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La Visión de vico. Por: José Ruiz Mercado |
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Documentos históricos de Villette. En la Virtualidad
z GALERIA DE IPSAIM.
dramaturgos José Ruiz Mercado. |
Imaginémonos en un programa radiofónico. Es decir; somos los
escuchas de una de tantas revistas radiofónicas en donde un grupo de
eruditos dialogan sobre una temática bajo la conducción de un locutor,
casi director de escena. Personajes de primera línea, por lo mismo
aseguran un excelente auditorio. Como usted.
Imaginémonos a
Maquiavelo,
Erasmo de Rotterdam, Tomás Moro. ¿Cómo se imagina las preguntas? Tomás Moro con su isla: Utopía. Maquiavelo con su propuesta en donde un grupo en el poder asegure la estabilidad y la concordia; un líder espiritual con la fuerza suficiente para conducir el destino de una República universal. Una aldea global definitoria. Erasmo, con esa frontera entre el racionalismo y la demencia con la cual llegamos a enamorarnos de la vida y el conocimiento. ¿Cambiaría usted de frecuencia?
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Recuérdese el círculo de Praga, entre otros. Las universidades católicas, incluso, permitieron el desarrollo de la ciencia, dejando a un lado los asuntos teologales. En los años cincuenta, las luchas por el control del mundo dieron pauta a las teorías desarrollistas, para posteriormente afirmar los conceptos de aldea global y así legitimar la supremacía de los países altamente tecnologizados sobre el resto del mundo. Primero se habló de tercer mundo, dando por entendido que los países del eje socialista eran el segundo. Nunca se dijo en estos términos, pero cuando el máximo líder del eje
apareció en televisión, ya para finalizar el siglo, comiendo pizza y
bebiendo pepsi, el rock and roll de los niños playeros pudo ser la
mejor propuesta para un confidente de secundaria. Los principados cibernéticos
no son iguales que los medievales. Esto pareciera ser entendido en un
inicio por quien maneja los asuntos teologales. Algunos sectores se
radicalizan. Los enfrentamientos surgen en las regiones con mayor
tradición católica, toman fuerza en las décadas cercanas a esta
fecha, la de hoy. Nacen varias teorías filosóficas, algunas con
fundamentos tomistas, otras dentro del marxismo, pero sobre todo los
preceptos del existencialismo de Kierkegaard perfilan los postulados de
una herencia maniqueista. La dialéctica de la historia se confirma para
regresar a la balanza la validez de los estudios marxistas no ortodoxos
en nuestros días, principalmente el estudio de la abstracción de la
naturaleza. Sin embargo cabe preguntarse ¿hasta dónde el eclecticismo
pudiera ser válido como método para comprender la pluriculturalidad de
las sociedades actuales?.
Las
tendencias contemporáneas en las ciencias sociales nos permiten un
salto cuantitativo al cuestionar las estructuras cerradas del
cientificismo decimonónico enarbolado aún por la escuela tradicional.
