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Miércoles
24 de Octubre de 2001
Las técnicas de explotación aurífera se remontan a las empleadas en 1930
El oro se pierde en Nariño
| Archivo / El Pais
Las mujeres de la Costa nariñense, todavía lavan
oro en el río Telembí. |
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El 40% del mineral aurífero
de la zona se desperdicia, debido a la escasa tecnología y a la
falta de vías.
La escasa tecnología, la falta de vías de comunicación
y el orden público, son los motivos que han sumido en una crisis
a cerca de 20.000 mineros dedicados a la extracción de oro, en diez
municipios de Nariño.
"Las técnicas de explotación aurífera son obsoletas,
pues siguen siendo las mismas utilizadas en 1930 cuando la Compañía
Minera de Nariño inició esta labor en Barbacoas", aseguró el subsecretario
de Minas de Nariño, Carlos Wilfredo Narváez.
Según el funcionario, el rezago en la actividad propicia
que el porcentaje de recuperación de las empresas mineras no supere
el 60%, "esto implica que el 40% del mineral aurífero se está perdiendo",
añadió.
La zona aurífera de Nariño es muy rica en minerales
metalúrgicos, se pueden encontrar índices de hasta 60 gramos de
oro por tonelada, en comparación a otras regiones y países donde
existen indicadores de sólo cinco gramos de oro por tonelada.
Nariño está dividido en dos distritos auríferos.
El primero es el Andino y está integrado por los municipios de Mallama,
Santacruz, Samaniego, La Llanada, Los Andes y Cumbitara. En esta
zona trabajan cinco mil personas de manera directa.
Por su parte, el distrito costero lo conforman a
su vez, Barbacoas, Maguí, Roberto Payán e Iscuandé y de éste dependen
directamente quince mil trabajadores.
Barbacoas es el mayor explotador de oro del Departamento,
con cerca de 20.000 onzas anuales del mineral.
En esta localidad, aun las mujeres con bateas se
ubican en las orillas del río Telembí para extraer artesanalmente
el preciado metal.
En este municipio también, un puñado de artesanos
agremiados en la Asociación La Filigrana, recibieron el premio internacional
Arco Europa a la calidad tecnológica que no han podido ir a reclamar
a Frankfurt-Alemania, por falta de recursos económicos.
La Gobernación del Departamento, en co<*L>ordinación
con las alcaldías de los municipios auríferos y el apoyo de la Universidad
de Nariño, con el fin de lograr dinamizar progresivamente el sector
de la minería, programaron un curso teórico-práctico que se desarrolla
en Quito, Ecuador.
El taller, que concluirá este fin de semana, trata
sobre procesos de metalurgia extractiva y hace parte de un convenio
con la Universidad de Lobaina, de Bélgica, y la Escuela Politécnica
de Quito. Siete representantes de Nariño asisten a este evento que
además de buscar obtener un mayor rendimiento en la explotación
aurífera, explicará también acerca de la extracción de minerales
desconocidos, informó el Subsecretario de Minas de Nariño.
Antecedentes
En 1930 se
estableció en Barbacoas la Compañía Minera de Nariño, compuesta por
estadounidenses, italianos y algunos colombianos, a quienes el
Estado les dio en concesión a perpetuidad, la explotación del oro en
esta región.
Cuatro dragas realizaban la extracción del oro en
ríos como el Telembí o el Guelnambí.
La explotación nunca se realizó de manera técnica e
incluso se llegó a acabar con pueblos enteros asentados en el lecho
de estos ríos, sólo por el hecho de haber levantado los ranchos en
zonas de exploración.
La mejor época se vivió entre los años 1930 y 1973,
cuando el dinero circulaba por doquier. En el tiempo en que salió la
Compañía de esta región, ya el oro era escaso.
Pero no sólo la Compañía Minera abandonó a
Barbacoas. De igual forma hacia 1995, el Banco de la República salió
del pueblo, pues ya no era necesario regular los precios, ni
controlar el pago de impuestos a las administraciones de turno.
Posteriormente hacia 1975 empezaron a llegar
exploradores de otras zonas de Colombia, como Antioquia, quienes
trajeron retroexcavadoras al pueblo.
La gente los llamó los retreros y ellos,
prácticamente vinieron a recoger el poco oro que había dejado la
Compañía, dejando desbastadas las escasas vías de acceso a la zona.
Martes
09 de Octubre de 2001
Buscan conectar a poblaciones de la Costa con Pasto
Nariño pide mas aeropuertos
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FOTO  |
| Archivo / El Pais
El aeropuerto
de Tumaco es el único que funciona en la Costa Pacífica nariñense.
