El absurdo del mes - Junio de 2001
Los segundos ganadores del mes son el "periodista" y ufólogo Jaime Maussán y el "comediante" Adal Ramones, conductor de programa Otro Rollo. ¿La razón? Es lo que se explica en las siguientes páginas.
El 26 de junio de 2001, luego de haber sido anunciada con algo de bombo y platillo, Maussán presentó en Otro Rollo al doctor Jonathan Reed. La historia de Reed es bien conocida por más de uno: en 1996, mientras caminaba por los bosques del estado de Washington, su perro fue atacado y desintegrado por un extraterrestre, al que Reed atacó, mató (supuestamente) y llevó a su casa, donde lo mantuvo por 9 días en los cuales el alien revivió. Después, agentes del gobierno estadounidense destruyeron su casa e iniciaron una campaña de silencio respecto al caso, desapareciendo registros de Reed, evidencias del caso e incluso asesinando testigos. "Afortunadamente", el extraterrestre se salvó. Reed fue obligado a esconderse hasta que encontró alguien dispuesto a escucharlo. En resumen, un episodio típico de los Expedientes Secretos X. Ah, claro: Reed conservó un artefacto aparentemente extraterrestre que al colocarse en el brazo tiene capacidades de teletransportación.
Maussán, como suele hacerlo con cada video, maqueta o loco que lleva, presentó a Reed y su experiencia como el caso más importante del fenómeno OVNI en la historia de la humanidad. La primera pregunta que hago, y creo que cuaquier escéptico de la ufología, se haría, es: ¿por qué presentar un testimonio de tal magnitud en un programa como Otro Rollo y no en un noticiero de verdad o en un programa de investigación periodística? En su programa, Ramones tiene sketches, monólogos y demás entretenimientos estúpidos, por lo que su nivel de seriedad es casi inexistente. Lo más parecido que Ramones tiene a "investigación" son los fresinacos "reportajes" de un minuto de duración que hace su patiño Yordi Rosado. Si yo fuera un ufólogo con una gran historia y pruebas irrefutables, me iría con López-Dóriga o cualquier otro que me garantizara seriedad y credibilidad. Hasta Brozo en El Mañanero me ofrece más prestigio. (A decir verdad, El Mañanero es una muy buena emisión, y no hay comparación entre Víctor Trujillo y Ramones.) Sin embargo, el que haya visto el circo de Reed se habrá dado cuenta de por qué no ir con periodistas de verdad.
En su aparición en vivo y en cadena nacional, Reed primero contó la historia que resumí a grandes rasgos líneas arriba. A esta historia hay que hacerle algunas observaciones:
| Buscador | # Res. |
|---|---|
| Altavista | 81 |
| Excite | 55 |
| Go.com | 24 |
| Lycos | 179 |
| Yahoo! (categorías) | 3 |
| Yahoo! (avanzada) | 104 |
Tomando en cuenta los duplicados, existen al menos unos
200 documentos en inglés sobre Reed. Los primeros
resultados datan de 1998, una fecha lo suficientemente
cercana para que los "hombres de negro"
estuvieran trabajando. Art Bell, el
equivalente estadounidense de Maussán, ha tenido 4 veces
a Reed en su programa de radio desde noviembre de 1998
(una nota curiosa: en el índice alfabético de
invitados, Reed aparece como "Dr. Jonathon
Reed"). Hasta ahora, ni Bell ni su programa han sido
atacados por algún agente extraño del gobierno. Las
páginas de Internet de los cómplices de Reed aún
siguen ahí.
Aún más: para el gobierno estadounidense pudo haber
sido muy fácil silenciar a Ramones, vía Televisa.
Recordemos que Emilio Azcárraga Jean,
dueño de Televisa, es socio de Rupert Murdoch,
presidente de News Corp. (su más famosa encarnación es
20th Century Fox) en Sky.
Sin embargo, la principal atracción del circo de Reed era el supuesto brazalete extraterrestre que tenía la capacidad de teletransportación. Tan grande era la expectativa en torno al mentado brazalete que se hizo uso de un equipo de seguridad que rayaba el absurdo. No creo exagerar cuando digo que la mayor parte del auditorio estaba esperando el momento en que Reed se pondría el brazalete y algo maravilloso e inexplicable sucedería... ¡Oh, desilusión! Reed rápidamente advirtió que el brazalete en realidad estaba controlado por las inteligencias extraterrestres que lo habían creado, y que sólo funcionaba cuando estas inteligencias así lo deseaban. De cuajo, Reed anuló la más grande "prueba" que tenía. Claro, todavía queda pendiente el asunto de cómo llegaba la información del brazalete a estas supuestas inteligencias extraterrestres.
Pero si creen que esto ya es muy chafa, aún hay más: Reed dijo que cuando se lo puso por primera vez, el brazalete se cerró automáticamente y... ¡se volvió transparente! Naturalmente, como ya no quedaba expectativa de que el artilugio funcionara, al menos debería cerrarse automáticamente y volverse transparente (comportamiento que no vinculó explícitamente a la voluntad de inteligencias extraterrestres). El dichoso brazalete, que venía en un tubo herméticamente sellado y con alarmas electrónicas, permaneció en ese tubo todo el tiempo que estuvo al aire. Ni siquiera se tocó el envase. Maussán replicó que hacían falta más investigaciones, que todo se daría a su tiempo, que no se podía esperar que todo se tuviera en una noche... Aquí, la más grande evidencia OVNI de todos los tiempos quedó oficialmente muerta. Esto me convenció de que Reed era el más grande fraude OVNI de todos los tiempos. ¿Es Maussán tan tonto como para creer que necesite investigar más a fondo para que todo México pueda ver un brazalete hacerse traslúcido?
Para cerrar con broche de oro esta crónica de una estafa, Reed vociferó un poco sobre el componente místico de este caso: que los extraterrestres estaban aquí para asegurar la evolución espiritual humana y demás parafernalia esotérica alienígena. Se comentó también que el brazalete presentaba un signo que puedo describir como un romboide dividido en dos triángulos por una diagonal. Este signo era el "interruptor" y se comentó que se había encontrado en 4 (¡!) lugares de Egipto y fue identificado como el símbolo para comunicación. Con todo respeto para los que siguen creyendo en la triada Reed-Maussán-Ramones, hace falta ser extraordinariamente estúpido para tragarse el cuento de que un signo que parece cualquier cosa prueba la visita de extraterrestres a la Tierra.
Si quieren ver una exhaustiva investigación sobre Jonathan Reed y sus cuentos chinos, pueden consultar la página de UFOWatchdog.com. Los autores tienen detalles de esta historia que Reed no ha dado a conocer en México (aún), como los rastreadores en los dientes que "sorprendentemente" parecen viles y simples diodos. Para UFOWatchdog, y para mí también, Reed se fue a México porque en Estados Unidos suficiente gente puso al descubierto su engaño.
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