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Todo acto, toda nuestra vida esta condicionada por algo, que quizá es uno de los grandes condicionantes de la felicidad.
... o la eterna discusión del bien y el mal.
El sordo murmullo de mi conciencia toca la puerta de la moral y en conjunción con el espíritu hacen eco en mi actuar, conciencia maldita, condiciona la felicidad condiciona el ser cambiando el cauce de mi existencia a la aceptada maleabilidad del acto que refrena nuestro deseo y empobrece nuestra esencia.
Marzo 16 /02
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