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Propuesta
Presentada en la licenciatura en desarrollo Cultural. U.A.N
Por: José Ruiz Mercado
La cultura responde a un carácter étnico, de clase, de género. Esto no se da aislado, al contrario es un todo no homogéneo en donde los individuos se relacionan entre sí a partir de su identificación como grupo.
El problema inicia precisamente cuando esa identificación deja de darse ante las condiciones adversas a las que se ve condicionado por las luchas entre los grupos hegemónicos por sostener el poder. En esta dialéctica, los grupos elite dejan de lado, no sólo las necesidades primarias de subsistencia, sino también la identidad social.
Toda institución nace por una necesidad social, por lo tanto, esta tiene una vida acorde a la magnitud de la resolución para la cual fue creada. Las propuestas de las políticas culturales tienen como finalidad marcar los derroteros de los planes y programas de toda institución. Si esto es verdadero, entonces, nos encontramos con la necesidad de analizar el contexto histórico del grupo social al cual esté dirigida dicha acción.
Por muchos años, tanto la política populista del Estado como de la izquierda mexicana, ha pretendido imponerse a través de programas educativos en un afán de implantar un gusto homogéneo a toda la población.
Una actitud aristocratizante que ha llevado al descrédito, tanto del Estado como de cualquier posibilidad de cambio en beneficio de la población en su conjunto. Esto ha llevado a algunos sectores de avanzada del mismo Estado a buscar otros derroteros a favor de una convivencia pacífica, tanto al interior del país, como en el concierto universal de las naciones.
Desde los años setenta, en donde personalidades como Lyn Duran, García Canclini y otros más, a hacer un análisis sobre la relación de las clases elite en una propuesta crítica de la actuación de los intelectuales en el terreno de la cultura.
Tanto las teorías desarrollistas, por una parte, como las corrientes del neo marxismo se han quedado a la mitad de las posibilidades de cambio, al no tomar en consideración las necesidades reales de la población, e idealizar a los grupos marginados, tanto indígenas como campesinos; tanto obreros fabriles como emigrantes en creer sólo lo que ellos plantean como verdadero para todos.
La idea de llevar el arte al pueblo, y entonces ofrecer la adecuación del arte de las salas a espacios abiertos, en detrimento, tanto de quienes participan como creadores, como del producto mismo, así como los talleres de iniciación sin la menor teoría, y sí con la técnica, han logrado la lumpenización de la cultura. ¿Hasta dónde el programa de lecturas de la actual administración federal responde a las necesidades reales de la población? ¿Hasta dónde este programa responde a una población mayoritaria de analfabetas funcionales?
Una política cultural en dónde el análisis de la cultura de cada uno de los grupos se dé con anticipación a cualquier medida de política cultural ha estado fuera del orden de prioridades, llevando con ello a un rechazo, o bien a una transculturación. Esto sin tomar en consideración el carácter eurocéntrico de la educación bajo un paradigma científico bancario propio del Siglo XIX.
El trabajo de una política cultural participativa lograría la unidad del país, en donde el respeto, no sólo a la diversidad cultural, sino a la ideológica, frenaría incluso la delincuencia, dado que, ¿quién desarticularía lo propio? La identidad cultural es algo que no hemos logrado, por la incapacidad de los paradigmas comtianos de la educación. Una participación de los diversos grupos en su educación nos puede llevar a otras latitudes. No llevando el arte al pueblo, sino generando las posibilidades de autofinanciamiento a donde se requiera.
Los obstáculos serán siempre la de los grupos hegemónicos reacios a compartir las ideas de los otros. La falta de una conceptualización de la otredad va a impedir el movimiento de quienes tengan una propuesta para el bien de la comunidad. No ofreciendo una limosna, sino enseñando a pescar a quien lo requiera.
José Ruiz Mercado
Jueves 4 de septiembre del 2003
* BIBLIOGRAFÍA DEL AUTOR
Poesía.