Auxiliarse de todas las disciplinas sin distingo llevadas bajo una
metodología particular es una necesidad cada vez más imperante ante la
falta de una visión totalizadora. Riesgosa, sí, pero urgente. Máximo,
si tomamos en consideración la confusión existente entre método y técnica. Los ejemplos en este territorio son muchos, y no se encuentran sólo en lo masivo y popular. En el terreno teatral una obra y un montaje dieron pauta a cuestionar, no sólo la forma de hacer teatro, sino la enseñanza misma. El estreno de Hacia la meta, de Ricardo Parada León en la segunda década del XX rompió con la tradición de los actores mexicanos de hablar con el tono español. De nuevo la falta de identidad Cuando llega la lumpenización de un grupo seudointelectual, informado, sí, pero no formado se masifica en la homogeneización de una actitud pasiva avalada por, o bien, un pesimismo fatalista, o un estancamiento seudoaristocratizante; los cambios se retardan, estancan y convierten sociedades completas en la dictadura de un grupo, igual al de la sociedad misma. Un desequilibrio social pletórico de superficialidades y repetición esquematizada. Los tiempos de estancamiento son dados a acciones de esta índole, pero también, cuando son comprendidos, estos se convierten en descansos necesarios. Un ejemplo fue lo conocido como masque, en la corte de la Inglaterra del siglo XVI con una clara influencia italiana y francesa alejada de la etnicidad inglesa, y por lo tanto la superficialidad en la forma como una combinación de elementos dancísticos, poéticos, musicales, todo en función de lo visual, totalmente descontextualizada. Entre más vistoso y superficial era, mejor pagado por los grupos hegemónicos. Bacon jamás pudo convencer a la corte de la importancia de la filosofía a partir de un masque. Sin embargo, dicho divertimento festivo dio pie al ballet de corte, en su evolución se generó la ópera. Una nueva degeneración del género trajo, en el siglo XX el happening, y posteriormente el performance. De nuevo ideologización dependentista objetivada por la aldea global como sinónimo de nuevo, original y otros conceptos propios de una sociedad homogeneizada. Esa visión carnavalesca de mascarada busca urgentemente la individualidad sin encontrarla. El estancamiento se da, no por una crisis está implica una necesidad de cambio- sino por una visión del mundo sin una postura definida. Los grupos de poder se pelean entre sí, sin una propuesta definida, lo cual, sin un movimiento, no de masas, estas siempre han sido carne de cañón, sino de grupos intelectuales –orgánicos, diría Gramsci- los cambios no llegan. En otros términos, el llamado voto de castigo es una actitud inconconciente de las masas en la cual los grupos hegemónicos justifican su lucha por el poder. El siglo XV fue ejemplo de cambios. De obras claves y espacios recurrentes. La época del coleccionismo marcó toda una trascendencia en el desarrollo del arte y la ciencia. Florencia se convirtió en cuna de la cultura europea y semillero de acontecimientos. No sólo lo fue del arte post-medieval, lo fue también de la historia del arte. Las iglesias góticas se transformaron, el lenguaje del vulgo permitió la difusión de una visión del mundo a la génesis de la naciente clase, un grupo de esforzados comerciantes dispuestos a darle un giro al universo. De aquí surgieron los Medicis, quienes vieron en la pintura, una manera de asegurar el bienestar moral y material de su territorio. Así integran la galería de los Uffizi, un verdadero santuario, en donde se encuentra, entre otros, El nacimiento de Venus, de Sandro de Botticelli (1444-1510). El paso por Florencia fue un espacio obligado para los pensadores de la época, así como por los mercaderes de mayor peculio. Una república próspera, en lucha, como el resto de los territorios de esos tiempos. Niccolo Machiavelli (1469-1527)nace y vive en este ambiente. Contemporáneo de pensadores claves para el pensamiento moderno, activos críticos analistas de la política y la religión católica: Erasmo de Rotterdam(1467-1536), cuya obra ironiza con ingenio la directriz unívoca de la visión aún viva del medioevo en una Europa aún no encontrada para sí misma. Thomas Moro(1478-1535), cuya obra