Las autoridades también buscan que se le dé un mayor impulso
a este terminal aéreo de la región. |
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Gobierno seccional presentará proyecto para rehabilitar
aeródromo de El Charco y construir los de Barbacoas y Bocas de Satinga.
La rehabilitación del aeropuerto de El Charco y la construcción de los
de Bocas de Satinga y Barbacoas, en la Costa Pacífica de Nariño, serían
incluidos en el programa `Aeropuertos para la paz, componente del Plan
Colombia'.
La precariedad de las vías hacia el litoral nariñense motivó
al gobernador Parmenio Cuéllar a realizar gestiones en este sentido y
en conjunto con la Secretaría de Infraestructura y Vías se trabaja en
la presentación de una propuesta que deberá estar lista antes de finalizar
este mes, para ser viabilizada por el Gobierno Nacional.
"La desconexión entre la Costa y La Sierra en este Departamento,
no sólo ha generado pobreza y rezago social, sino que ha sido caldo de
cultivo para que surjan los problemas de orden público que viven los diez
municipios costeros", explicó Cuélllar.
`Aeropuertos para la paz' es un subcomponente del programa
`Vías para la paz', que ya aprobó $37.000 millones para la pavimentación
de la carretera Junín-Barbacoas.
Se espera que este carreteable de 57 kilómetros, en el
cual se emplean en la actualidad ocho horas para recorrerlo, esté pavimentado
en dos años.
Sobre la habilitación del puerto aéreo de El Charco y la
construcción de los terminales de Barbacoas y Bocas de Satinga se informó
que se requerirían recursos por un monto superior a los $60.000 millones.
También se pedirá incluir recursos para la adecuación del
aeropuerto de Tumaco, que es el único que opera en la Costa nariñense.
Para trasladarse de Pasto a municipios como El Charco es
necesario viajar cinco horas por tierra hasta el puerto de Tumaco y otras
seis horas por lancha, contando con que la marea no baje, pues los cauces
de los esteros quedan vacíos, haciendo imposible la navegación.
Los alcaldes y habitantes del litoral apalancan la iniciativa
de dotar de aeródromos a los municipios de esta zona del Departamento,
como estrategia para estrechar los lazos culturales entre la Costa y La
Sierra de este Departamento.
"Tradicionalmente han surgido diferencias que toman el
tinte de irreconciliables entre costeños y serranos, pero si nos unimos
y logramos el desarrollo de nuestros pueblos, tendremos a un Nariño mucho
más unido", explicó el alcalde de Tumaco, Jaime Fernando Escrucería.
Lunes
08 de Octubre de 2001
Gobierno Nacional aumentará el pie de fuerza en la zona
Extreman seguridad en Tumaco
Ante el incremento de los hechos violentos en el municipio
de Tumaco, el Gobierno Nacional anunció que aumentará el pie de fuerza
en la localidad.
Esta información fue confirmada por el ministro del Interior,
Armando Estrada Villa, y por el director operativo de la Policía, general
Tobías Durán Quintanilla, al término de un Consejo de Seguridad realizado
en la ciudad el pasado fin de semana.
Según cifras suministradas por el obispo de la población,
monseñor Gustavo Girón, en lo corrido de este año se han presentado 150
muertes violentas, entre las que se cuenta la de la directora de Pastoral
Social, Yolanda Cerón Delgado, asesinada hace 20 días.
Para trabajar en el esclarecimiento de estos delitos llegará
a Tumaco en las próximas horas, procedente de Bogotá, una unidad especializada
de la Sijin.
Por su parte, el alcalde de la localidad, Jaime Fernando
Escrucería, anunció la conformación de cabildos populares, los cuales
se encargarán de identificar los focos de inseguridad en la ciudad.
"Acciones como el desarme de civiles, el control al cierre
de establecimientos nocturnos, la prohibición del parrillero en motocicletas,
serán algunas de las medidas puntuales a adoptar de forma inmediata",
recalcó Estrada Villa.
A su vez, el gobernador de Nariño, Parmenio Cuéllar, hizo
un llamado al Gobierno Nacional para que acompañe estas determinaciones
con inversión social, pues "de lo contrario las raíces de la violencia
seguirán arraigadas a este Municipio".
Líderes sociales de Tumaco solicitaron apoyo conjunto de
la Infantería de Marina, Policía y Ejército, para recuperar el control
de corregimientos como Llorente y La Guayacana, ubicados en la vía a Pasto,
donde la influencia del narcotráfico mantiene bajo el régimen del terror
a los pobladores.
