El pueblo le dio su acongojado adiós a Gonzalo Rodríguez

Por José Ramírez, corresponsal de AREQUITA en Montevideo

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La tarde de lluvia cerrada sobre Montevideo, no fue obstáculo para que la gente se lanzara a las calles a darle la despedida al joven Gonzalo Rodríguez (Gonchi), deportista uruguayo que falleciera el sábado pasado en el circuito de Palo Alto, Estado de California, después que su vehículo saltara sobre las vallas de contención, a más de 280 kmts. por hora, en el momento que trabara su tren delantero, cayendo el auto de revés en la tierra, con tan mala suerte para nuestro deportista que se hundió en la tiera el parante que tienen estos autos (específicamente contra accidentes en lugares duros para que no se lesione la cabeza del piloto) y fue eso lo que acabó con la vida de "Gonchi".

• En Carrasco

En el Aeropuerto Internacional de Carrasco se dio cita gran cantidad de público y medios de prensa, vimos colegas de la Tv, de las radios de Montevideo y algunos del interior. La gente salió muy temprano a las calles, tal vez porque no se sabía específicamente el horario de arribo del avión que transportaba los restos del joven deportista. Entre las autoridades presentes, vimos al Ministro de Educación y Cultura, Dr. Yamandú Fau, al Presidente de Educación Física, Julio C. Maglione, a miembros del Directorio de Ancap, etc.

En la larga caravana, por la Avda. de las Américas, se observaron muchos vehículos de competición montados sobre sus traillers, sin duda que eran sus colegas deportistas del automovilismo que querían homenajearlo, haciéndolo con lo más representativo de su deporte, su "indumentaria". Ya en el Colegio Chirstian Brothers, también se vivieron momentos de gran emoción y congoja, pues allí también esperaba una gran cantidad de público y prensa. Se produjo una ola de aplausos espontánea al paso del féretro, cubierto por el pabellón nacional. Vimos en el lugar a algunos de sus compañeros de carrera alguna vez, como el argentino Norberto Fontana, ex fórmula 1, allí en el gimnasio se armó una capilla y se celebró una misa de cuerpo presente solo con sus familiares más allegados, pero unos momentos después se permitió el acceso al público, por supuesto que muchos quedamos afuera debido a la gran concurrencia.

Posteriormente el cortejo puso proa al Cementerio del Buceo, pasando por la Rambla, hasta la calle Paraguay, por ésta hasta 18 de julio, Avda. Italia y por ésta a José Batlle y Ordoñez; en este trayecto fueron miles y miles las personas que quisieron estar presentes en el último adios al ídolo, a pesar, como decíamos al principio, de la luvia torrencial que caía en ese momento sobre Montevideo, pero nada de eso importaba, la gente permanecía atenta a la caravana, porque todos querían rendirle "su homenaje", arrojando flores, algunos mostrando las banderas del club de sus amores y muchos aplaudiendo incansablemente, hasta que se llegó al Cementerio del Buceo y allí se vivieron los momentos más emotivos, los aplausos fueron cerrados y se comenzó a corear el nombre del deportista, hubo una encendida oratoria y todos destacaron las cualidades de este gran muchacho uruguayo que fue muy querido en la pista por sus eventuales contrincantes, por el público de las competencias, pero también por mucha gente que poco o nada entendía de carreras de automovilismo, pero que aprendió a querer a este uruguayo que una vez enarboló el pabellón de todos, allá en Mónaco, ante la Princesa, y que con su gran sonrisa supo granjearse la amistad y los sentimientos de todo el pueblo uruguayo.

Queremos recordarlo siempre así: con esa gran sonrisa, sincera, amable, jovial, fue y seguirá siendo siempre un ídolo del deporte nacional, porque si bien físicamente no estará más entre nosotros, sí lo estará siempre en nuestros pensamientos y en nuestros corazones...

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