cuestionó a la usura, el egoísmo, la miseria y todos los vicios generados por la propiedad privada fruto de la tradición social cristiana como un derecho natural. Martín Lutero (1483-1546), quien con su cuestionamiento al Papa y su afirmación al trabajo, rompió con el derecho natural para confirmar una actitud pragmática. El rompimiento con ese concepto de derecho natural para trasladarlo a lo ganado a partir de la audacia y la pericia, le da a Maquiavelo la importancia de cuestionar el derecho de herencia propia de los patricios. Quizá eso hizo temer a quienes sustentaban el poder, pero aún más En los grandes años del conflicto entre Florencia y Pisa, Maquiavelo ve la posibilidad de unificar Italia y llevarla a la soberanía europea a partir del gobierno de las grandes familias gobernantes; escribe en el destierro, 1513, la obra por la cual fue conocido a la posteridad: El Príncipe, y no es sino cinco años después de su muerte, cuando se da la edición en 1532. LOS ANTECEDENTES. El Renacimiento marcó un cambio radical con relación al medioevo al sistematizar el conocimiento y dar paso a la ciencia. Esto llevó a la experimentación y el cuestionamiento inmediato a los sistemas ideológicos imperantes. Gobernar no podía ser sólo un acto de determinación sino un proceso. El maniqueísmo no podía sostenerse so pena de provocar una catástrofe. Los conceptos del Renacimiento se dan ya desde el siglo XIII, con San Francisco de Asís, pero principalmente con Dante Alighieri, otro florentino ilustre. Por una parte, esa oculta correspondencia entre lo aparente y lo trascendental. Por otra, su actitud ante el realismo; el principio de la experiencia cotidiana. Un alma racional en donde el concepto de pecado es el abandono, la pasividad; con la cual el hombre se equipara al animal ante su falta de decisión para dar pauta al individualismo propio del pensamiento renacentista y a una actitud pragmática con lo cual se alimentó Shakespeare. Dante navega entre dos aguas. Esto le permite abrir la puerta a la época moderna en donde la burguesía se perfila como una clase social hegemónica en todos los ámbitos sociales y así, trazar el sendero para las obras y los autores del XVI, ya citados. Dante fue un tratadista genial para su época. Una faceta poco estudiada. En el Convivio o Convite, este elaboró una tesis en donde veía la posibilidad de paz social bajo un régimen autoritario. Llegó a la conclusión de que, sólo el derecho romano, actualizado a su época, podía asegurar un orden, no exclusivamente a la vida comunitaria, sino incluso al sistema político emanado del catolicismo. En contra del derecho canónico imperante en su tiempo. Florencia en el siglo XIII, desde sus comienzos de autonomía urbana, estuvo condicionada en lo económico por Francia y el Papado, pero guiada en lo político por los germanos. Un ambiente segmentado entre los miembros de una aristocracia feudal, consecuencia de un medioevo tardío, y los grupos de una naciente sociedad burguesa. Con lo cual se lleva a cabo una lucha de facciones con consecuencias posteriores en las cuales, siglo XV y XVI, se ve inmiscuido Niccolo Machiavelli, el estimado y conocido Nicolás Maquiavelo. Para la mayoría de los biógrafos de Dante nos dan mayo de 1265. Una fecha poco precisa dada la falta de documentos confirmatorios. Por ello, se menciona su nacimiento en la segunda mitad del siglo XIII; momento de circunstancias político sociales, pauta de transformaciones hacia la época moderna. Además de la obra antes mencionada escribió en latín, De monarchia, tratado de la actividad política, en donde contempla la necesidad de aunar las fuentes históricas, filosóficas para la interpretación de la política, sustentada en el derecho romano. Estas fueron las bases para su obra cumbre: La Divina Comedia. La técnica no es sólo lo imprescindible para la obra de arte; también lo es el sustento teórico filosófico. Método y técnica aunados permiten el nacimiento de la obra, y no exclusivamente la emotividad ideologizada en una supuesta libertad creadora, tal y como, aún hoy día, enarbolan principiantes y desterrados del ingenio, quienes, justificados en la ausencia de lecturas, se sienten alquimistas creadores de la nada. El siglo