Lunes 17 de Septiembre de 2001
El departamento padece la más grave crisis económica
y social de su historia
Nariño es el más pobre de Colombia
El 72% de la población vive en condiciones de pobreza extrema. La mitad
de los habitantes no tiene acceso a la salud. Analfabetismo asciende al
19%. La crisis ha cambiado la vocación agrícola de la región.
Por Edgar González R.
Contrario a lo que ocurre en otras regiones del país, la
violencia no es la primera causa demortalidad en Nariño.
En Pasto, por ejemplo, en el último año, los fallecimientos
han estado relacionados con afecciones perinatales, pues la mayoría de
las mujeres en embarazo no tienen acceso a los servicios de salud.
Si se mira este mismo fenómeno en la Costa Pacífica, el
problema se multiplica por tres.
Y es que, según los indicadores de las entidades sanitarias,
por lo menos la mitad de los 1.600.000 habitantes de Nariño no están vinculados
a un régimen de seguridad social.
En las zonas rurales los bebés son recibidos por parteras.
De ahí que de cada mil niños que nacen, 59 no completan su primer año
de vida. Mientras que el 25% de los menores de 5 años padecen desnutrición
crónica.
La situación anterior es un claro ejemplo de cómo el 72%
de la población nariñense vive en condiciones de pobreza extrema.
En el ámbito educativo, la situación también es crítica.
En la región el índíce de analfabetismo es de un 19% en personas mayores
de 15 años. El 39% de los jóvenes permanece sin recibir educación formal.
Estos dos hechos muestran, según las autoridades, el rezago de Nariño
frente al resto del país.
"En municipios como El Charco o Tumaco, el analfabetismo
llega al 50%", reconoció el secretario de Educación Departamental, Henry
Barco.
Ante estas cifras, el gobernador de Nariño, Parmenio Cuéllar
Bastidas, aseguró que este departamento es el más pobre del país, incluso
por debajo de Chocó.
Ni el título de despensa agrícola nacional, que se le endilga
a Nariño, ni el ser zona de frontera o tener un puerto sobre el Océano
Pácifico, como Tumaco, le han posibilitado a esta región un repunte en
su dinámica social y económica.
"Tener una sola vía de comunicación con el interior del
país (La Panamericana), la escasa infraestructura aeroportuaria, una industria
incipiente y la imposibilidad de dar valor agregado a los productos de
la zona, rezagan a Nariño a la hora de hablar de competitividad", asegura
el director de Planeación Departamental, Raúl Quijano Melo.
"La actividad agropecuaria, de la cual depende el 90% de
la población, es mal remunerada en 58 de los 64 municipios. En promedio,
un jornal es pagado a tres mil pesos y con este dinero nadie subsiste",
asegura el representante de la Sociedad de Agricultores y Ganaderos de
Nariño, Sagan, Fabio Trujillo.
"En el sector rural están concentradas las mayores desigualdades.
El 85% de los predios productivos no pasa de las cinco hectáreas de extensión,
y de ellos el 53% no alcanza una hectárea. Así es muy complicado competir,
e incluso sobrevivir", aseguró Cuéllar Bastidas.
El sistema de propiedad minifundista, lejos de ser una
forma de sostenimiento de un mayor número de familias, ha sido el epicentro
de la atomización de la pobreza, se argumenta en algunos estudios socioeconómicos.
Debido a esa incipiente dinámica, el área de cultivos tradicionales
descendió de 130.000 a 95.000 hectáreas en los últimos cinco años.
"La apertura económica aceleró el deterioro del agro. La
cebada, el trigo y otros productos son importados y se acabó de tajo con
las ilusiones de familias productoras", explicó Nelson Jojoa, representante
de los cerealeros.
Es la misma razón --explican líderes agrícolas de la zona--
por la cual los cultivos ilícitos se incrementaron en un 116%. En Nariño
hay más de diez mil hectáreas sembradas de coca y amapola. El jornal para
un campesino que labora en estas siembras es más atractivo, pues se le
pagan diez mil pesos diarios.
Por los cuatro puntos cardinales de Nariño se nota el abandono,
dicen líderes regionales.
En el norte, por ejemplo, se ve la paradoja de los habitantes
de los municipios del Macizo Colombiano, quienes se mueren de sed, pese
a que esta zona es uno de los mayores reservorios de agua del país.
La falta de agua la padecen los habitantes de las zonas
rurales de Taminango, quienes todos los días salen a la vía Panamericana
a pedir limosna o a esperar a que les suministren agua potable.
Saltando al sur, en Ipiales y otros doce municipios la
situación tampoco es halagüeña.
Ni estar en la frontera con Ecuador les ha servido a los
habitantes del área para vivir dignamente. Los pobladores de esta región,
donde emergen los majestuosos volcanes de Cumbal y Azufral, ven impotentes
cómo por sus carreteras pasa la mercancía y el progreso hacia el interior
del país.
