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EL SINCRETISMO

Por: José Ruiz Mercado.

 

 

A partir del cuestionamiento del sistema positivista el cristianismo ha perdido su sustento teórico más fiel en el terreno teórico. Históricamente nace en la dialéctica del poder, por lo cual la ha llevado a la creación de mecanismos de coerción originando con esto, contradicciones al interior y adecuaciones cada vez más complejas en el terreno sociológico. Sincretismos tan diversos y complejos propios de la cultura ancestral anterior a la cristianización, en ocasiones posteriores por el trasporte de esclavos a algunas zonas. Tal es el caso de prácticas vudús en territorios del mercadeo de africanos. Las islas de la zona del caribe.

Un ejemplo interesante en el terreno de la música religiosa es el del spiritual en las iglesias bautistas del sur de Estados Unidos que luego se transformaron en los cánticos de trabajo y posteriormente en el blues, tal como lo menciona Leroi Jones en su libro JAZZ editado en Nueva York (1963), y posteriormente traducido y publicado por editorial Diana, tres años después en México.

El ritmo sincopado, la polifonía y los acentos cambiados, así como la alteración del timbre y diversos efectos de vibrato propios de la música africana fueron empleados por los negros para trasformar la mayoría de los himnos blancos en spirituals. La escala pentatónica del himno blanco sufrió alteraciones. Los acordes y notas de la escala quedaron abatidos o disminuidos. El encuentro de estas dos músicas diferentes, el himno cristiano de los blancos y el spiritual negro que tomó a aquel como punto de partida, produjo ciertos elementos que más tarde se emplearon en la música profana. Al parecer, las primeras interpretaciones instrumentales del jazz de Nueva Orleáns derivaron de la disposición de las voces en los cantos de las iglesias negras primitivas que también sirvió como modelo para los quiebros característicos del jazz posterior. La música religiosa negra contenía las mismas sincopas, silencios y notas abatidas que más tarde se acentuarían y ampliarían en el jazz.

Las sociedades cambian, se trasforman, por lo tanto, el pensamiento también. Así, León Robin menciona tres etapas del pensamiento al que denomina como común o colectivo en sus orígenes, un pensamiento social, el cual recoge los resultados de una creación plena de espontaneísmo, y finalmente el pensamiento individual, en donde surge la reflexión moral a consecuencias de las exigencias de la vida en común.

La moral responde a una necesidad de la sociedad. Sin embargo, sólo la crean los individuos, pero sólo algunos, quienes, a partir del trabajo intelectual se convierten en agentes sociales producto de la estratificación fruto de la división social del trabajo en su relación histórica. De acuerdo a la trasformación de la cultura occidental esta actitud proviene de los pueblos helénicos situados en lo que hoy conocemos como Grecia y la África cercana al Mediterráneo: Jonia.

Es en esta etapa cuando se sistematiza el pensamiento e inicia la filosofía, y con ella las bases para el conocimiento científico de donde va a partir toda una corriente del pensamiento la cual va a prevalecer hasta ya bien entrado el siglo XX.

La entrada a la posmodernidad trajo consigo un cuestionamiento a los paradigmas y presentó nuevos procesos de conocimiento en donde la ciencia como tal se vio afectada, dando paso a derroteros diversos y disímiles entre sí con los cuales se enriqueció el pensamiento, pero además aparece otro fenómeno: la globalización.

Jorge Gastón, catedrático de la Universidad de Guadalajara, hace referencia a esta precisando el cómo las distintas formas económicas, políticas y culturales se entremezclan, así, sociedad mundial, significa la totalidad de las relaciones sociales que no están integradas en la política del Estado nacional ni están determinadas (ni son determinables) a través de ésta.

Con esto la división entre las cúpulas de las diversas iglesias cristianas se hace cada vez más abiertas hacia el control político hacia la derecha por un marcado maniqueísmo, actitud cuestionada por una práctica cada vez más real en el devocionario popular. La figura de Jesús Valverde en el estado de Sinaloa es una muestra de cómo, los marginados, crean sus devocionarios. La figura del bandido generoso, el perseguido por las leyes del poderoso se vuelven en un icono religioso con alcances imprevistos, pero sobre todo, con un radio de acción mayor que el ejercido a quien traicionó a sus hermanos de raza.

La lectura actual de conceptos tales como protestantes contienen un alto grado de significación alusivas a la búsqueda del poder político antes que a una visión del mundo enmarcada al respeto de la diversidad, dicha en términos religiosos, el amor al prójimo. Un poco de historia

El cristianismo en sus inicios toma los principios del helenismo, por lo cual, este último no muere, como se dijo y aún continúan algunos sectores con esta idea, principalmente en el terreno de las artes, en donde se habla de un resurgimiento en el periodo renacentista, sino al contrario. El pensamiento helenístico se alimenta de las nuevas ideas helenizando así al mundo occidental.