XIII fue base para los cambios de la Florencia del siglo de Maquiavelo. Momento para ofrecer una posición digna al desarrollo de la pintura y la escultura. Momento en el cual dejó su subordinación a la arquitectura, y por lo tanto su contenido artesanal para transformarse en arte. Momento para dejar la visión ingenua del ciudadano del medioevo y llegar a una actitud crítica. La transformación europea en dicha centuria fue un momento de transición cualitativa; no el desmoronarse una cultura ancestral – la grecolatina- a la caída de un imperio, como fue el caso de Roma ante la invasión, para dar paso al medioevo, sino el avance medido y pausado de la construcción de un nuevo pensamiento en la conformación de una estructura de vida en un paso sostenido. Y es precisamente a la mitad de la penúltima década de este siglo XIII cuando el gremio de los artesanos se conforma en organización, la cual da pie a la conformación del arte. Un paso decisivo para esa independencia de la arquitectura, y por otra, de una propuesta orgánica que dio pauta al humanismo. Jean Mauburnus (1460-1503) escribe un estudio sobre los instrumentos musicales. En 1511 Sebastián Virdung escribió uno de los tratados más interesantes sobre los instrumentos de teclado de la época. Una grata aportación de los humanistas de ese periodo. El Renacimiento logra conjugar todo el conocimiento. Actitud que en el siglo XIX es cuestionada, con esto se da un estancamiento para el estudio de obras y autores cuyo valor para el desarrollo del pensamiento es fundamental. Como lo es el caso de Dante Alighieri y de Maquiavelo. Para el primero, el estudio de su participación política nos permite entender el por qué Florencia es cuna de los movimientos artísticos más interesantes. El segundo, su participación como dramaturgo con una obra considerada como una de las cincuenta obras claves del teatro moderno. Pero no sólo eso, además, bien pudiéramos entender las formas de lucha dadas por los grupos en el poder. Los conflictos por sostener el poder entre Francia y el Papado en la Florencia dantesca fueron cruentos. Ambos bandos hablaban de paz, entendida cada cual a su modo. Fueron los años del Papa Bonifacio VIII, a quien Dante manda al infierno en La Divina Comedia, y por tanto se gana la excomunión. Cada cual recibe su premio. Cada uno recibe lo suyo, el más grande, por supuesto, es el del Papa. No cualquiera se gana la fortuna de ser personaje de novela. Dante buscó la pacificación de Florencia y con esto la posibilidad de la unificación de Italia. Maquiavelo hizo lo propio en los años del conflicto con Pisa. Él veía en la política de las familias gobernantes el embrión de la soberanía. Ambos fueron desterrados. Niccolo creía firmemente en una clase gobernante capaz de afirmar la estructura. No es creíble, para quien después de vivir una condición privada, sepa reinar, sin un apoyo, fidelidad y apego. El nuevo príncipe perderá lo ganado por su antecesor. Afirmó en su teoría política. Incluso hoy día, con el desarrollo de la psicología, podemos ser más contundentes. No cualquier soporta el poder manteniéndose en la ecuanimidad. Maquiavelo vio en Dante a un personaje de interés. Valioso por su sagacidad y aportaciones. L’ Asino es un poema concebido como una alegoría de su vida con la situación de Florencia. Este habla con un hombre metamorfoseado. Dicha obra mantiene la línea de la parodia de Dante, su estilo(2), con lo cual suponemos la lectura hecha por este. CONSECUENCIAS E INGENUIDADES La universalidad del pensamiento radica, no en una línea vertical, sino en la conformación de múltiples lecturas a las cuales se somete todo texto. Texto y textualidad por lo tanto, se dan entonces como lecturas culturales. Cada sociedad mantiene una directriz de comprensión. Filtra la información, deja unas imágenes borrosas y otras las enfoca. Cada cultura crea sus propias limitaciones además de sus posibilidades ilimitadas creando así, una visión del mundo. Revisar un texto a la luz de la historia nos permite revalorizarlo precisamente por contextualizarlo desde nuestra propia visión del mundo. Un análisis crítico que nos permita revalorizar las más fatales herencias, tal y como lo han llamado algunos grandes