Ipiales y los otros municipios carecen de la infraestructura
necesaria para motivar a empresarios e industriales del interior del país
a que traigan sus empresas a la región.
"Sencillamente Nariño no es atractivo para el gran inversionista",
reconoce el comerciante ipialeño Luis Vela.
Todos estos hechos evidencian cómo una región rica en naturaleza
y capital humano se sume en el deterioro social y económico más profundo
de su historia.
Según el Gobernador de Nariño, la dinámica social y económica
del departamento en los últimos diez años ha sido lamentable, por eso
los índices de pobreza son preocupantes.
De acuerdo con el Mandatario, las administraciones departamentales
que ha tenido Nariño contribuyeron a la postración de la esquina sur de
Colombia. Dejaron el departamento en la ruina económica, al hacer un festín
con las arcas de Nariño".
Pero --afirman otros dirigentes-- no se puede responsabilizar
de los males de Nariño a la corrupción, pues en esto también es responsable
el Estado, que tiene una deuda social con la región.
Si se mira la participación económica de Nariño en el PIB
nacional -- explica un economista-- esta apenas llega al 1,43%, mientras
su población equivale al 3,45%. "No hay correspondencia en la asignación
de recursos de inversión pública y privada del orden nacional".
La pobreza también se refleja en otras cifras. El ingreso
per cápita de los nariñenses llega al 44,5% respecto al promedio nacional.
Es decir, que mientras un habitante de otra región recibe en promedio
$100, un nariñense sólo percibe $44,5.
Pese a la desalentadora situación de Nariño, la administración
de Parmenio Cuéllar se empeña en hacer competitiva la región.
"Hicimos la reforma administrativa del Departamento, que
nos permitirá sanear las finanzas en $175.000 millones. Por eso también
instalamos la Cámara Permanente de la Competitividad, que será un esfuerzo
interinstitucional para capitalizar nuestras fortalezas y salir del socavón",
explicó el Mandatario nariñense.
Mientras los resultados de las medidas de choque empiezan
a reflejarse en la dinámica social y económica de Nariño, las autoridades
y líderes gremiales invitaron a realizar un frente común para trabajar
hacia un mismo lado, pues, según reconocen los mismos habitantes, la carencia
de espíritu asociativo es una de las mayores talanqueras que se afronta
para realmente ser la ventana sur de Colombia.
Salvavidas
Los gremios coincidieron con el nada
alentador diagnóstico que sitúa a Nariño en el fondo de la tabla de calidad
de vida.
"Del siglo XVI al XIX, Pasto estuvo entre las tres principales
ciudades del país. Ahora, si acaso, se la reseña en los mapas", dijo el
presidente de Fenalco, Víctor Erazo.
La importación indiscriminada de productos agropecuarios,
el nulo espíritu asociativo, el desgreño administrativo y la corrupción,
son algunos de los `culpables' de la pobreza de la despensa agrícola del
país.
Mientras departamentos como Cundinamarca, Antioquia y Valle
han logrado que sus exportaciones crezcan por encima del 600% y otras
regiones menos industrializadas, como Huila, han aumentado en 300%, Nariño
sólo registra un 2% en este renglón.
"La lista de `balances en rojo' para Nariño no para allí.
Sin embargo, con la Cámara Permanente para la Productividad y la Competitividad
de Nariño buscaremos asociarnos realmente y dejar de tirar cada uno para
su propio lado", dijo el saliente presidente de la Cámara de Comercio,
Marco Benavides.
El objetivo de este nuevo organismo será integrar a todos
los sectores para buscar mecanismos que conduzcan al desarrollo regional.
Para lograr vencer la pobreza, el Gobierno
Seccional también buscará apoyo a nivel nacional e internacional, pues
la meta es evitar que el progreso pase de largo por esta región. 
Septiembre
7 de 2.001
Con el lema ‘Vive Colombia’, se hace un llamado a la reconciliación
Colombia vivirá una ‘Semana por la paz’
Organizaciones civiles de todo el país empiezan la octava versión de la
'Semana por la paz', donde se busca concientizar a los colombianos para
que entre todos construyamos una salida negociable y viable al conflicto,
en contraposición con quienes se pronuncian a buscar una salidad armada.
La 'Semana por la paz' se celebrará del 8 al 16 de septiembre organizada
por la Red de Iniciativas Ciudadanas por la Paz y contra la guerra, Redepaz.
Todos los sectores de la sociedad civil y decenas de organizadores nacionales
y regionales harán oír nuevamente sus voces en favor de la reconciliación
nacional.
