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Noventa minutos podrían ser suficientes para que esta tarde el Deportivo Pasto se convierta en el equipo número 16 de la primera división del fútbol profesional colombiano.

Un triunfo contra Itagüi una derrota o un empate de Real Cartagena contra Deportivo Pereira haría realidad una de las ilusiones más largamente acariciadas por los nariñenses.

En 50 años de existencia, Deportivo Pasto nunca había estado tan cerca de la primera división. Claro que apenas lleva tres años en la Primera B. En su primera incursión, en la temporada 96/97, el equipo entró al cuadrangular final, pero terminó en el último lugar detrás de Unicosta, Lanceros Boyacá y Atlético Córdoba.

Pasto está de fiesta desde la noche del sábado, cuando el equipo venció 3-1 a Deportivo Pereira en el estadio Hernán Ramírez Villegas. Los pastusos cantaron los goles tras verlos por televisión en el canal local y luego comenzaron a celebrar en las calles. El estadio Libertad, que antes era el más grande del mundo, porque nunca se llenaba, hoy, como hace diez días, como durante todo el cuadrangular final, estará lleno.

 


A las cinco de las tarde de ayer, ninguno de los dos partidos de la quinta fecha del cuadrangular final de la Primera B había terminado. Sin embargo, desde ese momento, Deportivo Pasto ya era el equipo 16 de la Primera División. A esa hora, Deportivo Pereira marcó el gol con el que le ganó 1-0 al Real Cartagena.

Fue el símbolo de la tranquilidad: Deportivo Pasto ya ganaba su partido contra Itagsin jugar del todo bien, pero con la seguridad del que ya se siente campeón. Fue un 2-1 ahí, apenas para las estadísticas.

La fiesta en Pasto estaba encendida desde muy temprano. En la madrugada ya había colas para comprar boletas, El estadio Libertad se llenó desde el mediodía. Y el equipo de Félix Valverde Quiñónez se sumó a un carnaval que todavía no termina.

Claro que hubo presión al comienzo. El propio técnico Valverde la sintió y terminó hospitalizado, víctima de una úlcera. Sin embargo, apareció en el estadio. No importó que bajara con una bolsa de suero conectada a su brazo, ni que a 20 metros del banco lo esperara una ambulancia para llevarlo de nuevo a la clínica. No, él quería estar junto a sus jugadores en el partido más importante de la historia del Pasto.

Al que sí le tocó ver el partido desde afuera fue al goleador Óscar Echeverry, que estaba en la planilla, pero el médico no lo autorizó a jugar por una lesión. En su lugar entró el cartagenero Herly Alcázar, ex Millonarios.

El Pasto estaba de catre, pero más lo estaban sus hinchas, que desde el primer minuto de juego confiaban plenamente en la victoria. Y se dio.

 

El partido

 

Pasto puso las condiciones desde muy temprano. A los 8 minutos ya ganaba 1-0 con un golazo del tumaqueño Carlos Rendón, la gran figura del partido y del campeón, quien metió un zurdazo luego de un centro de John Charria, otro brillante jugador.

Pasto no tuvo necesidad de hacer mayor cosa para mantenerse arriba. Itagpese a que tenía todavía una opción matemática, no atacaba y con el aliento de la tribuna y una que otra jugada de lujo era suficiente.

La gente ya celebraba y los jugadores se sentían campeones. Lo único que esperaban era un gol del Pereira, que no llegaba. El primer tiempo en Pasto terminó 1-0 y en el Hernán Ramírez Villegas, 0-0.

Pasto, de todas maneras, necesitaba asegurar el partido. Y lo hizo a los ocho minutos del segundo tiempo, cuando Herly Alcázar marcó el 2-0 con un fuerte remate.

De pronto, el partido cayó en un bache y además hubo inconvenientes. Jorge Alférez, el juez de línea de occidental, se fue al piso. Alguien le tiró algo de la tribuna. Los jugadores de Pasto intentaban calmar a la gente, que protestaba un fuera de lugar, mientras que Oyarvides Cassiani, delantero de Itagencendía más los ánimos. Al final la cosa no pasó a mayores en las graderías.

Pero en la cancha sí. A Itagse le ocurrió atacar y a los 17 minutos encontró el 2.-1 en un autogol de Julio Romaña luego de un centro de Rodrigo Garzón. Ahí comenzaron los tres minutos más angustiosos del partido.

Fueron 180 segundos de espera, Pasto no reaccionaba, pero la tribuna, de un momento a otro, explotó: gol del Pereira. Pasto era campeón, no importaba si Itaglograba empatar.

La gente se olvidó del fútbol y comenzó a celebrar. Las banderas volvieron a salir. Los bailes y los cantos aparecieron de nuevo. Pasto se animó y pudo aumentar el marcador, pero la falta de puntería no los dejó.

Lo único que faltaba era la celebración. La gente comenzó a pedir el final desde los 40 minutos del segundo tiempo. Tuvo que esperar siete minutos más. César Zape, el portero pastuso, detuvo un tiro suave de Sánchez y cayó al piso. El árbitro Wilson Ramírez le pidió el balón y señaló el centro. Pasto era campeón.

A nadie le importó si el partido en Pereira había terminado. Había que celebrar, y todos los jugadores pastusos corrieron al banco a abrazar a Félix Valverde Quiñónez, que no se movía de allí. A 20 metros, la ambulancia seguía esperándolo.

Luego llegó la vuelta olímpica para el Deportivo Pasto. Los niños recogían la serpentinas que cayeron de la tribuna para pedir autógrafos a los jugadores. Y la gente estaba de fiesta. Se la merecen, por ser el mejor equipo de la B en 1998. Deportivo Pasto es un equipo de primera, y eso ya no es un chiste.

 

Ficha técnica

 

 

PASTO 2-ITAGüÍ 1

 

Libertad. Asistencia: 7.500 personas. Taquilla: $80'000.000. Árbitro: Wilson Ramírez (6).

 

Pasto: Zape (7); Viáfara (7), Obregón (6) y Romaña (6); Moreno (5), García (7), Riascos (6), Rivera (6) y Rendón (8), Charria (7) y Alcázar (7). Cambios: Tovar (7) por Moreno (7 ST) y Pino por Alcázar (28 ST).

 

Itagüi: Cerón (6); Builes (5), Aguilar (6), Pino (5) y Garzón (7); Barreneche (5), Raigoza (5), Arias (7), Montoya (6) y Galeano (5); Cassiani (4). Cambios: Sánchez por Galeano (17 ST), González por Montoya (23 ST) y Vásquez por Cassiani (25 ST).

 

Goles: Rendón (8 PT) y Alcázar (4 ST). Romaña (17 ST, autogol). Expulsados: Barreneche (30 ST). Partido: bueno. Figura: Carlos Rendón (8).

 

José Orlando Ascencio


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