estudiosos de nuestra cultura. América no fue descubierta. Fue inventada. Europa no hubiera tenido su Renacimiento, o mejor dicho, legitimado, o aún más, justificado en lo más profundo si no hubiera sido por América. Europa se debatía entre la escolástica y la pretensión de un mundo sin cambios, una visión ya dada de por sí en una actitud geocéntrica. El saber de otro territorio diferente al propio, prácticamente les movió el alma, la conciencia, y hasta el tapete todo. Quizá por ello se han revestido de ideologías fascistas. Quizá para sobrevivir los cambios requirieron de inventarse un descubrimiento. A América la necesitaban. Requerían de su existencia para poder conformarse como imperio. Escribió Maquiavelo en el capítulo IV referente al como se conserva un Estado adquirido recientemente: Los principados son gobernados de dos modos; el primero consiste en serlo por un príncipe, asistido de otros individuos que, permaneciendo súbditos bien humildes al lado suyo, son admitidos por gracia o concesión en clase de servidores para ayudarle a gobernar. El segundo se compone de un príncipe asistido de barones, que tienen su puesto, no de la gracia del príncipe, sino de la antigüedad de su familia. Resulta de capital interés el analizar este texto, porque de aquí proviene la problemática de España. Se puede entrar allí con facilidad, ganando a algún barón, porque se hallan siempre algunos malcontentos del genio de aquellos que apetecen mudanzas. El siglo XIX nace con una España en guerra. Un nuevo Príncipe se pierde: José Bonaparte; el ejército no le responde. Cataluña lucha por su independencia al igual que las colonias americanas. Lo escrito por Maquiavelo en el siglo XVI se confirma en el XIX (3). Historiar tiene implicaciones aún más complejas. ¿Qué concebimos por historia? ¿Qué concebimos por política? La cuestionante tiene un sendero aún más amplio ¿Qué entendemos por historia política? O mejor aún ¿Qué es la política de la historia? La historia no es algo acabado. Por lo tanto el hacer historia se sostiene a partir de la cultura. De acuerdo a esta se concibe, y sus implicaciones tienen repercusión a futuro. Lo humano es variable. Cambiable. Dialéctico. Producto de las contradicciones internas al seno de las sociedades, pero también a lo externo de las mismas. Mujeres y hombres hacen su propia historia. Su lenguaje, sus mitos, sus costumbres, sus obras de arte, sus leyes, modas, política, códigos sexuales, deportes, sistemas educativos, y de nuevo, las limitantes de la época, sus universos cambiables. La cultura es entonces el eje de la transformación y la única posibilidad humana como fruto del trabajo creador con toda la capacidad de asombro. Asombro ante las notas de una orquesta. Asombro ante la textura de una pintura. Asombro ante el beso continuo de los amantes en una entrega sin restricciones. Asombro del cantar de una ave. El asombro de un niño cuando descubre. La historia como producto de un acto cultural fue un asunto de peligro para el sistema medieval. Es un asunto de peligro para los gobiernos totalitarios. Es una razón de argucia. Una tarea incluyente de la humanidad. Si somos creadores de la historia nuestra obligación es mantenerla sin moralismos fatuos. La gran aportación de Maquiavelo radicó en esto. Colocó al humano en primer plano, tal y como le corresponde a un ciudadano renacentista, pero no en semejanza con dios o a los modelos mitológicos de la perfección olímpica - fin de cuentas un ideal- sino en su realidad social, íntima, en su miseria, estupidez, codicia, maldad, en su bondad extrema. NICCOLO MACHIAVELLI: EL DRAMATURGO Una sociedad cambiante. Una necesidad de observancia humana. Un desliz. Una trampa irónica. Una perversión. La falsedad ideológica de quien piensa que quien viene de lejos trae el conocimiento. Sencillamente una necesidad de un beso franco. Callimaco, personaje de La mandrágora, es el vivo reflejo de la astucia, y Nicia, el prototipo del ciudadano medio que piensa en lo extranjero como sinónimo de grandes bondades. Pero claro, el primero tendrá que recordárselo. Callimaco.