Es también una forma de rechazar toda clase de violencia y de exclusión
económica, social y política y por sobre todo, en defensa de la vida.
Para la directora de Redepaz, Ana Teresa Bernal, en diferentes sectores
del país está creciendo la posibilidad de una solución armada, y por eso,
es preciso que los colombianos, la población civil que es la más afectada,
se pronuncien a favor de una salida política negociada.
El evento contará con la participación de diferentes estamentos de la sociedad
nacional: trabajadores, empresarios, ONG, organizaciones de mujeres, afrocolombianos
e indígenas, artistas, iglesias, el Movimiento de Paz y los candidatos presidenciales,
entre otros.
Cada día tendrá una temática especial relacionada con la paz. El sábado
8 de septiembre será el 'Día de la cultura de las puertas abiertas'; el
domingo, el 'Día nacional de los derechos humanos'; le seguirá el 'Día de
la celebración de la vida' el lunes 10; el martes 11 el tema central será
'La tierra, conflicto y paz'; el 12 se celebrará el 'Día de la justicia
social y la paz; el jueves 13 se hará un llamado al 'Diálogo por la paz';
el 14 las actividades girarán en torno al 'Día de los territorios y comunidades
de paz'; el 15 se llamará 'Colombia causa de la humanidad', y se clausurará
el domingo 16 con la consigna de 'Colombia le camina a la paz'.
La soprano Marta Senn realizará el acto inaugural con una canto a la paz
denominado 'Paz a los cuatro vientos', el cual se llevará a cabo el 8 de
septiembre en el 'Chorro de Quevedo', en el antiguo barrio de La Candelaria,
de Bogotá.
La 'Semana por la paz' se realiza anualmente desde 1993 organizada por la
Red Nacional de Iniciativas Ciudadanas por la Paz y contra la Guerra, Redepaz,
con el objetivo de construir un escenario de reflexión sobre el conflicto
armado colombiano y las alternativas para solucionarlo.
En Cali
En Cali, la 'Semana por la paz' abrirá con un campamento de Paz y Convivencia
con cien niños de todo el Departamento en el Centro Recreacional de Yanaconas.
Le seguirán conferencias a cargo del senador Jimmy Chamorro en la Corporación
Autónoma de Occidente y en la Universidad Javeriana, y el representante
a la Cámara Antonio Navarro Wolf, el ex asesor de la Consejería Presidencial
de los Derechos Humanos Víctor Guerrero Apráez y los sociólogos Hugo Zemelman
y Fabio Velásquez, quienes también realizarán conferencias en las instalaciones
de la Pontificia Universidad Javeriana.
También se realizarán muestras gráficas en el Colegio Pizamos y en la Universidad
Javeriana; videos en el Colegio San José y en el Canal regional Telepacífico,
talleres y foros en el Colegio Pizamos, eucaristías en la Parroquia San
José, en la Parroquia Cristo del Consuelo y en el Colegio San José y se
realizará una 'Feria de la Solidaridad' en la Comunidad Pizamos, la cual
contará con presentaciones de grupos de 'rap', 'break dance', muestras artesanales
y teatro.
Estas actividades serán realizadas por la Universidad Javeriana, la Dirección
General para la Reinserción, la Corporación Universitaria Autónoma de Occidente,
la Arquidiócesis de Cali y los Niños Forjadores de Paz del Colegio Alférez
Real.
La 'Semana por la paz' culminará el sábado 15 de septiembre con el Día de
la No Violencia, por amor a Cali, cuyas actividades se darán a conocer durante
la semana.
Jueves
30 de Agosto de 2001
Gobernadores
de Putumayo, Nariño y Cauca, unidos
Apoyan plan alterno contra cultivos ilícitos
Los gobernadores de Nariño, Parmenio Cuéllar Bastidas; y Putumayo, Iván
Guerrero, manifestaron su apoyo al plan alterno para la sustitución de
cultivos ilícitos, propuesto por el gobernador del Cauca, Floro Alberto
Tunubalá Paja.
Los
mandatarios se oponen a las fumigaciones con glifosato debido a que, argumentan,
están dañando los cultivos de pancoger.
En
una reunión de los tres mandatarios en el corregimiento de Chachagüí,
al norte de Pasto, el Gobernador del Putumayo dijo que el hecho de que
esta clase de encuentros se celebren en tiempos de conflicto es un signo
de buena esperanza “en el marco de la difícil empresa de la pacificación
y el acercamiento de los pueblos en la búsqueda de la verdadera unidad
nacional y regional”.
El
arzobispo de Popayán, monseñor Iván Marín López, gestor del encuentro,
destacó que el plan alterno ha sido analizado de manera serena en otras
reuniones a nivel de la Iglesia regional, encontrando buenos comentarios
por tratarse de una misión con proyección social.
