
sábado,
octubre 8 de 2.001
Polémica tras consejo de
seguridad
En un documento fechado el
pasado 28 de marzo, la Diócesis de Tumaco había alertado a las autoridades
militares y demás organismos de seguridad sobre la presencia de grupos de
autodefensa en la región.
Este hecho coincidía con una serie de asesinatos selectivos de
indigentes, delincuentes comunes y civiles. Igualmente de atentados y
amenazas, mediante listas, a líderes cívicos, acusados de ser
colaboradores de la guerrilla.
Para las autoridades de la región, haber denunciado este tipo de
situaciones fue la causa por la que el pasado 19 de septiembre fue
asesinada la religiosa Yolanda Cerón, directora de la Pastoral Social de
la Diócesis de Tumaco.
El documento y otros más en los que se pedía con urgencia la presencia
en la región de brigadas internacionales de paz, fueron leídos y
analizados durante el Consejo Nacional de Seguridad que sesionó en Tumaco
el fin de semana.
Al consejo, realizado en la Capitanía de Puerto, asistieron el ministro
del Interior, Armando Estrada, y el general, Tobías Durán, de la
Policía.
Se analizó la situación de orden público en el litoral, pero se hizo
énfasis en el documento “Constancia histórica y censura moral”, como lo
había denominado la religiosa Cerón.
Los militares rechazaron todas las inculpaciones en su contra
consignadas en el documento y dijeron que colaborarán al esclarecimiento
de los hechos denunciados.
A la reunión asistió, además, del gobernador de Nariño, Parmenio
Cuéllar, quien insistió en reclamar una mayor presencia del Estado en el
litoral a través de inversión social.
Como medidas inmediatas se acordaron el desarme de la población y
mayores controles en establecimientos públicos, que es donde ocurre el
mayor número de crímenes.
sábado,
octubre 6 de 2.001
Inpunidad y Muerte en Tumaco
En lo que va corrido del año, 156 personas han sido asesinadas
en Tumaco, puerto nariñense sobre el Pacífico. El origen de las muertes
es una guerra entre guerrilleros y paramilitares por el control de esta
zona.
En la mitad de ese conflicto se mueve el narcotráfico, que hace alianzas
con ambos bandos y está aprovechando la confusión para sus ajustes de
cuentas. Los narcotraficantes comenzaron, hace cinco años, a devastar
selva para cambiarla por coca y a construir laboratorios para el procesamiento
del alcaloide. Detrás de ello llegó el tráfico de armas.
El Obispo de la Diócesis, monseñor Gustavo Girón Higuita, es una de las
pocas voces que se ha alzado para clamar por una intervención del Estado,
antes de que Tumaco se vuelva un nuevo Urabá o una nueva Barrancabermeja.
La diferencia, sin embargo, entre esos dos sitios y este puerto está
en que mientras los primeros constituyen zonas de producción agraria o
industrial muy ricas, con muchas fuentes de empleo, Tumaco es uno de los
lugares más pobres de Colombia.
De ser uno de los pueblos más tranquilos, en menos de dos años este puerto
sobre el Pacífico, de 110 mil habitantes, se convirtió en uno de los lugares
más violentos del país.
El último crimen ocurrió el pasado 19 de septiembre, con el asesinato
de la monja Yolanda Cerón al frente de la iglesia principal.
“No podemos hacer levantamientos de cadáveres allí por falta de
apoyo y protección”, reconoce el director local de Fiscalías, Jaime
Vera.
Según Medicina Legal, "hasta hace menos de cinco años los registros de
muertes eran por machete, escopetas hechizas o recortadas. Ahora, los
cuerpos de las víctimas presentan heridas con balas blindadas”.
En el pasado, las necropsias que se practicaban en la morgue correspondían
a pescadores o campesinos, y las causas principales eran los líos de faldas
y el exceso de licor.
La miseria absoluta se aprecia desde la única carretera que comunica
a Tumaco con el interior de Nariño que es bordeada por miles de viviendas
subnormales sin ninguna clase de servicios públicos.