- Para mí no es ninguna molestia ayudaros, y a todos los hombres virtuosos y de bien como vos; además, no me he esforzado tantos años en París aprendiendo, sino para poder servir a gente de vuestra calidad. Maquiavelo confirma en esta obra muchas de sus teorías. Dice Callimaco en otro dialogo: Tiene un marido riquísimo, que se deja manejar totalmente por ella... En su casa no entran ni obreros y no hay criada ni criado que no la teman sobremanera: de modo que ha lugar a que nadie sea corrompido. Nuestro personaje busca la posibilidad de entrar a la intimidad con Lucrezia, esposa de Messer Nicia. Es entonces cuando analiza las circunstancias para poder llegar a su cometido. Lo primero es separarlos para provocar el conflicto. En el capítulo VII de El Príncipe afirma: Estos príncipes no pudieron adquirir su Estado más que uno u otro de estos dos modos: o comprándole o haciéndosele dar por favor... Semejantes príncipes no tienen más fundamentos que la voluntad o fortuna de los hombres que los exaltaron; pues bien, ambas cosas son muy variables, y totalmente destituidas de estabilidad. Para iniciar, no debemos de olvidar al matrimonio como célula del Estado. Mantener la institucionalización matrimonial es sostener lo patrimonial. La visión de propiedad privada es fundamental en esta relación. Los sirvientes fieles al patrón, son, la milicia fiel al príncipe. ¿Cómo romper entonces la estructura principesca sino derivar el inconformismo de alguno de la casa real? ¿Qué Duque, Conde, inconforme no desea el cambio? La inconformidad en el matrimonio se da por la falta de representatividad en este. Nicia se ha olvidado de su representatividad en la estructura patriarcal. Su presencia es entonces de favor, y no por habérselo ganado. La metáfora está clara. Lucrezia es parte de la corte. Pero mantiene una condición de respaldo a Messer Nicia, su marido. La relación extramarital se da, pero no se rompe la unidad matrimonial. Eso cuida perfectamente Callimaco y Fray Timoteo bendice. El principado no pierde. Lucrezia prueba lo no esperado y conoce. Se libera a partir de ser objeto y sujeto de la pasión sin más. No pierde posición ni cordura. De eso se encarga su madre: Sostrata, quien a su vez es esa contraparte de la corte. Sin pretensión de moralizar, cada uno juega a lo que debe jugar. Lucrezia no ha conocido, sino hasta ese momento el éxtasis sexual. Quizá por las limitantes sociales. Quizá por tener encaminada su sexualidad a la
maternidad como único fin, y al verse extrapolado ese objetivo, puede
realizar su sexualidad plena. Quizá por ello Callimaco si pueda ejercer
en totalidad su circunstancia y entonces Fray Timoteo ejerza el oficio
de divinizar lo divinizable: la sexualidad humana. Messer Nicia es un
pusilánime. Desea un hijo pero no se atreve. En la escena quinta, dice:
(A Lucrezia que está fuera de escena) Cada cosa la he hecho a tu gusto;
en este caso quiero que tú la hagas al mío. Si yo hubiera sabido que
no iba a tener hijos, habríame casado con una campesina (A Siro) Toma
esto, Siro. Sígueme. ¡ Cuánto esfuerzo he tenido que hacer para que
esta tontorrona de mi mujer accediera! Y además no se puede decir que
le falten ganas de tener un hijo, pues piensa en ello más que yo; pero
cada vez que quiero que haga algo, es toda una cuestión. En la primera
frase tenemos una condicionante en donde existe un cobro implícito. El
cual, por supuesto que no tiene referencia a la sexualidad, sino a la
negación de esta al finalizar el dialogo: Hijo=Pensamiento ideal,
contrario a la acción. Cada vez que quiero que haga algo, es toda una
cuestión. Frase afirmativa que refuerza la situación primera. ¿ Qué
hace a su gusto? Lo sexual, no. Si su fin es tener un hijo, entonces su
fin es proteger el patrimonio. De otra manera, habríame casado con una
campesina. En esa frase condicionante, clasista. Todo tiene un fin.
Nicia, al conservar su estirpe guarda el honor. Si no puedes alimentar
sexualmente a tu mujer, resguárdala con fortuna. Lucrezia a su vez hace
lo propio. Si tu marido no puede, cierra los ojos y entrégate al
extranjero que ya se va. Sostrata, Fray Timoteo y Callimaco, en este
sentido están más cercanos a la acción plena. Callimaco regresa para
ver que tan verdadera es la fama de Lucrezia ¿Por bella acaso? Eso se
dice extraterritorio. Si buscamos una reflexión moral la encontraremos.