A
la reunión también acudieron varios secretarios de los despachos de las
tres administraciones, destacándose los de Educación, Agricultura y Desarrollo.
El
Gobernador del Cauca señaló, además, que el documento consignatario del
encuentro será divulgado en las próximas horas.
“Vamos
a tener una nueva y efectiva herramienta para ir en pos de las metas que
nos hemos propuesto los gobernadores del Suroccidente”, anotó el
mandatario indígena.
| EL
PAIS COLOMBIA / Deportes, Domingo 26 de Agosto de 2001
A
Jairo Castillo todo le llegó rápido: la gloria pero también
la desgracia |
| El
rastro del Tigre |
| Archivo / El Pais
Jairo ‘El Tigre’ Castillo vive hoy
uno de los episodios más críticos de su vida, tras un
accidente fatal que le costó la vida a dos de sus amigas.
Su carrera futbolística podría cortarse a mitad de camino. |
|
Don
Apolinar Castillo, su padre, un maestro barbacoano que murió sin
verlo hecho un doctor o un arquitecto, como quería. Ni siquiera
como jugador de elite.
Por
Rubén Darío Valencia
Enviado
Especial
Tumaco
El
Fokker-50 se lanza en picada, como un puñal gigante, sobre la carne
blanca de las nubes. La atraviesa a 400 kilómetros por hora, mordiendo
con sus aspas la dura fuerza de los vientos cardinales que sacuden
la aeronave como si tuvieran manos.
De
pronto, sólo unos minutos después de esta temeraria maniobra, de
la que muy pocos pasajeros se percatan, y como si se abriera la
puerta de otro mundo, aparece el mar Pacífico, de aguas en tinieblas,
besando una y otra vez, como un esclavo mitológico, las playas negras
de Tumaco.
Abajo
son las dos de la tarde de este agosto de brisas suaves y tibias.
En los playones de El Bajito, desde donde se alcanzan a divisar
los aviones que llegan o despegan con su ruido de tormenta, Ernesto
Sánchez ya está en su hora sagrada del entreno: descalzo, con las
piernas embarradas de arena hasta las rodillas y sin importarle
que el sol revienta en vapores nauseabundos los trozos de agua que
deja el bajamar en la alborada, enseña los rudimentos del fútbol
a un cardumen de niños famélicos que al grito de su pito corren
chapoteando por la marisma, alborotando con su tropel a un grupo
de gavones que se alimenta de caricacos, para luego detenerse al
filo del cronómetro Swiss que para el día a las cinco de la tarde,
cuando el mar vuelve a inundarlo todo a 200 metros de su playa.
El
Bajito es el primer puerto que encontramos de la vida de Jairo Fernando
Castillo Cortéz, 'Polo', como se le conoce en todo Tumaco. A este
cenegal llegó cuando tenía apenas nueve años a solicitar el único
empleo que quería para su vida: jugar al fútbol.
Llegó
con el uniforme oficial del Liceo Nacional Max Seidel: pantalón
caqui de manga larga, camisilla blanca y zapatos Grulla, molidos
por el uso en los talones y gastados por el interminable golpeteo
con el cuero ácido de un balón. "Profe, yo vengo a ser fútbolista",
le dijo a Nery Augusto Estupiñán, dueño y técnico del equipo Millonarios,
y a la postre su primer maestro en el balompié.
El
lo miró y le dijo que con esa ropa no podía entrenar porque necesitaba
pantalones cortos. "Yo me los arremango", le propuso, a lo que el
técnico se opuso. El pequeño Castillo, entonces un niño menudito,
flaco, "enclenque", como lo definió Eladio Mideros Alvarez, el técnico
que lo llevó a la profesional años más tarde.
Se
fue llorando a su casa, la C-153 de la Avenida de los Estudiantes,
a sólo dos cuadras de El Bajito. Pero el fútbol era todo para 'Polo'
(por el apócope de su padre Apolinar Castillo), incluso, más importante
que el Liceo y su uniforme. Al otro día llegó vestido como el entrenador
lo quería, en pantaloneta: ¡le cortó las mangas al único pantalón
de la escuela!
Nery,
tiempo más tarde, se daría cuenta que había llegado volado de clases,
como lo hacía casi siempre al promediar la mañana, cuando las playas
aún estaban húmedas y los cangrejos 'pras pras', los cuales usaba
a menudo para sus incursiones de pesca, todavía no regresaban a
sus diminutos agujeros.
