En esta sección:
Señor Buscamos tu presencia, ven Señor Jesús, a nuestro encuentro: Tu que siempre nos buscas a nosotros, ahora te buscamos:
En este apartado pretendemos seguir abordando temas que seguro te interesarán, ya que hablamos de nuestra relacion con Dios Padre.
Pretendemos ayudar a los jóvenes navegantes con un poco más de nuestros recursos para organizar amenas temáticas con jóvenes y adolescentes;
Ahora: Un tema muy importante: "Señor, Enseñanos a Orar"
"El que sabe orar bien, sabe vivir bien." Esa es la convicción de San Agustín y la experiencia de un sinnúmero de otros critianos. Más para muchos significa la oración un tiempo perdido. "Mi trabajo es oración suficiente", dicen, y algunos tienen la impresión de que "rezar es algo para las viejitas" o un consuelo barato para los débiles que no saben valerse por sí solos.
¿Qué es orar bién?
Mover mucho los labios y repetir fórmulas "prefabricadas" sin pensar, todavía no se puede llamar oración. Jesús condenó este tipo de rezar mecánicamente: "cuando oren, no hablen mucho, como lo hacen los paganos. Ellos creen que multiplicando las palabras serán escuchados." (Mt. 6,7). La oración no es un monólogo sinó un diálogo entre Dios y el hombre, y es Dios quien lo comienza.
Dios nos habla por la naturaleza y por la voz de nuestra conciencia. Él está presente en todos los acontesimientos de la historia y de nuestra propia vida personal, y hasta explícitamente se nos reveló Dios: "En diversas ocasiones y en diferentes formas, Dios habló a nuestros padres, por medio de los profetas, hasta que en estos dias, que son los últimos, nos habló a nosotros por medio de su hijo". (Hebr. 1,1.2).
Dios habla al corazón de todo el que quiere escucharlo, y reclama una respuesta. "Orar bién" significa entonces: ponerse en la presencia de Dios con una actitud de escuchar y darle una respuesta por medio de toda la vida: pensamiento, palabras y obras. Adoradores de Dios inmóviles no sirven a nadie! dice Jesús: "No todo el que me dice, Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, sino el que cumple la voluntad del Padre."
Orar es: Vivir conciente con Dios. Somos colaboradores suyos, y ni siquiera solo simples albañiles, somos ingenieros de su obra.
Todo amor humano tiene que ser expresado de vez en cuando con palabras y gestos para no atrofiarse. Así tampoco puede haber fe si a la iniciativa de parte de Dios, para entrar en una relación personal con nosotros, sigue la indiferencia y el silencio de parte del hombre. Mis padres no me quisieron a mi. Quisieron un hijo, niño o niña. "A mi" solo me conoció y quiso Dios. Orar significa, por eso, también: advertir con gratitud lo que Dios hace en favor mio.
Jesús nos enseña a orar.
Jesús fue el maestro más grande de la oración, o sea: de la comunicación y comunión íntima con Dios Padre.
Los Evangelios hablan fecuentemente que Jesús oraba, ante todo antes de decisiones importantes. Ël acostumbraba a participar en las oraciones públicas, en las Sinagogas y en el Templo. Pero muchas veces buscaba también la soledad en un cerro o en el desierto, a veces también en el silencio de la noche, para orar a solas. A sus discipulos les inculcó que perseveren en la oración y no se desanimen.
Su oración antes de morir en la cruz ante todo nos muestra con que espiritu debemos orar también nosotros: "Padre, si quieres, aparta de mi esta prueba. Sin embargo que no se haga mi voluntad sinó la tuya." (Lc. 22,42). " Tenemos plena confianza de que Dios nos escucha, si le pedimos algo conforme a su voluntad", nos asegura San Juan (1Jn. 5,14). no oramos para que Dios haga nuestra voluntad (haciendo tal vez un milagro especial), sino que Él nos ayude a cumplir la suya. No oramos para cambiar a Dios, sino para que Dios nos cambie a nosotros.
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Una falsa idea de la oración consiste en que uno quiere sentir fuertes emociones o ser "consolado". Puede ser que Dios me regale eso. Entonces se lo voy a agradecer. Pero eso no es el criterio de una buena oración. puede ser que no "sienta nada". Pero si hago un esfuerzo sincero, para entrar en contacto con Dios, mi oración será siempre buena.
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La oración tiene dos dimensiones; la individual y la comunitaria
Jesús nos da, por un lado, el consejo:"Tu, cuando reces, entra en tu pieza, cierra la puerta y reza a tu padre que está adentro contigo, y tu padre que te ve en tu pieza, te premiará." (Lc. 6,6). Por el otro lado Jesús promete su presencia especiala los que oran en comunidad: "Donde hay dos o tres reunidos en mi nombre, yo estoy presente en medio de ellos." (Mt. 18,20).