¿Qué tan válido es continuar con el matrimonio si ninguno se unió
por compartirse con el otro? Él para preservar la riqueza. Ella para
preservar un estatus social acorde a la familia del padre. La
preservación de la especie. Lo cierto es que la insatisfacción es
grande. En eso radica la ventura. ¿Cuánto se le debe de otorgar al
fraile? La expresión es clave, y el matiz preciso: Nicia.-... ¿cuánto
dinero le debes de dar al fraile para purificarte? Lucrezia.- No lo
recuerdo. Nicia.- Precisamente, ¿cuánto? Lucrezia.- Dadle diez Nicia.-
¡Caramba! Fraile.- Y vos, madonna Sostrata, según me parece ver
habéis rejuvenecido. Sostrata.- ¿Quién no estaría contenta? Una obra
con final feliz. Cogidos todos de la buena nueva. Por algo se pide
semejante recompensa. LA MANDRAGORA, UNA VISIÓN A LA ESCENA COMO
MACHIAVELLI Sydney Anglo nos menciona el año de 1513 como fecha posible
de su escritura. En 1512 los Medicis reinstalaron su principado.
Suspendido de sus labores, torturado, expulsado de la ciudad, se
establece en San Casciano, muy cerca de Florencia. Es el año también
de El Príncipe. Su premisa de que un monarca debe ser a la vez un león
como un zorro, está visible en La Mandrágora. Callimaco, para poder
lograr su objetivo tiene este doble juego. Lucrezia no podía enamorarse
tan sólo de uno, o del otro. Por eso exige diez para el médium
efectivo. Callimaco radica en París. Después de un tiempo regresa a su
tierra natal, la cual añora. La guerra le impide regresar a causa de
esta. Es un negociante de familia burguesa. Sabe que no engañará a
Sostrata, la madre de Lucrezia, su pasado no le llama a ser ingenua,
pero posiblemente ya olvidó su trato: ha sido mujer alegre; pero ahora
es rica. El cambio de suerte le da la posibilidad de ver las cosas
diferentes al ahora, pero también pudiera ser una buena aliada para sus
fines. Todo está en como llegarle. Como hacerla aliada. Como buena
madre sólo busca la felicidad de su hija. Así se comporta. La
Mandrágora, según el propio Sydney posiblemente la terminó para la
escena en 1518, y realizada el año de 1520, en Roma. Fue recibida para
su performance – utilizando el término anglosajón para
escenificación- el mes de abril. CONCLUSIÓN Maquiavelo o el símbolo
del poder por el poder mismo parece el único espacio al cual se le ha
confinado. Una actitud amoral sin el menor atisbo de escrúpulo. Así
pareciera cuando nos presentan al autor y su obra, completamente
desfasado de sus antecesores, de su historicidad. Quien ha leído la
Biblia, sabe perfectamente como Moisés logró gobernar sobre su pueblo.
En Éxodo, en el antiguo testamento, capítulo XXXII, versículos 27,
28,29, este manda llamar a sus fieles y les dice: Esto dice el Señor
Dios de Israel: Ponga hombre la espada sobre su muslo; id, y volved de
puerta en puerta por medio del campamento; y cada uno mate a su hermano
y amigo y cercano. E hicieron los hijos de Leví conforme a la palabra de Moisés, y perecieron en aquel día como
veintitrés mil hombres. Y dijo Moisés. Hoy habéis consagrado vuestras
manos al Señor, cada uno en su hijo, y en su hermano, para que os sea
dada bendición. (4). Maquiavelo hace referencia a esta cita bíblica,
la cual, si vemos descontextualizada nos parece total y completamente
una ignominia. Una actitud que nos parece tan aberrante como los crímenes
de Stalin, de Hitler, de Mc Carther. Las matanzas del 68 o las de Acteal.