Y
se quedó. Y ese mismo año, 1987, por primera vez, Millonarios fue
campeón sobrado en el torneo municipal, gracias al trabajo heróico
de Jairo, que entonces era 'back' central (su posición inicial en
el fútbol) en el partido final.
Jugaban
contra La Nariño, que tenía en sus filas a 'La Culona', un espigado
delandero de grandes y potentes glúteos, considerado el terror de
las defensas en todo Tumaco.
"'Polo',
consagrate, te tocó 'La culona'. Marcalo con el alma", le pidió
Nery. Jairo era veloz y hábil pero también muy temperamental. Muy
pocas veces perdía un balón sin dar la pelea, con las piernas o
con los puños.
Fue
un partido épico en el estadio Domingo 'Tumaco' González. 'Polo'
persiguió con raza al delantero referenciado por toda la cancha,
lo bloqueó, lo asustó y le aguantó el ritmo endemoniado del partido.
Y no sólo lo anuló, sino que antes de culminar el primer tiempo
obligó que lo sustituyeran del campo de juego por bajo rendimiento.
El trofeo lo hizo feliz por varios días.
Pero
el pequeño Castillo fue siempre díscolo, reacio a la disciplina.
El fútbol siempre desbordaba sus propias fuerzas mentales y físicas.
Ese
mismo día, después del partido, y aún sin almorzar, se fue a La
Playita, su segundo estadio de arena, a seguir jugando 'recochas'
en partidos interminables que sólo acababan con la marea alta y
el sol en el poniente.
El
'profe' Nery Estupiñán lo sabía, y por eso se iba a buscarlo por
las playas después de los entrenos para obligarlo a descansar. Y
él, con la ayuda de sus amigos, se escondía en los bosques de manglillo,
fétidos de salitre, o en los árboles de mango o en los arbustos
de maracuyá que crecen silvestres en las playas de Tumaco.
Pero
era una obsesión. Si se quedaba en casa era practicando con un balón,
haciendo tacadas con la cabeza, subiendo y bajando la pelota, de
la cabeza a los hombros, a la boca, a sus pies y luego a los trastos
de la cocina o al poco mobiliario de la sala. Su mundo era el fútbol,
a contrapelo del que quería para él don Apolinar Castillo, un maestro
barbacoano que murió sin verlo hecho un doctor o un arquitecto,
como quería. Ni siquiera como jugador de elite. La paraparesia espástica
se lo llevó cuando Jairo tenía apenas doce años de edad, y no dejaba
de pegarle a la redonda, como un endemoniado, en los pantanales
del barrio.
La
raya del tigre
Jairo
Castillo definió temprano su destino. Con la ayuda de su madre,
doña Fabiola Cortéz, enfermera del Hospital San Andrés de Tumaco,
alegre y servicial, dejó definitivamente el Liceo. "Cuando pueden
más las piernas que la cabeza, hay que dejarlo que patee una pelota",
le dijo, entonces, Enrique Cortéz, rector del colegio y un entusiasta
del fútbol.
Libre
de ataduras académicas y con segundo año de bachillerato en los
cuadernos, 'Polo' pulió su técnica: a perfilarse, a engañar, a llevar
al defensa al lado ciego del defensor, a la pierna menos hábil.
Cambió sus gustos y sus amigos. En Millonarios hizo el tránsito
de 'back' central a volante mixto y luego, en la Selección Tumaco,
a delantero. "Era rápido y hábil, pero tenía que dosificarle su
apetito voraz por jugar fútbol todo el día", recuerda Eladio Mideros
Alvarez, ex futbolista profesional y el técnico en esa época de
Castillo. "Yo le decía que iba a llegar un momento en que el balón
lo iba a saturar", apuntala Nery Augusto, quien para sacarlo de
esa órbita lo invitaba al cine a ver películas de vaqueros y de
Bruce Lee, que le encantaban, en el Teatro Balboa, hoy convertido
en la Casa de la Cultura.
Sus
incansables juegos en El Bajito y en La Playita, terminados en un
'tapao de pescado' (una lisa o un burique echado al plátano) o un
arroz con atún preparado en gallada, siguieron marcando sus días.
Y sus noches, la azarosa agonía por Claudia Padilla, la niña de
sus ojos, la que perseguía por los vericuetos fangosos del barrio
Avenida de la Playa y el Luis Avelino Pérez, donde tantas veces
ella le dijo que no, que no podía ser.
El
periplo vital de Jairo Castillo es sencillo de entender, pese a
lo tremendo de sus cambios. Todo le llegó temprano: la gloria pero
también la desgracia.