Las dos cosas, la oración individual y en comunidad, son importantes y deben complementarse. La oración en familia, Iglesia, u otro grupo cristiano nos hace sentir y crecer como hermanos en la Familia de Dios. Y la oración en privado debe ayudarnos a hacer más íntima y personal nuestra relación con Dios y así, también, preparar nuestra oración en común.
Recogimiento y calma son para ambas generalmente condición impresindible. Como un conductor no puede poner, en plena velocidad, la marcha atras, así tampoco se puede de repente alabar a Dios después de un enojo!, para lograr la tranquilidad interior nos ayuda la tranquilidad y el orden exterior. No podemos orar estando interiormente tranquilos, si nos movemos nerviosamente de un lado a otro, de la preparación previa depende la calidad de la oración. Por lo mismo es tan importante el llegar a tiempo para la oración comunitaria (Misa etc.)!
La Oración no consiste solo en súplicas.
La oración no es como un teléfono que solo se debe usar para llamar por ayuda! El cristiano no solamente debe pedir, sino también sabe dar a Dios lo que le debe. Por eso, la oración cristiana tiene tres aspectos principales:
- Es Adoración y Alabanza por la grandeza de Dios. El hombre es el único ser sobre la tierra que puede arrodillarse en adoración ante su creador. También una mariposa alaba el misterio de su existencia por el mero hecho de vivir. Pero es el privilegio más noble del hombre poder hacerlo concientemete!.
- Es Acción de Gracias Por el inagotable amor de Dios, que se muestra en siempre nuevos dones que recibimos de su generosa mano.
- Entonces recién llegamos con nuestras Súplicas, sea para pedir perdón por no haber dado una respuesta correspondiente al amor de Dios, o sea para pedir gracias para nosotros mismos y para los demás. Seamos también en nuestras peticiones "católicos", quiere decir: tengamos visión ámplia: Recemos por la paz del mundo, por los que sufren, por la unidad de todos los cristianos etc.!
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El Silencio no está en los puntos más altos de la montaña; El Ruido no está en los mercados de las ciudades. Ambos están en el corazón del hombre. |
¿Dios escucha mis oraciones?
Aveces pensamos haber hecho una buena oración. Y, sin embargo, nuestro ruego no es escuchado!.
Un padre humano no va a permitir que su hijo meta un clavo en un enchufe eléctrico, aunque el niño se ponga molesto suiguiendo solo a su deseo momentaneo y no tomando en cuenta su bien total. Dios Padre quiere la felicidad integral de sus hijos. Podemos tener plena confianza en que Dios nos conceda siempre lo mejor posible, ya que Ël sabe mejor que nosotros lo que nos conviene. Si Dios cuida a los pájaros del Cielo, más aún a nosotros sus hijos!.
Alguien decía, si supieramos lo que Dios sabe, querriamos infaliblemente lo que El quiere. Generalmente Dios no anula ni las leyes de la naturaleza, ni la libertad humana, para guiarnos el camino de la salvación. Por eso, por nuestro propio bien es importante que acatemos el plan de Dios, aún cuando nos resulte extraño, incomprensible y doloroso. Al que ama a Dios, le sale todo para su bien. Puede ser que en la oración no consigamos lo que pedimos, pero si la realizamos con fe, esperanza y amor, sin duda alguna obtendremos algo mayor y mejor que lo que hemos pedido. "En la oración autentica, se deja en manos de Dios la manera de como ha de ser escuchada. Pero aveces nos parecemos a un aprendiz que está haciendo prescripciones a su maestro sobre como ha de ejercer su profesión!! Dios nos escucha siempre, pero muchas veces cumple nuestro pedidos de otra manera a la que esperamos!"
DEBEMOS ORAR SIEMPRE
Jesús nos exorta una vez que: "estemos orando en todo tiempo". (Lc.21,36). Y San Pablo repite, "¡Oren sin cesar!" (1Tes. 5,17).
¿Se puede cumplir con eso? ¡No podemos escuchar atentamente a otros, o escribir a máquina rezando simultaneamente oraciones! "Orar sin cesar" seguramente no puede significar que por tanto rezar descuidemos nuestro trabajo! "Orar sin cesar" puede significar únicamente que, de alguna manera, toda nuestra vida se transforme en oración. Las horas que me reservo para orar explicitamente, me deben ayudar a vivir según la voluntad de Dios. Es decisivo que en todo quehacer inportante me oriente según Cristo y me pregunte: "Señor, ¿qué quieres que haga, aquí y ahora?" De esta manera toda mi vida va a ser, cada vez, una respuesta de amor al Amor de Dios convirtiendose en una oración continua, osea en unión de pensamiento, palabra, acción y vida con Dios.
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