Varios teóricos de la filosofía, entre otros Jean Trouillard, pero aún más, Basile Tatakis, afirman el cómo, al adecuarse a las ideas nacientes del cristianismo, se da un largo trabajo de asimilación al estimular el espíritu hacia lo abstracto y la contemplación intuitiva. El conocimiento de la idea del bien, según Platón, es un estado contemplativo mediante el cual los ojos del alma encuentran el emplazamiento de su función. La dialéctica, para Platón, le da el medio al alma para ver las ideas.

Clemente de Alejandría, por el mismo camino platónico, le otorga un tinte existencialista al cristianismo al ubicar al hombre como centro, pero no es, sino por un acto de fe lo que lo lleva a ser digno de la gracia. No una fe ciega, sino un acto pleno de razón, un acto que llena al alma de luz. La fe en la verdad revelada presupone que el alma ha resuelto ya afirmativamente la existencia de Dios.

La lengua y las primicias filosóficas de los primeros cristianos fueron primordialmente helénicas; sin embargo no todos lo hicieron así. Los latinos, armenios, sirios, egipcios (los coptos), con lo cual se matizó con rasgos relevantes propios de cada espacio. Esto le permitió generar una riqueza que universalizó el pensamiento reafirmándose a su interior. La idea de la resurrección bien puede venir de los rituales de Osiris, el dios del bien, de la vegetación y de la vida eterna.

Una civilización cristiano-greco-oriental nace desde los siglos II al IV. Faltaba profundizar en los aspectos de la fe y defenderla contra el ataque de sus múltiples enemigos. Nace la apologética cristiana en una actitud militante, feroz detractora de los errores de los demás en un radicalismo exclusivista de la verdad.

Justino surge en esta escena como mediador. Se remonta en la historia y encuentra vínculos sólidos que ligan el pasado al presente ofreciendo una continuidad de la humanidad hacia la verdad. Su teoría plantea al mismo tiempo el bosquejo de una filosofía de la historia. Los radicales, en cambio, condenan todo el pasado de la humanidad. El Islam

No podemos dejar de lado una revisión al mundo islámico para poder entender nuestro mundo. Hoy más que en otro tiempo cuando el once de septiembre cubre otra fecha de intromisión en el destino de un país y de su gente.

No podemos dejar de lado cuando tiene grandes similitudes. Una de ellas nos la encontramos en religiones cuya base religiosa se encuentra en un libro bajado del cielo. Pueblos en donde el fenómeno religioso se fundamenta en comprender el sentido del mismo. La vida interior del creyente radica en la interpretación del mismo. Pueblos del libro: El Judaísmo, el Cristianismo y el Islam. Todos, además, con una misoginia como visión del mundo.

Cada uno con sus peculiaridades específicas, pero todos hermanados con lo helenístico. Los principales filósofos islámicos bebieron del mismo vaso. En el siglo XII, la escuela de traductores de Toledo la dan a conocer a Occidente del griego al siríaco, del siríaco al árabe y de este al latín.

Córdoba fue cuna de varios pensadores islámicos. Uno de ellos es Ibn Hazm, autor de El Collar de las Palomas, claro continuador del platonismo islámico. El otro lo es sin duda Averroes, tal y como conocieron los latinos a Abid-l-Walû Ahmad ibn Muhammad Ibn Rusd, un estudioso asiduo de Aristóteles.

La cultura islámica se paseó por la tierra de Lorca. Revisó el Guadalquivir, y a veces me pone en duda que Guadalupe no sea sólo Tonatzin, sino una morena de collares con sedas en la cabeza cubierta de aceites y perfumes que a más de un poeta le halla recordado unas rosas de Castilla.

Lo sincrético

Con estos antecedentes, con la división del cristianismo en sus diversas iglesias, el catolicismo, una de tantas, con otras tantas subdivisiones a la luz del luteranismo, y luego el anglicanismo. Con una lucha extrema de los reinos europeos posteriores a las Cruzadas, los invasores a tierras americanas y africanas, van a participar de una visión tanatológica con la cual van a infectar a los conquistados. El dualismo mesoamericano

Mientras que los principios del helenismo se concentran en la dialéctica, el pensamiento mesoamericano convive en lo dual. Las divinidades de estas culturas contienen esta visión. Tierra/ aire, vida/ muerte, luz/ oscuridad. La urbanización no requiere de destruir, sino de convivir.

La muerte no llega, se vuelve otra entidad en el recuerdo. A los viejos no se les recluye, se les consulta, se bebe de su sabiduría. Morir no es lo peor, es lo último, escribió Jaime Augusto Shelley, poeta mexicano del grupo de la Espiga amotinada, en una deconstrucción del dualismo.