La pesca, que fue un recurso importante en el pasado, se acabó casi por
completo debido a la llegada de varias multinacionales pesqueras que atracan
sus buques frente a la costa, pero no emplean ni un solo nativo, y ni
siquiera desembarcan para comprar víveres.
Aparte de esto, la contaminación que vierten las empresas palmicheras
que operan en toda la zona ha disminuido el número de peces en un 90 por
ciento. Hoy la mayoría de pescadores solo recogen del mar peces para su
sustento diario.
Desplazamiento forzado
Para hacer más complejo este panorama, desde hace tres años se viene
produciendo un impresionante éxodo hacia Tumaco de miles de familias procedentes
de la región del bajo Putumayo que huyen de la violencia y el hambre.
Según los comerciantes del puerto, esos desplazados han originado brotes
de delincuencia que se manifiestan en atracos, secuestros, boleteo y piratería
terrestre.
“Primero llegó el Eln, pero fue desplazado por las Farc. A esta
organización la atacaron los paramilitares y todo se convirtió en un círculo
vicioso, al tiempo que los cultivos de coca y los laboratorios para su
procesamiento empezaron a crecer sin control", dice un comerciante que
pide reserva de su nombre.
Paradójicamente, las peores zonas rojas de toda la región están en el
propio casco urbano de Tumaco. Los barrios Panamá, Viento Libre, El Voladero,
La Calavera y Los Puentes, son sitios a los que no puede ingresar ninguna
autoridad.
“Más de una vez hemos capturado delincuentes cerca de esos barrios
y en menos de diez minutos nos los han arrebatado de las manos, las hordas
de compinches que salen de esos barrios”, asegura un agente de policía.
La situación llegó a tal grado de complejidad, que hoy el alto gobierno
viaja a Tumaco para realizar un consejo de seguridad de emergencia, que
será presidido por los ministros de Gobierno, Armando Estrada Villa y de
Defensa, Gustavo Bell.
Por Edison Parra Garzón
Enviado especial de EL TIEMPO
Tumaco (Nariño)
viernes,
octubre 5 de 2.001
Investigan derrame de petróleo
Comisiones de la Armada Nacional, del Centro de Control
de Contaminación del Pacífico, la Corporación Autónoma Regional para el
Desarrollo de Nariño (Corponariño) y la Alcaldía de Tumaco inspeccionan
desde ayer el litoral nariñense para detectar una posible contaminación
con petróleo.
La medida se adoptó tras las denuncias de pescadores de la zona que señalan
que quedó al descubierto buena parte del petróleo que en 1998 cayó a aguas
del Pacífico por la ruptura del oleoducto Transecuatoriano.
Dentro del plan de contingencia de la emergencia, el hidrocarburo, mezclado
con arena, fue recogido en 60 mil bultos y enterrado en 365 sitios de
la costa entre los municipios de Tumaco y Francisco Pizarro.
Sin embargo, hace seis días, las corrientes marinas y la inestabilidad
de los suelos hicieron que los sacos salieran a flote, se abrieran y quedara
al descubierto el petróleo, dijo el biólogo, Enrique Herrera Llano, quien
recibió la denuncia.
El alcalde de Tumaco, Jaime Fernando Escrucería Gutiérrez, descartó por
el momento una reactivación del comité local de emergencia hasta que no
se conozcan los resultados de la inspección que realizan los expertos.
Pese a que había alarma entre los pobladores, según expertos, las bolsas
que fueron desenterradas por las corrientes del mar no representan ningún
tipo de peligro porque el crudo ya no está en estado semilíquido y es
semejante al alquitrán en avanzado estado de degradación.
“Vamos a analizar las muestras que hasta ahora han sido recogidas,
pero no es cierto que sean una amenaza para los pescadores”, aclaró
el director de Corponariño-Tumaco, José Luis Freire.
