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Documentos históricos de Villette. En la Virtualidad |
El morir del puro hábito*.
Ya se han complementado los cuerpos para bailar con la ritmicidad del percutido de los perdidos en la noche azabache de la geometría de la luz. La exactitud no perdona a ninguno de los todos. Los afros. Los esclavos. Los negros. Los oficiales y/o los blanquitos con negritud en su conciencia colectiva. Por eso suena la sincopa entre los libros remembrantes de la vida y de la muerte. La música siempre trastoca. La armonía siempre seduce. Ya se acopla el ritmo con el acompañamiento. Ya la vida y la muerte danzan en el cuarto final de las horas y se apoderan del espacio; del papel bonds, de las grafías, de los ríos de tinta, de las páginas de un diario vuelto poemas. Tan solo para Morir del puro hábito con un sinfín de dualidades encontradas. Aquí Sigmud Freud se asoma a la ventana con su fantasma predilecto: el deseo sublimado, el archivado, el estereotipado, el fetichado o el amarrado a la carne. Sin más definición. La carne.
Ser frágil Aquí la precautoría tiene la validez de no develar al misterio para no romper con el esquema impuesto, y sin embargo, el doble vínculo se manifiesta en el discurso. Tu ya conoces el fardo La gente parte y la esencia queda ¿Por qué te niega tanto la etiqueta impuesta sobre la diestra o la siniestra? Sabes ¿Porqué quedarse en los extremos para caer en lo contrario y así olvidarse de aquel centro en un constante movimiento? Opino cual Sade, que al deseo los frenos le sientan fatal y en enmedio de las dos propuestas confluentes. La pluma fuente de la autora chilena Marisol Wexman apuntaría con la misma contundencia y sencilles del oficio: Te ha sido ofrecido El Eros y el Tanatos cohabitan en las plumas y saltan al menor movimiento de la batuta en cuatro tiempos para remarcar al deseo como un elemento pulsional en la cosmovisión humana, de ahí la necesidad del ritmo, del eterno circulo que se desplaza por la autopista hacia la nada o hacia el todo. Aquí las recurrencias afirman que la conflictiva-esencia del ser hispanoamericano radica en la posibilidad de su confrontación con lo prohibido en un espacio donde la música conlleva a buscar una "señal de libertad para un cautivo"(J.R.M.) Necesidad concretizada en la abstración objetivada del deseo vuelto carne, la diosa sensualidad, la negada o reafirmada cual paradigma pulsional. La siempre erogena de pecata minuta o de afiliación putana en el paramo de un país, de una ciudad, de un barrio o de una habitación que se recorre noche a noche. Día con día. Palmo a palmo como quien besa a una mujer desnuda. Una femina reflejada en la poética de tres propuestas que parten de tres puntos consustanciales en uno. El deseo.
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