A
comienzos de la década de los 90, Mideres le programa un partido
en la cancha de Colpuertos para que el técnico del América Félix
Quiñones lo viera jugar. Y se fue, con veintincinco mil pesos en
el bolsillo, al equipo de sus sueños, al elenco de su ídolo, el
'Ferry' Zambrano, un nombre que tenía escrito en todas sus camisetas
y a quien dedicaba sus goles de arena y barro: '¡Goooool del 'Ferry'
Zambrano!", gritaba cada vez que anotaba.
Hecho
un jugador importante y campeón con el América, Jairo regresa a
Tumaco en 1997. Ya es 'El Tigre' Castillo, un hombre con prestigio,
montado en una camioneta Isuzo negra, vestido de pies a cabeza con
ropa de marca y con tantos billetes como no tuvo nunca en sus bolsillos.
("Ya soy mejor que el 'Ferry'", le dijo entonces a su antiguo profesor
Nery Augusto Estupiñán).
En
diciembre de ese año, Castillo se quita los Tropper y pone de nuevo
sus pies en la arena de El Bajito para un partido entre amigos y
primos, un encuentro con el que perdió una apuesta de cervezas que
pagó con una tanda de cuatro guacales en el portón de la casa de
su primo Gustavo Cortéz, prácticamente el sustituto de su padre.
Pese
a este gesto, a los regalos que repartió en esa ocasión, muchos
notaron el cambio de 'Polo'. "Creo que se había olvidado rápidamente
de sus verdaderos amigos, de esa primera juventud acá con nosotros.
Creo que la plata lo cambió mucho, no cogió la vida en serio, viviendo
sólo el presente, no le importó el futuro", sostiene Nery Augusto
Estupiñán.
En
realidad, esos fueron días de vertigo en la vida de 'El Tigre':
fiestas en la calle a su nombre, comparsas en su honor. Tumaco era
suyo, se le había entregado como lo hizo, por fin, la niña Padilla,
a quien ama, a sotavento, hasta el amanecer de aquel primero de
enero fatídico, en algún lugar de la espectacular Playa del Morro.
Espantados
por las primeras luces del alba y el bullicio de los alcatraces,
la pareja decide regresar a casa. Bajan raudos del Morro, en dirección
norte-sur. A la altura del Batallón de Infantería de Marina, el
carro choca con una motocicleta que va en sentido contrario. La
colisión resulta brutal: José Javier Cortéz, motociclista, y la
parrillera, Ana Yolima Perlaza, quedan gravemente heridos. El pierde
su pierna derecha y la visión del ojo del mismo lado, y ella queda
con contusiones y en shok nervioso.
Un
largo litigio en los tribunales exonera de toda culpa a Jairo, pero
en las calles de Tumaco se divide la opinión en torno al caso. Muchos
consideran que el jugador, como la mayoría de las estrellas que
han dado la arena y el mar (Ulises Leusson Olaya, director del Jundeportes,
sostiene en tono erudito que el secreto del fútbol de Tumaco está
en la arena: sirve para el dribbling, porque ayuda a hacer el freno
y a girar el tronco al mismo tiempo, explica), "sólo vienen al pueblo
a ponérselo de ruana, a humillar con su plata y sus carros caros,
pero no le dejan un peso a las escuelas ni a los barrios", afirma
Alfredo Simancas, un taxista que sostiene que a 'El Tigre', como
a Willington Ortiz, a Víctor Bonilla y a tantos otros, no les perdonan
su ingratitud y su olvido.
Cortéz,
'El Mocho', como le dicen ahora, está reclamando desde entonces
que Jairo le regale una pierna ortopédica, pese a que hace seis
meses 'El Tigre' le envió diez millones de pesos "como una cuestión
humanitaria", según expresa Ivan Cortéz, otro de sus primos. El
motociclista montó un pequeño taller de bicicletas con el cual se
gana la vida, aunque todavía rumiando el dolor de perder la pierna
y el juicio. Ana Yolima, quien sostiene que quedó con secuelas mentales
después del accidente, sigue buscando que a ella también se le indemnice.
Desde
entonces, Jairo Castillo no ha vuelto a la casa del barrio Avenida
de los Estudiantes, la cual remodeló y alquiló para llevarse a su
madre Fabiola y a su hermana Nayibe para Cali, lejos de ese extraño
torbellino de alegrías y dolores.
El
Fokker-50 rasga el viento de la tarde que muere y su nariz apunta
al horizonte. Abajo, el mar sigue entrando y saliendo sagrada y
puntualmente a los playones de El Bajito y La Playita, ahora más
sucios y abandonados, pero donde aún esperan su oportunidad otros
Castillo, otros Preciado.
Quieren
que les llegue la fama y el dinero que les ayude a vengarse de la
pobreza y la indiferencia. No importa si el precio sea la propia
libertad o la vida.
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