El Bautismo

Entre los Esenios y en la secta del Qumran fue introducido el rito del bautismo con un sentido meramente exterior, o sea idea de purificación. En este sentido lo usó Juan el Bautista y fue Jesús quien lo convirtió en sacramento.

En la historia de la Iglesia encontramos el uso del rito del bautismo desde el principio. Inicialmente se confería sólo a los adultos y se realizaba por inmersión (entrar y salir del agua o sea morir y resucitar a una nueva vida). Después se empezó a administrarlo también a los niños.

Este Sacramento es importante, ya que por medio de él recibimos la gracia de ser Hijos de Dios, y por lo tanto, empezamos a formar parte de la gran familia de los Hijos de Dios que forma la Iglesia.

Es por eso que los padres, antes de llevar a sus hijos a recibir este sacramento, deben estar conscientes de la responsabilidad que reciben, ya que necesitan saber cómo educarlos en la FE para que conozcan a Dios y puedan cumplir las obligaciones que tienen.

Por su parte, los padrinos, deben de ser personas que se comprometan junto con los padres a darles la educación necesaria, y en caso de que los padres mueran, ellos sean como su segundo padre.

EL BAUTISMO FUE INSTITUIDO POR CRISTO

Mt. 28, 19-20: "Por eso, vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos. Bautícenlos, en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enséñenles a cumplir todo lo que yo les he encomendado. Yo estoy con ustedes hasta que se termine este mundo".

Para poder ser bautizado, se necesitan los siguientes requisitos:

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