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Las Fiestas de San Juan y Presa de la Olla
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Desde tiempos inmemorables, la separación de la plata y el oro de otros materiales de la naturaleza, se llevó a cabo por medio de fundición en hornos. Procedimiento perfecto que permitía se escaparan michos minerales preciosos. Fue necesario que en Pachuca, Bartolomé de Medina inventara el método de amalgamación con azogue, que hacía que se rescatara mayor cantidad de minerales valiosos. En Real de Minas de Guanajuato, desde los sesentas del Siglo XVI, se hizo uso de este invento. Su aplicación requería de varios elementos, entre ellos, el más fundamental, el azogue y luego el agua. Las minas de Guanajuato estaban caso todas a la altura de las montañas, donde no había agua, porque no corrían por ahí los arroyos. Fue necesario entonces, para beneficiar los minerales, acercar el agua, la que escurría en el fondo de la cañada, el Río Guanajuato. El Real de Minas, después villa y luego ciudad de Guanajuato, ha requerido a lo largo de los tiempos, del agua para subsistir sus habitantes y para ser un gran productor minero. Por lo que se hace hasta lo imposible por retener la única agua con que se cuenta, la que el cielo deja y que viene solamente en una temporada. Guanajuato llega al Siglo XVIII y dada la constante escasez de agua que siempre se sufría, sobre todo cuando aumentaba la población, como sigue sucediendo hasta la fecha y desde el año de 1741, se pensó entonces en la construcción de una gran presa, capaz de surtir de este líquido a la población y satisfacer esa necesidad tan apremiante para los habitantes. El Cabildo aprobó entonces la construcción de esta obra, misma que inició desde luego, escogiéndose como lugar apropiado, el Rancho de la Olla, que se encontraba en las afueras de la Villa, de donde sale la denominación de la presa. La presa sin estar totalmente concluida en 1747, se llenó por primera vez, lo que aseguró el agua para los vecinos desde este entonces. Quedó totalmente concluida en el año de 1749, con tres y medio metros menos alta la cortina que actualmente. La mitad de los gastos corrieron a cargo del señor Sardaneta y Legaspi, dueño en su mayoría de la famosa mina de San Juan de Rayas. Posteriormente y con el mismo motivo de abastecer a la ciudad de Guanajuato, se construyó la presa de Pozuelos, un poco más abajo, para surtir del líquido a Santiago de Marfil, y un siglo después, un poco más arriba de la Presa de la Olla, se construyó la presa de San Renovato. En el año de 1795, el Intendente Riaño, apreciando la belleza física del lugar donde se encontraba la Presa de la Olla y si contorno, deseó fomentar allí un paseo, para lo cual se construyó un camino para coches que unía la ciudad con la presa, teniendo que edificar dos puentes que llevaron y llevan en la actualidad, los nombres del intendente y de su esposa, los puentes de San Juan y Santa Victoria.
Panorámica de la Presa de la Olla en el año de 1884 Al fondo el Paseo de la Presa rumbio al centro de la ciudad de Guanajuato, México. En el año de 1832 se pensó en entubar el agua de la presa, para por gravedad, conducirla al corazón de la ciudad, proyecto propuesto al Ayuntamiento por el vecino del ligar Marcelino Rocha, pero esta utilísima propuesta se realizó hasta el año de 1849. Esta presa dio entonces servicio de abastecimiento hasta el año de 1894, año en que la Presa de la Esperanza entró en servicio. |
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