Los pobladores y los grupos ambientalistas consideraron hace tres años
que el derrame de crudo fue uno de los peores desastres ecológicos de
la región, pues afectó un área de cien kilómetros de la costa entre los
municipios de Tumaco y Pizarro y a más de 4.000 familias, dejando grandes
consecuencias sobre los recursos pesqueros, flora y fauna marina.
jueves,
octubre 4 de 2.001
Derrame de petróleo en las costas de Nariño
Unos 18 mil barriles de petróleo, que habían sido recuperados
y enterrados en 60 mil bultos hace tres años por un daño en el oleoducto
Transecuatoriano, volvieron a derramarse en las costas de Nariño. Hay peligro
de una tragedia ecológica. Especialistas responsabilizan a la Empresa Ecuatoriana
de Petróleo (Petroecuador).
El crudo había caído por primera vez, el 3 de julio de 1999, al Pacífico
por un daño en el sector Santo Domingo-Esmeraldas de Ecuador. En ese entonces,
la mayoría del petróleo se recogió en bultos, que fueron enterrados en
345 sitios de las costas de las veredas Milagros, Terán, Bocana las Mercedes,
Bocagrande y El Rompido, entre Tumaco y Francisco Pizarro.
Sin embargo, hace cinco días las corrientes marinas y la inestabilidad
de los suelos hicieron que los sacos salieran a flote, se abrieran y quedara
al descubierto el petróleo mezclado con arena.
“Esto es tan grave, que equivale a un nuevo derrame en el Pacífico,
que no solo tiene en riesgo a los pobladores de las cinco veredas, sino
a la costa en general”, dijo el biólogo Enrique Herrera Llano, quien
recibió la alerta de los pescadores.
“Se trata de una bomba de tiempo que empezó a desplazarse. Son
hidrocarburos aromáticos polinucleares que pueden estar en asocio con
el agua, que no se ven, pero son cancerígenos, mutagénicos y transgénicos”,
agregó el experto, quien solicitará al Instituto Nacional de Pesca y Acuicultura
(Inpa) un estudio de la zona.
Esta situación causó nuevamente alarma entre los pescadores, pues hace
tres años más de 4.000 familias se vieron afectadas por las consecuencias
del derrame, que llegó, incluso, a la isla Gorgona.
Inspección en la zona
En esa época, el Ministerio del Medio Ambiente y la Corporación para
Autónoma para el Desarrollo de Nariño, a través del Instituto Colombiano
de Petróleo (IPC), hicieron una serie de recomendaciones a Petroecuador
para el manejo y tratamiento del material que afectó 19 sectores a lo
largo de 100 kilómetros de la costa nariñense. Sin embargo, el biólogo
Herrera Llano dijo que nada de esto se cumplió.
De acuerdo con una comunicación dirigida en mayo de 1999 a la firma Petroecuador,
el entonces director de la regional Pacífico de Corponariño, Luis Antonio
Martínez, recomendó para el manejo del crudo, entre otros aspectos, la
habilitación de un sitio para la disposición final, su impermeabilización
con una geomembrana de polietileno y la adecuación de un sistema de drenaje.
Este procedimiento se debería realizar en un terreno localizado a 16
kilómetros de la línea costera de Tumaco, pero la compañía escogió sitios
que ahora se encuentran al descubierto, dejando salir lo que se recolectó
años atrás, dijo el biólogo Herrera Llano, quien prepara un informe para
denunciar la delicada situación ante organismos ambientales.
El director de Corponariño de Tumaco, José Luis Freire, dijo ayer que
no ha recibido ninguna denuncia sobre la exposición de las bolsas con
crudo pero informó que hoy a primera hora se trasladará a la zona una
comisión para realizar la inspección.
En la zona afectada también existe inconformismo porque Petroecuador,
cuando envió en 1998 a los representantes de la compañía aseguradora Robins
Davies P.R. & Co., se comprometió a atender las correspondientes indemnizaciones,
pero nunca regresaron.
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