Asamblea de poetas jóvenes de México. Editorial Siglo XXI, México, 1980; Antologador: Gabriel Zaid
Y Nunca ha estado en Nueva York. Editorial Tinta, Guadalajara, 1981
Enramada. Literatura Joven de Jalisco. Editorial DBA, Guadalajara, 1984; Antologador: Sara Velasco
Tome Nota. Efrén Roura, Editores. Guadalajara, 1984
Flor de Poesía en Guadalajara. Editorial Ayuntamiento de Guadalajara, 1988; Antologador: Jesús Rodríguez Gurrola.
Poesía Reciente de Jalisco. Editorial Universidad de Guadalajara, 1989; Antologador: Raúl Aceves, Raúl Bañuelos, Dante Medina.
Hablar de Mañana. Editorial Teatranza, Guadalajara, 1996
Teatro
Tres Piezas de Teatro Joven Jalisciense Editorial DBA, Guadalajara, 1975 (Premios Miguel Maron)
La Dignísima Sra. Dry. Editorial Tutuguri, Guadalajara, 1980
Más Teatro Joven. Editorial Editores Mexicanos Unidos, México, 1983, Antologador: Emilio Carballido
El Cumpleaños, Editorial, miércoles de teatro breve, Guadalajara, 1983
La Banda y Otras Obras. Editorial UNED, Guadalajara, 1986
Obras Para Después. Editorial Secretaría de Educación y Cultura, Guadalajara, 1990
Juan y los Marcianos y Otras Obras. Editorial Agata, Guadalajara, 1992
9 Obras Jóvenes. Editorial Editores Mexicanos Unidos, México, 1992, Antologador: Emilio Carballido
Memorial de Abril. Editorial General Francisco Villa, Guadalajara, 1994
Tiempo Sin Retorno, Editorial American International Publishers, Pensilvania, Estados Unidos, 1995
El Circo, el Circo, Editorial Tablado Iberoamericano, Puebla, 1996
Frontera, Editorial Teatranza, Guadalajara, 1997
Letra en Escena, Editorial Secretaría de Cultura, Guadalajara, 1999, Antologador: Vicente Leñero
Malditos, Editorial Plaza, Guadalajara, 2000. Antologador y Prologuista: José Ruiz Mercado
Pueblo de Miel Derramada, Editorial, Cuadernos de Villette, Guadalajara, marzo de 2000
Estela Contra el Olvido, Editorial, Arlequín/ Tegrafik, Guadalajara, 2002, Antologador: Jorge Orendain, Felipe Ponce.
Cien Años de Teatro (CD ROM) Editorial SOGEM, México, 2002, Antologador: Tomás Urtusástegui.
NARRATIVA
Último martes, Editorial Polea, Guadalajara, 1984
Travesías de un Café, Editorial Treve, Guadalajara, 1990, Antologador: Juan Enrique Rodríguez (edición sin crédito del trabajo antológico.)
ENSAYO
RAFAEL PONCE DE LEÓN (1884-1909) Antecedentes. Editorial Ayuntamiento de Guadalajara, 1989
Del Color de la Tierra/ Tonos, el Sabor de la Tierra (Un acercamiento a las Primicias), Editorial Ayuntamiento de Guadalajara, 1992
Los Estilos del Teatro Jalisciense (memoria de julio)Editorial CONACULTA INBA/ SECRETARÍA DE CULTURA, Guadalajara, 2001
Teatro y Literatura Dramática (Frontera Norte/ South Border), Editorial Fondo Regional Para la Cultura y las Artes del Noroeste, Instituto Tamaulipeco Para la Cultura y las Artes (ITCA), Ciudad Victoria, Tamaulipas, 2001, Antologador: Hugo Salcedo
Ramiro Torreblanca/ Testigo de su Tiempo, Editorial Museo del Periodismo y las Artes Gráficas, Guadalajara, 2002
Estética: Identidad Cultural, Editorial CONACULTA-INBA/ VILLETTE, Guadalajara, 2002
La Mujer Como Personaje (cuatro autores de la zona occidente del país) CD ROM del Coloquio Nacional: La Condición de la Mujer en el Pacifico Mexicano en la Universidad Autónoma de Nayarit, el 27 y 28 de marzo de 2003
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