La religión que viene de Europa

Europa vuelve a nacer cuando descubre un nuevo mundo, se ha escrito, sistematizado y vuelto a revisar por muchos intelectuales, incluyendo europeos. Y es que, en ese afán exclusivista de la verdad, se cerró a todas las posibilidades. No por nada sostenía un imperio a partir de la imposición y la doble moral. No por nada se había destruido con el peso económico ejercido en las cruzadas.

Leroi Jones escribió en el libro antes citado, el cómo las culturas africanas daban paso a los dioses mayores, y estos eran, ciertamente, el de los amos. África se volvía católico, en donde el amo así lo era, bautista en otra habitación, anglicano más allá, pero siempre con la sincopa a flor de piel. La cumbia, el danzón, el són jarocho, el jazz.

Y mientras, la cúpula eclesiástica encerrada en problemas de teología. Peleándose entre Platón/ Aristóteles, San Agustín/ Santo Tomás. Por eso, entre otras cosas, la grandeza de Sor Juana Inés de la Cruz se convierte en una figura decisiva al tomar las culturas del mundo que vive. Su obra contiene las dos corrientes claves de la Iberia, tanto como la visión náhuatl y lo africano.

De acuerdo a la visión de España, ganó porque traía la verdad divina. Dios estaba de su parte porque habían derrotado al demonio de los indígenas; y estos se vieron derrotados porque habían derrotado a Huitzilopochtli, pero, quien no era mexica, afirmaban que era un castigo por su arrogancia.

Los principios de las pastorelas así lo confirman. En el teatro escrito en náhuatl, posterior a la conquista, los tres reyes magos son; el mismo Huitzilopochtli, Quetzalcoatl y Xolotl, quienes le rinden pleitesía al hijo de Cortés. Dicha obra fue presentada en el atrio de la catedral de Toluca, en el Estado de México, y se cree ser la primera pastorela.

Este es un ejemplo claro de sincretismo cultural. No por nada los personajes principales son los diablos; en las más antiguas, son los nahuales, quienes luchan por impedir que se unan al conquistador, y lo hacen a partir de las tentaciones de los siete pecados capitales. La pastorela ha tenido una serie de trasformaciones. Ya de entrada lo es del teatro medieval en lo que se conoce como misterios, y las danzas agrícolas. Desde su organización, en donde existe un capitán, que la hace de director de escena, que es el más viejo, por lo tanto, el más experimentado. Quién ha participado en todos los papeles, incluyendo quizá, el de Niño Jesús.

El culto a los muertos

Si se ve el culto a los muertos desde la perspectiva del conquistador, obviamente esta será una festividad absurda y propia de pueblos primitivos. Pero si se ve desde el ángulo de la dualidad, desde la esfera misma del producto de una cultura diferente, con todo el respeto a la diversidad, esta no podrá verse sino como una actitud antropológica fruto de una cultura.

El sentido de la muerte en las culturas mesoamericanas no parte de la visión dialéctica sino de una dualidad. De ahí que no se vea como un hecho circunstancial. Ni como una fatalidad, sino como parte de la vida misma. Se es, precisamente porque no se es. La vida no es un largo adiós hacia la muerte sino un compartir cotidiano. No hay entonces porque temerle a la muerte. Es peor el olvido. Una actitud agrícola. Un circular continuo. Una semilla en la fertilidad de la tierra. En el trabajo.

La cultura judeo cristiana le teme tanto a la muerte como al trabajo. Es una maldición por el pecado original: El conocimiento. No comerás el fruto del árbol del conocimiento, el árbol del bien y del mal reza la sentencia en el génesis. Y es una mujer quien atenta primero. Así se desafía la autoridad vertical, el patriarcado. Entonces se tiene conciencia del conocimiento y el esfuerzo en el trabajo.

Se teme a la muerte. En la conquista se lleva a cabo un sincretismo cultural. La visión mesoamericana se une con el judeo cristianismo. Convive lo dual con lo dialéctico. Los altares del día de muertos son fruto de la visión purepecha y náhuatl. Estamos hablando del actual estado de Michoacán y de México. En la referencia a las otras culturas, el rito a la muerte se da con otro tipo de ofrendas; y en la actualidad, en fundamento al sincretismo, los actuales altares no son mesoamericanos, sino mestizos. La costumbre de hacer este tipo de ofrendas en algunas regiones de México, responde en gran medida a la migración interna del país, antes que a las raíces regionales. Tal es el caso de Guadalajara, ciudad construida como fortaleza y punto de partida de las huestes de Nuño de Guzmán en su afán de conquistador sanguinario. No olvidemos que los actuales barrios de Mexicaltzingo, Analco, Mezquitán, fueron pueblos indígenas sometidos por los franciscanos, miembros de otras provincias. Nuño de Guzmán era gallego. Los franciscanos servían al Rey de Castilla.

octubre de 2003

José Ruiz Mercado.

 

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