HISTORIA

La región de Paltamarca del Mantaro y toda la región norteña de Huancavelica formaron parte de lo que fue la nación Wanka, en épocas antecesoras al incanato. Esta afirmación se sustenta en las evidencias arqueológicas de Paurank'a (San Pablo), un conjunto de unas 200 viviendas circulares de piedra y una plazoleta de lo mismo, las de K'ollk'ewachk'ina y Llak'tak'olloy (entre Illpe y Antikipara) con más de 100 viviendas similares, también podemos citar a las de Pak'chapampa finalmente. Estos territorios fueron anexados al imperio incaico como una lógica consecuencia de la caída de la confederación Chanka-Wanka, a los inicios del reinado de Pachacutek.

Durante el imperio incaico, la región de Paltamarca del Mantaro, formó parte de la provincia del Chinchaysuyo; teniendo gran importancia estratégica y militar como paso previo hacia las regiones del norte, razón suficiente para  los Incas que decidieron establecer aquí: grandes sistemas de andenerías (hoy abandonados), también establecieron el Akllawasi (casa de mujeres escogidas, seleccionadas entre las mas bellas del imperio, donde se formaban las futuras vírgenes del Sol ó Aklla), lo que indica la incomparable belleza que siempre tuvieron las mujeres de estas regiones. También construyeron el gran camino Inca que cubría la ruta Cuzco-Cajamarca-Quito, que atraviesa esta región (se pueden apreciar aun sus restos).

Durante la etapa colonial, esta zona del Perú, pierde toda importancia y fue sumido en el casi olvido. Inicialmente formó parte del curato y luego de la Intendencia de Huamanga, después pasó a formar el partido de Huanta y luego de Tayacaja hasta la llegada de la independencia. Muchos hijos de estos pueblos abrazaron las armas patriotas, razón por la que el mismo General Simón Bolívar no dudó en acampar en este valle de Paltamarca del Mantaro, en su persecución a las tropas realistas de La Serna, hacia noviembre de 1824, como anticipo a la batalla de Ayacucho; ocasión que aprovecharon los lugareños para enrolarse en el ejército Libertador.

La vida republicana fue escenario de pugnas y rencillas por la propiedad de la tierra entre las comunidades y familias que se asentaban en la zona. Muchas propiedades nacieron del incipiente mercado de tierras con significativa intervención de abogados y tinterillos desde Pampas.

En la década de los 80' del siglo XX, el país fue azotado por la violencia política. El senderismo tomó posesión de casi la totalidad de la zona, mientras que las fuerzas militares tomaron Millpo desde donde ejecutaron las acciones contrasubversivas. También se instaló una Base Militar en Chonta. Las organizaciones comunales inicialmente desarticuladas se reagruparon para resistir a los subversivos pasando a recuperar sus territorios. Consecuentemente hubo muchos desaparecidos, muertos y desplazados. Luego de restituida la autoridad civil y comunal, así como el retorno de algunas familias que habían migrado huyendo de los enfrentamientos, se pudo reivindicar en parte la importancia de esta bella región con la ejecución de varias obras públicas.


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