Las Fiestas

de San Juan y Presa de la Olla

La Presa en junio de 2002.

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Actualmente la Presa de la Olla y sus contornos forman parte de uno de los atractivos de la ciudad de Guanajuato y forman uno de los más atractivos paseos para habitantes y visitantes.

El progreso y vida de Guanajuato dependiendo siempre del agua, obligó a sus habitantes a valorarla en su justiprecio, ya que cuando se agotaba o se hacía escasa, padecimientos de toda índole se venían encima.

Entonces este pueblo católico recurría al único medio con que se contaba, su religión a través de las oraciones, la procesión de imágenes, las plegarias al cielo, las súplicas a Dios, las rogativas de intersección a los santos, sobre todos aquellos que tenían alguna relación con el agua.

De estos el más importante era y es San Juan, pero no el andariego, el compañero de Jesús de Nazaret, el predicador, el que acabó haciendo evangelios, sino el que murió decapitado, el que bautizaba, el que con agua purificaba y daba vida verdadera.

Y de este, se celebraba su nacimiento el 24 de junio, razón por la cual tal día se conmemora en Guanajuato desde tiempos muy antiguos.

San Juan Evangelista mandaba la lluvia; esta aseguraba progreso económico y vida. Las aguas caían desde las mitades de mayo y para el 24 siguiente ya todo estaba mojado, empantanado y los retenes pletóricos del líquido, por lo tanto, darle gracias al santo en su día natal, era una obligación, la que se cumplía con gusto por dádivas recibidas, de aquí la razón de las Fiestas de San Juan y Presa de la Olla.

Los tiempos han cambiado, las costumbres han cambiado, las fiestas han respondido a los momentos, antaño duraban solamente un día, aunque se preparaban desde, como ahora, desde la víspera.

Cuando Guanajuato era colonia de España, consistía solamente en el paseo al lugar, a donde, después de asistir a misa, se iba a caballo, mula o burro, sillas en manos, carros de cualquier índole y sobre todo a pie, donde se comían guisos a la usanza española y del país.

Se bebían buenos vinos peninsulares y los conocidos mezcales y el nacional pulque, y en todos lados se tocaban música de vihuela, popular y mestiza.

Se corrían caballos, se peleaban gallos, se jugaban las cartas, ruleta y en todo se apostaban fuerte o débil según la capacidad económica del jugador.

Fiesta donde se juntaban, se revolvían, pero no se unían, los que se llamaban así mismos, "gentes decentes", formadas por españoles, criollos ricos y clases medias, algunos indios, muchos mestizos, negros, mulatos, moriscos, jíbaros, calpamulatos, albarazados, chinos, castizos, cambujos, lobos, etc.

La apertura de la Presa e la Olla para desaguarla y limpiarla, se dejaba, como ocurre todavía, para fecha posterior, donde el atractivo del torrente del agua, motivó otro paseo al lugar.

La Presa en junio, una semana antes de iniciar las fiestas de San Juan y Presa de la Olla.

La Presa de la Olla en junio de 2002 a punto de iniciar las Fiestas.

En épocas más recientes, la fiesta continuó más o menos igual, aunque nuevos usos se le incorporaron, como los vinos y modas francesas en el vestir de los pudientes y clases medias, orquestas en las casas que ya habían en todo el trayecto de la ciudad a la presa de la Olla, el palenque en forma, con cantadoras y bailadoras, los galleros hogareños y fuereños con sus colotes repletos de gallos y buenos "pesos de a ocho", para apostar, los vendedores comerciantes de feria en feria, los vendedores de fritangas y bebidas, etc.

Desde la noche anterior al día de San Juan, los jóvenes guanajuateños se reunían en la Plaza de San Diego, después Jardín de la Unión, donde se formaban los cotarros armados de instrumentos musicales que salían por todos los puntos de la ciudad a llevar serenatas o "gallos" a las damas, para luego dirigirse a la región de la presa a pasar el día divirtiéndose y cantando entre otras cosas, la ya famosa canción de Guanajuato, Entre Sierras y Montañas.

Los años han pasado y nuevos elementos se han ido incorporando a los atractivos de las fiestas, como la luz eléctrica, los juegos mecánicos, nuevas suertes de azar, la radio, la música grabada, el cinematógrafo, el altoparlante, la televisión, los deportes, las reinas, coronaciones, paseos, vehículos motorizados y más.}

Estas fiestas a través del tiempo se han ido alargando, de un día, ahora se realizan hasta por quince, y el pueblo que tiene un gran espíritu festivo, espera la fecha de su celebración, como lamenta la fecha de su término.

En esta época de nuevo Siglo y nuevo Milenio, las Fiestas de San Juan y Presa de la Olla, iniciaron el día 15 de junio con el baile de coronación de la reina de las fiestas, aunque como muchas otras cosas raras suceden en Guanajuato, la coronación se realizó desde el 10 de junio.

Y así por espacio de más de quince días, contando la fiesta de la coronación del 10 del junio, éstas llegarán, si otra cosa no sucede, hasta el día 31 de junio con la apertura de las compuertas de la presa para su desagüe.

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