
nueva dimensión, tal como sostiene el propio Coppola, pero la
posibilidad de ver el "corte del director" de una de las
grandes películas bélicas de la historia, especialmente en
momentos en que Hollywood sólo propone patéticas apologías
patrioteras como "Pearl Harbor", "Tras líneas enemigas" o "La
caída del Halcón Negro", resulta una experiencia refrescante
que los cinéfilos sabrán valorar en su justa medida.
|