Son todas partes de la historia. Y nadie miente sobre su verdad o
contenido. Los juicios, finalmente, son ideológicos. Maquiavelo
reconoce la importancia de la historia. La de estar sustentado en ella.
Conocerla para ampliarla, ir más allá del instante: Los hombres
caminan casi siempre por caminos trillados ya por otros, y no hacen casi
mas que imitar a sus predecesores, en las acciones que se les ve hacer;
pero como no pueden seguir en todo el camino abierto por los antiguos,
ni se elevan a la perfección de los modelos que ellos se proponen, el
hombre prudente debe elegir únicamente los caminos trillados por
algunos varones insignes, e imitar a los de ellos que sobrepujaron a los
demás, a fin de que si no consigue igualarlos, tengan sus acciones a lo
menos alguna semejanza con las suyas. José Ruiz Mercado Guadalajara, Jalisco, a 26 de junio del 2000
NOTAS
1.- Carlos Fuentes es uno de los intelectuales mexicanos con mayor
firmeza en el conocimiento de la cultura de lo mexicano. Desde su
propuesta narrativa, hasta la profundidad poética de sus ensayos. En
1990 publica Valiente Mundo Nuevo en donde se sustenta en el pensamiento
de Giambattista Vico y Mijail Bajtin, en donde profundiza en la
conformación del pensamiento americano. En
abril
del 2000 publica Los Cinco Soles, abril
del 2000 publica Los Cinco Soles, en donde va hasta los sótanos más
oscuros de la génesis de la contemporaneidad latinoamericana, es
entonces cuando nada al cenote sagrado, a la violación y a la alquimia.
Entre otras cosas dice: El barroco mexicano colma el vacío entre la
promesa utópica del Nuevo Mundo imaginado por Europa – la política
de Tomás Moro- y la realidad terrible de la colonización impuesta por
Europa – la política de Nicolás Maquiavelo-. Entre Moro y Maquiavelo,
Erasmo de Rotterdam abre el campo del humanismo, la serena locura donde
todo es relativo, tanto la fe como la razón.
- Sydney Anglo escribió uno de los estudios más interesantes sobre la obra de Maquiavelo (Machiavelli. A Dissection. Ed. Granada Publishing Limited, Col. Paladin, Londres, 1971), en donde la figura de este genio del desencanto se ubica en su contextualidad histórico-filosófica, para lograr con ello una visión de conjunto sin caer en actitudes ideológicas. Amante de la democracia, ve en el conocimiento de la historia la única alternativa posible para no caer en dictaduras camuflajeadas, o en actitudes individualizadas en donde nadie se beneficie, y sí, en cambio, los reinos sean invadidos por totalitarismo expansionistas. Entender la historia de España es entender en parte la historia de México. Primeramente por haber sido colonia por mucho tiempo. Por otra, por ser, en la actualidad, un segmento más del capital financiero. La relación de este renglón en común de los territorios nos permite ubicarnos en un contexto afín a muchos movimientos, tanto políticos como culturales de dos naciones cuya peculiaridad es compartir un instante. Maquiavelo, como ciudadano renacentista, leyó, estudió, las obras claves de la cultura universal. Su obra está plagada de citas, ejemplos del conocimiento, tanto de su tiempo, como de sus antecedentes. Como autor universal jamás desdeñó lo anterior, ni lo propio. De aquí su grandeza y su aportación al futuro. El texto en latín dice: Haec dicit Dominus Deus Israel: Ponat vir gladium super femur suum: ite, et redite de porta usque ad portam per medium castrorum, et occidat unusquisque fratrem. Et amicum, et proximum suum. Feceruntque fili Levi juxtà sermonem Moysi, cecideruntque in die illa quasi viginti tria millia hominum. Et ait Moyses: Consecrastis manus vestras hodie Domino, unusquisque in filio, et in fratre suo, ut detur vobis benedictio.
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